En el debate sobre la mayor estatización de la sanidad en EE UU, en el que hace pocos días Obama cosechó una victoria en el Congreso, muy celebrada por el pensamiento único en España, se han exagerado virtudes y defectos. Linda Gorman y John Goodman (en el blog <font>http://www.john-goodman-blog.com</font>) recogen algunos titulares terroríficos de la prensa políticamente correcta. Por ejemplo, este del New York Times: “Los niños hospitalizados sin seguro tienen más probabilidad de morir”. La información se refiere a los datos de un estudio del Johns Hopkins Children’s Center, basados en entrevistas realizadas a personas sin seguro médico una vez, y a las que no se volvía a entrevistar nunca más. Diez años más tarde, se comprueba si viven o no, y si han muerto en el ínterin se supone que lo han hecho por carecer de seguro. En realidad, dicen Gorman y Goodman, la falta de seguro médico es como el paro: sucede a muchas personas pero rara vez por mucho tiempo. Los datos indican una aparente relación en el caso de las edades de 11 a 18, pero como en ese tramo un porcentaje elevado de muertes se producen por accidentes de coches, ahogamientos, incendios e intoxicaciones, y homicidios, no parece que sean muertes a las que la carencia de seguro médico haya contribuido apreciablemente. La sanidad pública no ofrece mejores resultados, como se ve en Canadá, con lo que no habrá un cambio apreciable si se impone la sanidad pública generalizada en EE UU.