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El convento de Santa Inés, una leyenda «en la ruina»

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Miguel G. Quiles.  Sevilla.

Tiempo de lectura 8 min.

26 de noviembre de 2017. 02:28h

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Miguel G. Quiles.  Sevilla. 26/11/2017

En toda Sevilla no se habla de otra cosa... El señor arzobispo está hecho y con razón una furia...». Las palabras de Gustavo Adolfo Bécquer en la leyenda de «Maese Pérez el organista» resultan premonitorias, aunque el actual arzobipo, Juan José Asenjo, aún espera que todo vaya «por buen camino». La penumbra de la iglesia espera restablecido el órgano de la leyenda para su función de Nochebuena, cuando el autor sitúa el relato en torno a un órgano que seguía tocando pese a la muerte de su organista. No es Maese Pérez quien ahora «está enfermo». Es que el convento, un enclave cargado de historia, «se cae a pedazos». Sor María Rebeca, la abadesa del convento, «se encuentra en el médico». La hermana Sor Inés, mexicana como su superiora, interrumpe sus labores con el delantal todavía encima para hacer de guía y mostrar la historia y la leyenda hecha jirones «enrededor», como escribiría Bécquer. El convento es una ruina con un convenio incumplido por la Junta desde hace un cuarto de siglo. Paradójicamente, mientras los frescos se caen solos, la misma Administración andaluza ha abierto un expediente a las monjas clarisas por la restauración del órgano de la leyenda romántica sin tener los permisos previos. Las hermanas se encuentran «alarmadas por el shock» y «confiadas en que se aplique la ley en sus justos términos».

La situación es de calma tensa. El abogado Joaquín Moeckel, que mostró a LA RAZÓN el recurso presentado el pasado viernes solicitando que la sanción pase a leve, tira el dardo en la palabra a las sevillanas maneras. Los hechos, nunca mejor dicho, «claman al cielo». «El convento se cae a trozos». El órgano, histórico por su antigüedad y porque inspiró una de las más célebres leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, también. Las monjas aceptaron la oferta del restaurador Abraham Martínez, con la financiación de la Fundación Alqvimia Musicae. La Junta les ha abierto un expediente sancionador por posible atentado contra el Patrimonio Histórico, lo que conllevaría una posible multa de 170.000 euros. Las monjas subsisten de la venta de dulces de convento y de las donaciones. En un par de horas de tránsito por las ruinas, más de medio centenar de personas –dicen que sus dulces «saben a gloria» y destacan «los bollitos de Santa Inés»– se acercan al convento en busca de alimento para el alma y como muestra de apoyo a las monjas.

En apenas 72 horas, más de 50.000 ciudadanos exigieron a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y al consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, la retirada de la «injusta y desmesurada» multa impuesta a las 13 monjas de clausura que llevaron a cabo la restauración del órgano del convento, en una campaña iniciada por MasLibres.org. Ya hay más de 60.600 firmas. En Change.org suman casi 20.000. La portavoz de MasLibres.org, Inmaculada Fernández, aseguró que «las monjas no han atentado contra el Patrimonio Histórico al restaurar el órgano, sino que, por el contrario, han velado por mantenerlo vivo». «Es una gran injusticia y una persecución manifiesta que la Junta de Andalucía no cese en su empeño de arruinar a las monjas de clausura, que sólo han demostrado que saben cuidar de manera exquisita del patrimonio artístico que está en su convento, en contraposición con la dejadez de la Junta respecto al órgano», concluyó Fernández. La desproporción de la multa y otros detalles arbitrarios llevaron al abogado Joaquín Moeckel a hacerse cargo de la defensa.

Ante el movimiento ciudadano y el clamor social, la Junta ha optado por aprobar la restauración del órgano. El consejero del ramo salió a la palestra negando el multazo y recordó que los trabajos se iniciaron sin permiso, pero tenían las garantías técnicas y el aval de la Fundación Alqvimia Musicae y de su fundador, que han destinado unos 150.000 euros en todo el proceso. La Junta explicó que el convento de Santa Inés está considerado un Bien de Interés Cultural desde 1983. Esta calificación afecta a todos los elementos que lo integran, incluido el órgano. No se trata del caso del Ecce Homo de Borja –a la postre, tan rentable turísticamente–. El órgano está aparentemente igual que estaba. Las franciscanas clarisas buscaron la colaboración técnica necesaria para reparar un instrumento que pertenece en parte a la historia de la literatura. La Junta, por el contrario, como se aprecia a simple vista, no ha cumplido con sus obligación de conservar el convento. Las afectadas son las franciscanas clarisas que en 1998 aceptaron irse del convento de Santa Clara para que fuera transformado en un centro cultural municipal. Las pocas religiosas que quedaban se trasladaron a Santa Inés. Allí ya existía otro acuerdo institucional desde 1992, que permitió a la Junta disponer de un Espacio para el Arte Contemporáneo. Aunque no restauraron la zona conventual, incumpliendo su compromiso. El arquitecto Fernando Mendoza, Premio Nacional de Restauración y Conservación por su trabajo en la Colegiata del Salvador de Sevilla en 2008, ha señalado en un informe que el estado del convento «es crítico». La Junta asegura que ha invertido 4,8 millones en la conservación del convento, «más del doble de lo establecido» en el acuerdo firmado en 1990, que fijaba esa cantidad en 2.318.530 euros, según señaló Miguel Ángel Vázquez en la Comisión de Cultura del Parlamento. El consejero estima, por tanto, que el «nivel de cumplimiento» del convenio con las monjas clarisas que habitan ese histórico inmueble de la calle María Coronel, «es muy satisfactorio». «La Consejería ha cumplido con creces su parte», insistió. Vázquez defendió no obstante que la supuesta multa de 170.000 euros por esta infracción no se ha hecho efectiva. «No hay ninguna sanción impuesta», dijo el consejero. La Delegación Territorial de Cultura detectó dos incumplimientos de sendos artículos de la Ley de Patrimonio: una leve, porque se modificó la ubicación de un BIC sin notificarlo (art. 45.1), y otra grave, porque se está restaurando un BIC sin un proyecto previo debidamente supervisado y autorizado. «Ante esto, sólo podemos hacer lo que hemos hecho: aplicar la ley. Se ha abierto un expediente sancionador correspondiente, hay un periodo de alegaciones, la Comisión de Patrimonio ya ha autorizado el proyecto que se ha presentado posteriormente y todo sigue su curso. Dejemos que concluya», dijo Vázquez.

El pasado junio, el convento de Santa Inés se sometió a obras de emergencia en sus zonas más deterioradas, como el compás de entrada. La Fundación Alqvimia Musicae, la encargada de restaurar el órgano, también se encargó de estos trabajos. Estas obras se tenían que haber hecho hace 25 años, en base al convenio por el que, a cambio de cederle el convento para las actuales salas de exposición durante 50 años, la Junta se comprometía a restaurar todo el conjunto arquitectónico y patrimonial del convento. Sin embargo, sólo se restauraron las salas que usa la Consejería de Cultura. El enclave se encontraba en riesgo de derrumbe. El convento fue incluido a finales de 2015 por la prestigiosa fundación World Monument Fund en su lista de monumentos en peligro. La actual situación de Santa Inés, según el propio arzobispo Asenjo, «es preocupante». Con todo, asegura Moeckel, que el órgano, que todavía sigue en el taller de restauración de Alcalá del Río, volverá a sonar en Nochebuena» para, como escribió Bécquer, traer «la voz de los ángeles que atravesando los espacios llegaba al mundo».

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