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El milagro del padre Faustino, el próximo santo español

El Papa canonizará al escolapio tras reconocer que intercedió para que Verónica Stoberg despertara del coma tras un parto complicado.

  • Verónica Stoberg, madre chilena de cuatro hijos, quedó en muerte cerebral en el parto de su cuarto hijo y despertó milagrosamente según los médicos
    Verónica Stoberg, madre chilena de cuatro hijos, quedó en muerte cerebral en el parto de su cuarto hijo y despertó milagrosamente según los médicos
Elena Genillo. 

Tiempo de lectura 4 min.

12 de octubre de 2017. 00:13h

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Elena Genillo.  12/10/2017

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«Siempre me he preguntado por qué yo si no tengo nada de extraordinario». Porque Dios obró en Verónica Stoberg el mayor milagro posible en un ser humano, le devolvió a la vida cuando los médicos le dieron casi por muerta. En 2003, embarazada de su cuarto hijo, esta madre chilena estando en el octavo mes de gestación ingresó en el hospital con un cuadro de preclamsia, lo que hizo que le explotara el hígado. El bebé pudo nacer con una césarea de urgencia, pero ella sufrió una gran hemorragia que le indujo a una muerte cerebral. Tres días después, el hospital avisó a su marido Pedro Nuñez para que se despidiese de ella, porque las transfusiones que estaba recibiendo no funcionaban. Desolado, Pedro acudió a la capilla del centro donde su hija recibía clases, la del colegio Divina Pastora en La Florida (Chile). Junto a su familia, profesores y alumnos del colegio se encomendó al fundador del instituto calasancio de las Hijas de la Divina Pastora, el sacerdote español Faustino Míguez, para que intercediese por Verónica. Y ese misma tarde, los hechos dieron un vuelco radical.

«Fue una lucha interna, por un lado sufría dolor, miedo e inquietud, quería descansar y partir, pero también sentía la presencia de mi esposo que me animaba a seguir luchando», relató ayer Verónica a LA RAZÓN. Aparte de su familia, fue determinante «la oración de la madre Patricia», la monja superiora del colegio de la Divina Pastora. «En la escuela impactó mucho que una madre estuviera al borde de la muerte, así que tomé el micrófono y pedí a todos los cursos que rezaran por ella. Vi al esposo derrumbado porque su vida cambió de la noche a la mañana». Así que la superiora dedició acudir al hospital y colocarle en el pecho las reliquias del padre Faustino Míguez.

«Yo la sentía rezar y que me ponía algo en el pecho, algo redondo que me quemaba y que a la vez me daba energía para luchar», reconoce Verónica. Y así ocurrió, pues empez´a mejorar inexplicablemente y al cabo de los meses despertó sin secuela alguna para sorpresa de los médicos que la estaban tratando. Pero como bien sabe Verónica «los milagros existen». Y en ella, sin que todavía sepa por qué, se produjo por intercesión del padre Faustino Míguez a quien su marido, hijos y toda la congregación Calasancia nunca dejaron de implorar.

Beatificado en 1998 por el Papa Juan Pablo II, Francisco autorizó en diciembre de 2016 el decreto que reconoce la intercesión de este sacerdote español en el milagro de Verónica. Y tras un año de espera de la gran familia Calasancia, este domingo el padre Faustino será canonizado en Roma. Verónica, que estará presente en el acto de canonización, es consciente de la reticencia que mucha gente muestra hacia este tipo de sucesos. «Me han llegado a decir que es pura sugestión, he recibido muchas críticas, pero yo no tengo que demostrar nada, los testigos y los médicos lo han certificado». Y apuntó: «Dios, a veces, tiene que hacer cosas como ésta para demostrar su grandeza», y dio fe de que con ella «hizo algo extraordinario». «Me siento en deuda con él, sé que Dios no te cobra nada, pero quiero ser altavoz e instrumento de su grandeza, por eso di el paso de dar a conocer mi caso», declaró.

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