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El Papa Francisco: «La mujer en la Iglesia tiene un papel más importante que el del hombre»

  • El Papa nunca pidió añadir o quitar nada cuando revisó el texto antes de que viera la luz
    El Papa nunca pidió añadir o quitar nada cuando revisó el texto antes de que viera la luz

Tiempo de lectura 5 min.

29 de octubre de 2017. 00:30h

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Álvaro de Juana 29/10/2017

El Papa Francisco, ese Pontífice llegado «desde el otro lado del mundo», como él mismo dijo el día de su elección, es imposible comprenderle sin Latinoamérica. Y no solo porque sea argentino, sino porque el mismo ministerio petrino encarnado en Jorge Mario Bergoglio nace allí, en los desafíos, los miedos y las esperanzas del pueblo latino.

Todas sus homilías, discursos y documentos beben del documento de Aparecida (Brasil), resultado de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe de 2007. Y de ahí precisamente nace «Latinoamérica», un libro-conversación con el periodista Hernán Reyes Alcaide fruto de cuatro encuentros de cerca de una hora entre julio y agosto de este año, donde vive, en la residencia Santa Marta del Vaticano. «Le propuse hacer un libro por el décimo aniversario de la Conferencia de Aparecida y revisar así algunos puntos del documento teniendo en cuenta que entre medias él había sido elegido Papa», explica a La Razón el autor del libro.

Para el primer Papa americano de la historia, América es una prioridad, y así lo ha demostrado también con sus múltiples viajes al llamado continente de la esperanza. «En cada encuentro quedó constancia de su buen humor, y en sus respuesta se ve una preocupación constante por el ser humano, y en particular por los jóvenes, el medio ambiente y las mujeres». El joven periodista confiesa, además, que ha quedado confirmado «su profundísimo respeto por la profesión periodística: nunca pidió quitar o añadir nada. Respetó absolutamente todo». El autor le ofreció leer el texto final, algo que hizo, pero «lo único que cambió fue algunas tildes y mayúsculas, lo que muestra la minuciosidad con la que hace las cosas», añade Reyes. Algunos retos a los que se enfrenta la Iglesia en Latinoamérica son comunes para la Iglesia en España: los inmigrantes, el clericalismo, la respuesta a la corrupción e incluso el adaptarse a las redes sociales, temas todos que el Papa aborda en este nuevo libro editado por Planeta. A continuación reproducimos parte del contenido del libro que ya está a la venta en Argentina:

«¿Cómo ve el rol de la mujer en la Iglesia latinoamericana? La reflexión sobre la mujer muchas veces es instrumentalizada con miras a la función; eso es peligroso y deforma la realidad. No podemos entender la Iglesia sin dos dimensiones claves. Y aquí copio y simplifico el pensamiento del teólogo suizo Hans Urs von Balthasar en su reflexión sobre la doble misión de la Iglesia: la misión de Pedro, petrina, y la de María, dimensión mariana, la maternal, la femenina. Pero el «reclamo funcional», solo, disminuye a la mujer, y si es fuertemente acentuado termina convirtiéndose en un machismo con polleras (faldas). Eso es decir a la mujer «sí, te vamos a dar permiso para que hagas lo mismo que los hombres». Y con eso destruís la Iglesia. Eso no es la Iglesia. Vos tenés que estar en el lugar, en la Iglesia, que la providencia de Dios pensó para la mujer.

Por otro lado, la Iglesia es femenina, no es «el Iglesia». Dogmáticamente es la esposa de Jesucristo. Es una desposada. Y la Iglesia es madre. Esto no quiere decir que la mujer en la Iglesia, por ser femenina, por ser esposa y por ser madre, tenga que estar lavando platos y terminar siendo como máximo la secretaria parroquial. Es algo mucho más profundo. La imagen de María tiene su fuerza grande, no solo la devocional.

La tentación con el tema de las mujeres radica en que a veces se busca «qué cosa les dan para conformarlas». Hay que evitar el machismo con polleras y no «funcionalizar» el rol de la mujer en la Iglesia.

–¿Qué mujeres destaca que hayan encarnado el Evangelio en América Latina?

Nuestros barrios están llenos de esas mujeres, madrazas, rostros de referencia, creadoras de visiones alternativas. También las hay chismosas y superficiales (los hombres también lo son), a veces tienen las dos cosas, pero la mujer es la que custodia más la raíz, la que custodia más la vida, porque la lleva adentro. La mujer es la que enseña «a defender la cría». El hombre, como sembró y está afuera, lo vive de otra manera.

Y todavía más con la memoria física que tiene la mujer. Hay estudios que confirman que, apenas concibe, algunas células madre del feto y la placenta pasan a la circulación de la mujer, donde anidan mayormente en la médula ósea, y viceversa, según me explicó una científica argentina en Buenos Aires (el denominado «microquimerismo fetal»). Por eso, cuando la mujer aborta, en el momento dice «soluciono un problema, siento un dolor pero no tenía más remedio» o «me lo saqué de encima». Pero con los años siente algo hasta físico. Y los científicos descubrieron que es esta memoria medular, una especie de parte del niño que le queda adentro. Este dato científico es más complejo y aquí lo digo muy simplificado.

La mujer tiene esa relación peculiar con el origen de la vida, que se da entre dos, pero es ella la que se juega su propia vida, su propio cuerpo. De ahí sale la frase del movimiento abortista «es mi cuerpo y tengo derecho a hacer lo que quiero». Hay algo de verdad ahí, pero soluciona el problema a través de la eliminación de otra vida. Hay una ligazón entre la vida y el cuerpo. Ahora bien, en la parte teológica, cuando algunos buscan la función de la mujer en la Iglesia y se ponen a buscar funcionarias digo «no, no es el camino». La mujer en la Iglesia tiene otra dimensión, más importante que la del varón. ¿Quién es más importante, María o los apóstoles? María, y no era sacerdote. La mujer en la Iglesia tiene que buscar su lugar específico, que

no es meramente funcional. En ese sentido, mi experiencia viene de cuando trato un tema en un consejo de hombres y después lo trato en un consejo de mujeres: hay otra visión distinta, enriquecedora. Ellas son más creativas en la gestión y resolución de los problemas. Por eso en los consejos me gusta mezclar varones y mujeres, porque se complementan bien los puntos de vista. El rol de la mujer no se agota en la función, es otra dimensión que va más allá y no es meramente funcional (...).

«Me salva la intuición»

–¿Cómo se lleva con las redes sociales, donde tiene una presencia activa?

–No las sé usar. Escribo a mano. Lo más lejos que llegué fue en Alemania, cuando estaba estudiando y liquidaban unas máquinas de escribir Olivetti viejas, electrónicas, con una sola línea de memoria: eso fue lo máximo. Lo otro no lo sé manejar, soy un negado. A mí me salva la intuición. Y esto lo digo con sencillez, porque es un regalo.

–Pero negado y todo es el jefe de Estado más seguido en Twitter.

–Esto que me decís no me agrada ni me desagrada, es curioso. No puedo entrar en ese juego, no me siento como para entrar. Está bien si hace bien. En cambio si me dijeras “en una encuesta sale que usted con su lenguaje relativiza las cosas que hizo bien esta gente”, ahí sí estaría muy preocupado».

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