Sobre el autor:

Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, ha publicado libros, ensayos, y numerosos artículos en prensa

A pesar del Gobierno

Por Carlos Rodríguez Braun
  • 11 Feb 2012

    Días y agresividad

    Todas las acepciones de “agresivo” en el DRAE son negativas, indicando violencia o falta de respeto. En inglés aggressive tiene acepciones plausibles, como seguridad, firmeza, energía y valentía. Reducir la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días no es algo particularmente agresivo en ninguna de las acepciones de ninguno de los idiomas. No es desde luego hostil ni irrespetuoso, porque lo que realmente resulta violento y afrentoso es lo que tenemos: décadas de supuestos desvelos a favor de los trabajadores han quebrantado sus derechos, empezando por el de poder trabajar. Si los sindicatos montan en cólera revelarán aún más claramente su distancia con los trabajadores y su apego al poder y a ideologías poco progresistas. Pero los 33 días tampoco pueden ser calificados como muestra de fuerza y valor. De entrada, ya existen desde la reforma de 1997 y los llamados contratos de fomento del empleo, que no han funcionado. Como informó ayer “Cinco Días”, la mayoría de los despidos individuales improcedentes, entre la ley y los jueces, se acuerdan con 45 días: “De hecho, prácticamente a nadie a lo largo de 15 años se le han abonado 33 días de indemnización”. El paso que se ha dado, por tanto, es generalizar ese contrato, que en absoluto coloca a nuestro país entre aquellos con indemnizaci&o...

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  • 07 Feb 2012

    Ofensiva neoliberal

    El distinguido periodista canario Antonio Salazar me pasó la siguiente perla de Antonio Morales Méndez, alcalde  de Agüimes en Gran Canaria, que escribió en Canarias Ahora que estamos amenazados por el neoliberalismo: “Su consigna es ir a por el Estado y sus instituciones y lo va logrando. Lo cierto es que cada día asistimos a un paso más en el camino de adelgazar lo público hasta el infinito, de hacer hincar la rodilla a la democracia, de sustituir el Estado por los mercados”. El artículo está repleto de adjetivos y tópicos que no tengo espacio aquí para refutar, pero cuya importancia empalidece frente al diagnóstico de don Antonio. Como es evidente que el peso de las Administraciones Públicas no sólo no ha disminuido sino que ha aumentado, y que los costes que el Estado democrático impone, empezando por los impuestos, han crecido a expensas de los ciudadanos, sus libertades y mercados, aquí se plantean dos hipótesis, la penosa y la temible. La hipótesis penosa es que don Antonio Morales Méndez está aquejado de algún mal que le impide contemplar la realidad o que, contemplándola, le impide reconocerla. Digamos, cuando Rajoy sube los impuestos, él cree que los baja. Una pena, sin duda. Pero la otra hipótesis es muchísimo peor: consiste en que la coacción que los ciudadanos ya sopor...

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  • 04 Feb 2012

    Un paso más

    La reforma financiera que acaba de presentar a grandes rasgos el Gobierno parece un paso más en la buena dirección. No es una revolución, ni es algo muy diferente a lo que ya estaban haciendo las autoridades, que en tiempos de Smiley advirtieron de la necesidad de aclarar la valoración de los activos inmobiliarios de la banca para proceder a su saneamiento. Lo que sí ha sucedido es que la urgencia de la reforma es aún mayor por el fin del débil proceso de recuperación económica 2009-2011 este verano, y la consiguiente ruptura de la confianza en el euro, que desembocó en la apertura del grifo del BCE a la banca al 1 %, un grifo clave en todo este proceso, pero del que no podrán manar recursos indefinidamente sin consecuencias nocivas. El debate aquí no es liberalismo versus intervencionismo, porque nadie quiere liberalizar; la cuestión es cómo se interviene (por ejemplo: no es lo mismo subir impuestos que bajar el gasto público, a pesar de las relaciones estadísticas engañosamente simples de la macroeconomía cañí). En esta reforma hay otras claves. Es posible que la suma de 50.000 millones alcance para sanear el sistema, pero no hay forma de saberlo ahora a ciencia cierta, y resultará tanto menos suficiente cuanto más se demore el fin de la recaída en la actividad. El Gobierno ha profundizado en la idea de que cuanta...

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  • 31 Ene 2012

    La dama odiada

    La película sobre Margaret Thatcher ha vuelto a despertar la vieja inquina que le tiene la izquierda, que simplemente no la puede soportar, y la odia como odia a Reagan y a Juan Pablo II, y por la misma razón: porque la asocia (correctamente) con la crisis del comunismo, el sistema más criminal que nunca haya sido perpetrado contra los trabajadores. Estos tres personajes, y no, por ejemplo, Felipe González, tienen el honor de haberse contado entre sus principales enemigos. Eso les duele a los progres. De ahí que agiten el respaldo que brindó Thatcher a Pinochet ¡y lo hacen después de haber callado durante años ante tantos progresistas que apoyaron a Fidel Castro! Algunos llegan a hablar de las dictaduras militares y la Operación Cóndor, como si el comunismo no hubiese tejido una conspiración terrorista en América Latina (no lo digo yo, lo dicen ellos: véase la notable autobiografía de Jorge Masetti, Entre el furor y el delirio). Abundan otros clichés, como que la economía fue mal en Gran Bretaña porque hubo mucha “desigualdad” o poca “cohesión”, espantajos habituales de quienes prefieren ignorar los resultados del intervencionismo en términos de opresión, pobreza y paro. Incluso la llaman “ultraliberal”, a ella, que subió los impuestos. Y el mayor disparate es que la liberalización ...

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  • 28 Ene 2012

    Un paro y tres argumentos

    Primero, el aumento del paro en España no es sólo culpa del freno y marcha atrás en la recuperación el verano pasado, que indudablemente también, sino del intervencionismo en el llamado mercado laboral; mal llamado porque un 47,3 % de paro, que es lo que padecen los jóvenes, indica que no estamos ante un mercado. Los catastróficos resultados de este pseudomercado, que volvimos a ver ayer con las terribles cifras de la EPA, no responden, como sucede en los mercados genuinos, a decisiones y contratos voluntarios de los ciudadanos. Los políticos, sindicalistas y grupos de presión no podrán nunca “luchar” contra el paro si no reconocen que son sus principales responsables. Segundo, la reforma laboral ha sido siempre imperativa y lo es ahora más que nunca; la estadística de la EPA puede cargar de razón a las autoridades para llevarla a cabo. Sospecho que volverán a hacer un pasteleo, porque padecen el habitual miedo a la libertad, pero el optimismo me lleva a anticipar que, como hicieron casi todas las reformas laborales de nuestra democracia, no van a empeorar las cosas. Tercero, aquí no hay ninguna disyuntiva entre ajustar o crecer. Esta falacia se debe sólo a la política. Las familias y las empresas se han ajustado, dolorosamente. La política no se había ajustado, ni antes de la crisis, ni después en la medida necesaria: esa de...

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