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Hallado el reloj cerebral que nos indica cómo pasa el tiempo

Un grupo de neuronas, situadas en tres regiones del cerebro, es responsable de las centenares de operaciones que realizamos al día relacionadas con la percepción temporal

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Tiempo de lectura 4 min.

06 de diciembre de 2017. 05:01h

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Jorge Alcalde 5/12/2017

A simple vista, usted puede hacerse una idea de que le llevará un par de minutos leer este artículo. De camino a casa, ha cruzado por un paso de cebra sabiendo que tenía tiempo suficiente para hacerlo antes de que llegara ese coche que aparece al fondo de la calle. Si juega al tenis, seguro que es capaz de calcular el tiempo que tardará en llegar hasta su raqueta la bola devuelta por el contrario. Y si es aficionado a tocar el piano, ¡qué le vamos a decir!, el tempo lo es todo y usted tiene esa habilidad de deducir cuánto durará una corchea a partir de la duración de una negra...

A lo largo del día realizamos centenares de operaciones inconscientes en las que debemos medir el tiempo. Sobrevivimos gracias a ellas y quizás seamos el ser habitante de la Tierra que mejor practica esa operación.

¿Pero cómo lo hacemos? ¿Dónde está el reloj invisible de nuestra anatomía que indica al cerebro cómo pasan los minutos? Un estudio publicado ayer por científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha mostrado algunas pistas de cómo funciona esta capacidad de percepción tan sutil. En concreto han encontrado un grupo de neuronas del cerebro que se comporta de manera diferente en función del intervalo de tiempo que se requiere conocer.

Hasta ahora, los neurólogos han trabajado con una hipótesis bastante aceptada sobre este fenómeno. Se supone que el cerebro tiene un reloj interno, una especie de marcapasos que mantiene el control del devenir subjetivo del tiempo. Otras teorías han establecido que, probablemente, tal reloj no sea el único responsable de la medición del tiempo y que, más bien, la sensación se genere con la sincronización de diferentes centros de actividad neuronal que trabajan en frecuencias distintas.

Pero realmente no se ha podido encontrar evidencia suficiente para confirmar estas ideas. Para tratar de aclarar las dudas, los investigadores del MIT han registrado la actividad neuronal de tres regiones diferentes del cerebro en animales que realizaban tareas repetidas en dos intervalos diferentes de tiempo (850 milisegundos y un segundo y medio).

Los expertos descubrieron que las neuronas pueden encontrarse en diferentes fases de actividad en cada momento. Algunas están más activas, otras menos activas, pero a la hora de realizar una tarea que requiere un control mental del tiempo, todas modifican su estado. Algunas cambian de estado muy deprisa, otras más despacio y un tercer grupo acelera y desacelera su actividad de manera oscilante. Todas cambian y siguen un viaje completo desde una fase de menor actividad a otra de mayor (algunas de ida y vuelta), pero la velocidad a la que realizan este viaje cambia en función del lapso de tiempo que se quiere medir. Es como si las neuronas fueran un metrónomo que golpea pendularmente de lado a lado a mayor o menor velocidad según el tempo de la partitura. Cuando el tiempo a medir es mayor, el camino que siguen las neuronas de un estado a otro se alarga, y las células necesitan más tiempo para recorrerlo.

Hay tres regiones cerebrales que han llamado la atención de los investigadores: la corteza prefrontal dorsomedial, el núcleo caudado y el tálamo. Se ha hallado que ese patrón de comportamiento diferenciado en función del tiempo se produce en las dos primeras regiones que están dedicadas fundamentalmente al control motor del cuerpo, algunos procesos de inhibición y ciertas fases del aprendizaje.

En definitiva, puede que estemos ante la evidencia más clara recibida hasta la fecha del modo en el que el cerebro funciona como un reloj. Los expertos creen que conocer este tipo de interacciones neuronales pueden ayudar a entender también cómo nos afectan algunas enfermedades neurodegenerativas que provocan pérdidas de control del paso del tiempo y, por lo tanto, afectan a la memoria.

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