Actualmente, el bronceado se ha convertido en una parte importante de los cánones de belleza, lo cual lleva a muchas personas, principalmente mujeres, a querer broncearse a toda costa, a exponerse al sol sin tomar las precauciones necesarias. Por ello, la primera exposición al sol supone un impacto inmediato para la piel que ha permanecido oculta durante los meses de invierno. Una inadecuada exposición puede producir notables desventajas, como el fotoenvejecimiento prematuro de la piel, pero también algunos peligros a largo plazo, ya que los rayos UVA penetran en la dermis provocando efectos nocivos.
La clave para mantener una piel sana y bonita consiste en hidratarla tanto de día como de noche, así, además, conseguirás fijar un tono bronceado de larga duración. Elige una loción hidratante para el día que incluya filtros solares. Obtener un bronceado bello y de calidad no requiere correr el riesgo de graves quemaduras o de dañar la piel irreversiblemente.
Sigue unas reglas sencillas y unos cuidados mínimos y tu piel se mantendrá, además de con un tono hermoso, sana y fresca. Recuerda que es preferible exponerse al sol 60 minutos con un producto de índice 4 a 15 minutos sin protección:  el efecto de los rayos solares será menos brutal.
-Selecciona los productos de acuerdo con el factor o índice de protección y no en función de la forma de presentación: leche, crema o aceite.
-El índice puede variar de una marca a otra: un índice 3 de una marca puede corresponder a un índice  2 de otra marca y a un  índice 4  de una tercera marca; por eso, te recomiendo utilizar productos de la misma  marca.
-No cambies bruscamente de una crema con factor de protección alto a uno muy bajo; pasa siempre del índice inmediatamente inferior aún cuanto te parezca que te bronceas muy rápido.
-Aplica el bronceador por lo menos 30 minutos antes de exponerte al sol; así, conseguirás que el producto penetre correctamente en tu piel.  Además, es aconsejable repetir la aplicación cada dos horas.
-Después de cada baño en el mar o en la piscina, seca bien la piel y vuelve a aplicarte bronceador. El agua del mar y el sudor eliminan parte del producto y, además, las gotas actúan como lupas.
-Si tu piel es muy blanca, utiliza barreras fí­sicas para que el sol no llegue a la dermis: sombrillas, sombreros de ala ancha para proteger también el cuello y las orejas, camisetas... inc luso en los días nublados.
-Mucha precaución con los ojos,  párpados, nariz y hombros. Sobre estas zonas utiliza un factor de protección elevado.
-Usa gafas de sol que absorban el 100% de las radiaciones ultravioleta.
-Las lámparas UVA y las camas bronceadoras no protegen de las radiaciones solares y son igualmente perjudiciales para la piel y los ojos. No se aconseja su uso en niños y adolescentes.
- Bebe abundante agua para evitar la deshidratación.
-Acude a tu dermatólogo si aprecias una lesión nueva y que no cura en la piel, especialmente si es diferente a otras que ya tengas, o cambios en un lunar que ya tenías.
-Evite los baños de sol estáticos;  los rayos del sol son mas fuertes cuando caen perpendicularmente (acostado)  que cuando caen tangencialmente (de pies) y además podrían perjudicar tu circulación sanguínea.
-Si vas a la montaña, utiliza gafas especiales, pintalabios y crema "pantalla total" para la nariz,  ya que allí los rayos UVB son más fuertes que a nivel del mar.
-Ten cuidado si estás tomando medicinas:  algunas vuelven la piel más reactiva a los rayos del sol.
-Si eres alérgica al sol,  debes utilizar obligatoriamente cremas “pantalla total” y consultar con un dermatólogo. Además recuerda que los desodorantes y colonias pueden producir irritaciones cutáneas.
-Después de tomar el sol, aprovecha para enjuagar bien el cabello con un champú muy graso para eliminar los restos de producto antisolar, la sal, la arena, el polvo y el sudor. Aplica una leche hidratante y si tu piel es muy seca utiliza una crema supernutritiva.

Otros consejos:  el sol no brilla igual en todas partes y en todo momento del día:
-Al mediodía los rayos del sol son ricos en UVB; por lo tanto,  debe evitarse la exposición  a ellos entre las 11:00 am y las 3:00 pm.
-El poder de los UVB aumenta con la altura;  por ello se deben tomar más precauciones en las montañas.
-En la zona Ecuatorial los rayos del sol son más fuertes.
-La reflexión de la luz solar en la hierba es del 2%,  en el agua del 5%,  en la arena del 20%  y en la nieve del 80%.
Los anteriores parámetros deben tenerse encuenta a la hora de adquirir el protector solar apropiado.