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Maradiaga: «Ahora la gente no se quiere casar. Ni por la iglesia, ni por lo civil»

  • «Besar un rostro lleno de tumores dice mucho más que una encíclica sobre la misericordia»
    «Besar un rostro lleno de tumores dice mucho más que una encíclica sobre la misericordia»
Elena Magariños.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

12 de abril de 2015. 02:32h

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Óscar Rodríguez Maradiaga es arzobispo de Tegucigalpa y presidente de Cáritas Internacional. Además, dirige el consejo de nueve cardenales que ayuda y asesora al Papa Francisco. Amante de la aviación, confiesa que no habría entrado en la Iglesia si un sacerdote no le hubiera preguntado, simplemente, si quería hacerlo. De hecho, ha llegado a España con motivo de la celebración del Año de la Vida Consagrada, la que, según sus palabras, «no debemos tener miedo de anunciar», asegurando que «los religiosos no vamos a desaparecer. Lo que sí tenemos que hacer es retomar el contacto con qué nos pide Dios. Es una sacudida para que nos planteemos qué estamos haciendo bien y qué cosas deberían cambiar. Lo más importante es que no tengamos miedo de predicar, de hacer las propuestas de unirse a la vida consagrada, de ser mediación». Como ejemplo de esta vida pone al Papa Francisco, destacando que «el Santo Padre tiene como punto central la pobreza. La pobreza que los religiosos elegimos como plan de vida, para poder, en libertad, dedicarnos mejor a Dios y al servicio de la Iglesia. Desde este punto de vista, con el Papa lo vimos desde el primer día del pontificado, cuando no quiso coger la limusina que le estaba esperando y se vino en el autobús con nosotros a Santa Marta». Precisamente esta actitud de Francisco es lo que ha provocado que, según el cardenal, «la Iglesia esté dejando de verse como una institución cerrada, para entenderla como una madre cercana. Uno de los datos más representativos es que el Papa sale en las noticias prácticamente todos los días, y no porque lo busque sino porque sus palabras son muy sencillas. No hay encíclicas de teología, sino enseñanzas en la vida. El Santo Padre es un pastor. Está cerca del pueblo, y el pueblo entiende su lenguaje. Cuando salió elegido, un amigo mío, pastor protestante, me escribió felicitándome por las encíclicas del Papa Francisco, lo cual me extrañó porque aún no había escrito ninguna, pero lo entendí cuando me dijo que el Santo Padre habla por las encíclicas de los gestos. Ahora me doy cuenta de que un beso a una persona llena de tumores en el rostro dice mucho más que una encíclica sobre la misericordia. Son gestos, como cuando decidió reunir a los ‘‘barbone’’, como les dicen en Italia a los mendigos, y llevarles a un pequeño tour por la Capilla Sixtina. No son cosas calculadas, son cosas que le salen del corazón».

Otra de las prioridades del Papa es, precisamente, la familia. «El problema es que ahora la gente no se quiere casar, ni por la Iglesia ni por lo civil. Es un asunto antropológico y, en consecuencia a eso, el evangelio de la familia tiene que ser anunciado otra vez» explica Maradiaga, aclarando que la familia «es el proyecto de Dios, y nada tiene que ver con eso que muchos se han empeñado en debatir acerca de si dar la comunión a los divorciados o, incluso, sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, sino de abordar temas más profundos antropológicamente».

Para ello, el papel de la mujer dentro de la Iglesia se está haciendo fundamental, y «se están estudiando las medidas necesarias para que, a pesar de que haya que hacer modificaciones en el Dicasterio que se irán puliendo, tome un papel más relevante dentro de la curia vaticana».

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