domingo, 28 mayo 2017
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Sociedad

Celiacos: La clave está en un virus

  • Un equipo de científicos ha descubierto un microorganismo común que puede estar detrás de la respuesta inmune del organismo que conduce a la intolerancia al gluten. Este hallazgo abre una nueva puerta para su prevención.

Celiacos: La clave está en un virus

Sólo dos de cada diez estadounidenses que se alimentan con productos sin gluten son celíacos. Es evidente que esta cifra es una demostración de que hay personas que han decidido consumir productos sin gluten como un nuevo estilo de vida. «Muchos asocian una dieta sin gluten con una forma de alimentación más saludable, pero lo cierto es que todo lo que no se elabora con harina de trigo tiene una calidad nutricional regular. Tienen demasiadas calorías y grasas», afirma Juan Ignacio Serrano, doctor en Biología y responsable de Investigación y Formación de la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten.

Esta entidad, de la que forman parte 9.000 personas, asegura que este nuevo «boom» «tiene su cara buena y otra mala. Nos ha ayudado a universalizar la celiaquía, pero su difusión no siempre ha sido adecuada. Antes teníamos que esforzarnos para hacernos visibles, ahora tenemos una labor aún más difícil, conseguir que el mensaje que llega sea cierto». De acuerdo con Serrano, «hay personas que creen que ser celíaco es como ser vegetariano, una moda, y están muy confundidos, no es un problema médico». El sector al que más les está costando «convencer» es al hostelero. «Nos preocupa que con esta moda en los restaurantes no se tomen en serio el problema. Si una misma persona pide un menú sin gluten un día y al día siguiente uno normal, seguro que al verdadero enfermo le acaban poniendo pegas», explica el biólogo.

«Aún no tenemos los suficientes conocimientos de este trastorno autoinmune, pero lo que es cierto es que no es una forma de alimentación mágica. Las personas que eliminan las harinas de trigo normalmente abandonan el consumo de pan y pastas. Estos alimentos juegan un papel muy importante dentro de la pirámide nutricional. A eso se le añade que los productos sin gluten también son más caros», afirma Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). Las personas que deciden descartar ciertos productos «optan por tomar otros productos como el arroz, lo que eleva en exceso la cantidad de arsénico en su organismo», sostiene el nutricionista. Pero no sólo eso, «las personas dejan la bollería normal por tomar, por ejemplo, un muffin sin gluten que normalmente son peores para una alimentación saludable. Hay personas que identifican el sello ‘‘libre de gluten’’ con el de producto ‘‘light’’ y no tiene nada que ver. No es una dieta para adelgazar», añade Navarro. Es cierto que «las personas a las que se diagnostica celiaquía aprenden a comer de nuevo. Incorporan en su dieta mucha verdura y legumbres, pero para hacerla bien hay que estar muy bien entrenado. Los enfermos que tenían sobrepeso y que han adaptado su dieta suelen perder peso y ocurre lo contrario con los que están muy delgados, que consiguen un peso saludable», añade Navarro. Es por ello que Aranceta insiste en que «no se puede hacer una religión de este problema».

La moda se convierte en tal cuando saltan a la palestra personalidades como Gwyneth Paltrow que predica en sus libros de cocina que en su casa sólo se consumen productos libres de gluten.

La celiaquía ya no sólo afecta a personas con diagnóstico, sino que «cada vez son más las que se hacen socios porque tienen los síntomas de la enfermedad pero las pruebas médicas no lo confirman. Es lo que se llama sensibilidad al gluten no celíaco. De los nuevos socios que entraron en 2016, el 25 por ciento pertenecía a este grupo». Otro de los aspectos que llama la atención es la vía por la que terminan adscribiéndose a estos productos: «No todo el mundo llega a través de un médico, vienen recomendados hasta por el fisioterapetua».

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