El mayor éxito que han tenido Smiley y su banda es que la reforma anunciada de las pensiones ha sido saludada por muchos de sus adversarios como muestra de responsabilidad. Es tarde, han reconocido los críticos, pero más vale tarde que nunca. Esto es un error. El Gobierno no está actuando por sentido de la responsabilidad sino por puro oportunismo político. La prueba estriba en los dos argumentos esgrimidos para la reforma: la demografía y la crisis económica. No cabe duda de que un sistema de reparto se verá inevitablemente asediado si los activos tienden a disminuir con relación a los pensionistas y si la crisis convierte a una multitud de cotizantes en perceptores de seguro de desempleo. Pero esto se sabía ya. Si el Gobierno actúa ahora no es porque esté repleto de estadistas obsesionados por los sinsabores de la patria a largo plazo sino porque teme que la inacción le resulte electoralmente más gravosa que la acción a corto plazo. Una vez decidido a actuar, el criterio sigue siendo el mismo de siempre: presentarse como solución de un problema que ha creado o contribuido a agravar. Y hablando de agravar, lo más grave no es que Smiley y sus secuaces pretendan hacer que los españoles trabajen más años a cambio de una pensión menor, que también, sino porque aquí nadie propugna que los ciudadanos sean los dueños de sus pensiones y decidan libremente qué hacer con su retiro. Ello exigiría otro Gobierno. Y, para más “Inri”, otra oposición.
Sobre el autor:
Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, ha publicado libros, ensayos, y numerosos artículos en prensa








Comentarios [60]
Ayer para más señas, ni siquiera el gran Alsina se quedó con la parte de la capitalización de tu propuesta, sino con la el detalle (tampoco menor) de por qué la jubilación debe ser voluntaria a partir de los 65 y no antes.
Lo peor, es que este es un debate en el que no suele ser complicado convencer a la gente a partir de un sistema mixto (pensión para los más pobres y capitalización para el resto). Pero ni siquiera así entra en el debate. ¿Qué hacemos mal? Denuncia este comentario
Y el Pacto de Toledo como paradigma. Los políticos que lo firman, ¿No actúan como aquellos ludópatas que se autoprohíben la entrada en los casinos? Me imagino a ZP en una reunión junto a Rajoy, Duran Lleida, Montilla, Gallardón¿va el tío y se levanta con la cabeza gacha y dice:
-Soy José Luis Rodríguez Zapatero, soy populisthólico, y dilapido el dinero de los demás.
El resto de los reunidos aplauden, emocionados, solidarios¿
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1) ZParo no estaría dando por saco, lo habrían jubilado ya en su partido.
2) El Barbas no lo habría intentado imitar tanto como lo hace ahora.
3) Seguramente ya no tendríamos que soportar el canon digital ni a los pesados "de la ceja".
4) Se habría hablado de crisis antes y ajustado algo el presupuesto ya en 2009.
5) La imagen de España en el exterior se habría deteriorado menos, junto con el coste de la deuda.
6) Estaríamos pidiendo medidas liberales en lugar de suplicar que no se llegue a los delirios intervencionistas que sufrimos ahora, que no los apoyan ya ni los Keynesianos.
Ahora nos toca aguantar, y además, aunque echemos a este inútil en 2012, ya no será lo mismo, porque seguramente:
1) ZParo seguirá por ahí, amenazando con volver en las siguientes elecciones.
2) El Barbas hará todo lo que pueda por imitar el marketing y el intervencionismo populista que tan buenos resultados le dio al más inútil de nuestro gobernantes, que hasta llego a gobernar 8 años.
3) Seguramente seguiremos teniendo que soportar el canon digital, a los pesados "de la ceja", la SGAE y Educación para la Zapatería/Rajoyria.
4) La imagen de España en el exterior se seguirá deteriorado.
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No habría más remedio que tejer algún sistema mixto mientras se va cerrando el sistema de reparto y se pone en marcha el capitalizado. Y todo esto de manera lo más voluntaria posible, es decir, para ciertas edades ya no se ofrecería la pensión por reparto, sino la opción de la pensión capitalizada o una aportación mínima obligatoria (a extinguir con el tiempo) con objeto de liberarle dinero al ciudadano para que contrate sus seguros o planes de pensiones de jubilación privados a su gusto. Denuncia este comentario
QUITEMONOS LAS CARETAS y expropiemos los planes de pensiones en bancos y cajas, y así podremos usarlos para financiar a los partidos políticos condonando deudas y
AH, NO, que ya lo hacemos Denuncia este comentario
En cualquier caso, parece claro que el socialismo ha ganado (hace mucho tiempo) la batalla del pensamiento: nadie se plantea que el famoso Estado del Bienestar, tal vez no lo es tanto (y, en breve, no lo será en absoluto). Denuncia este comentario