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Alzheimer y diabetes: Su misteriosa relación

Las conexiones entre ambas enfermedades prometen nuevas estrategias de curación

  • El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa
    El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa

Tiempo de lectura 4 min.

06 de agosto de 2017. 03:32h

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Pocas veces antes dos enfermedades tan aparentemente distantes como la diabetes tipo 2 y el Alzheimer se habían unido tan estrechamente como esta semana. Un estudio recién presentado en sociedad relaciona los dos males de una manera que parece inequívoca: quienes parecen diabetes 2 parecen estar en el grupo de riesgo para sufrir el deterioro neuronal relacionado con el envejecimiento. Paradójicamente esto es una buena noticia, porque el mismo estudio ha demostrado que quizás esa conexión permita abrir una nueva vía de investigación para reducir los efectos devastadores del Alzheimer sobre la memoria, al menos en ratones.

Otro trabajo, también de reciente aparición, ha revelado una sorpresa aún mayor para los diabéticos tipo 2. Uno de los fármacos que se utilizan para controlar esta enfermedad podría servir también para ralentizar el progreso del Parkinson. A lomos de dos descubrimientos clínicos, la diabetes 2 se ha convertido en una interesante diana de estudios sobre el deterioro neuronal.

El Segundo trabajo ha sido realizado por científicos de la University College de Londres y ha demostrado una palpable efectividad en del medicamento exenatida para hacer menos agresivo el deterioro del Parkinson. Tras estudiar durante 48 semanas este fármaco en afectados de Parkinson se detectó una considerable mejora de la función motora de los participantes que lo habían consumido.

La enfermedad de Parkinson conduce a la pérdida de las células cerebrales que fabrican dopamina, la hormona que ayuda a controlar los movimientos. Los tratamientos convencionales contra este deterioro consisten en sustituir la dopamina perdida. De ese modo se pueden controlar algunos de los síntomas, pero no se cura la enfermedad. La exanetida es una medicación basada en una sustancia detectada en la saliva de un lagarto. Se sabe que es muy eficaz para el control de los niveles de glucosa en sangre y, en algunos casos, parece proteger a las neuronas frente a ciertas toxinas.

El estudio se suma a una creciente evidencia que relaciona las enfermedades neurodegenerativas con la diabetes. Parece que ambos grupos de patología funcionan de manera similar. La reacción con la insulina o su falta puede conducir a alteraciones en el modo en el que las células producen energía, mueren de inanición y provocan procesos de inflamación. La exenatida quizás proteja a las células de este proceso catastrófico.

Ya en el año 2005 un trabajo de la Universidad Brown en Rhode Island apuntó a alguna razón por la que las personas con diabetes tipo 2 tienen un mayor riesgo de padecer Alzheimer. En este tipo de demencia, el hipocampo, una parte del cerebro relacionada con el aprendizaje y la memoria, parece volverse resistente a la insulina. Es decir, el cerebro se vuelve «diabético». Más adelante, se realizaron trabajos de investigación con ratones a los que se alimentó con una dieta que provoca diabetes. Los animales desarrollaron placas neuronales de beta amiloide, la proteína implicada en el desarrollo del Alzheimer.

Por otro lado, la insulina, la hormona que regula el procesamiento y almacenamiento de la glucosa en los tejidos, se ha mostrado también implicada en la regulación del modo en el que se «alimentan» las células cerebrales. En trabajos realizados en 2010, se demostró que cuando se bloquea selectivamente la llegada de insulina al hipocampo se producen deterioros en la capacidad de memoria. Esta semana, un equipo internacional de investigadores ha querido llegar más allá en el conocimiento de esa relación entre la insulina y el Alzheimer. Primero se alimentó a 20 ratones para provocarles un deterioro similar a la diabetes y se observó que, tal como se esperaba, su capacidad de recordar acciones aprendidas disminuía. Después sed examinó si la pérdida de memoria era debida a la concentración de placas de beta amiloide o más bien a algunas proteínas precursoras como los llamados oligómeros. La investigación parece demostrar que la causa del deterioro son los oligómeros. Y, para más inri, se ha descubierto que las mismas proteínas que se encargara de descomponer la insulina están implicadas en la descomposición de estos oligómeros precursores de beta amiloide. Cuando hay mucha insulina en el cerebro estas proteínas funcionan de manera diferente.

Está claro que la diabetes tipo 2 queda relacionada directamente con el Alzheimer y otros procesos neurodegenerativos. De hecho desde hace años algunas asociaciones de pacientes de Alzheimer han pedido que se investigue activamente en el uso de fármacos antidiabéticos también en la demencia. Es importante encontrar por qué algunas personas diabéticas desarrollan Alzheimer y otras no porque quizás en esa diferencia se encuentre una vía hasta ahora inexplorada para tratar el Alzheimer, la enfermedad neurodegenerativa que aún se resiste a ser curada.

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