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¿Por qué resiste tanto el carbono orgánico en el océano?

Investigadores españoles han descubierto la clave de la persistencia del carbono orgánico disuelto en el fondo del océano, lo que ayudará a entender mejor la regulación del ciclo del carbono y del clima global.

Los resultados de este trabajo se publican en la revista Science y están basados en análisis de muestras de material orgánico disuelto en el océano profundo obtenidas por la Expedición Malaspina a diferentes profundidades, entre los 1.000 y los 4.000 metros.

Según ha informado el CSIC en una nota de prensa, este trabajo avanza en el conocimiento de los mecanismos que regulan la persistencia del carbono orgánico disuelto durante cientos o miles de años en el fondo del océano.

La mayor parte de este material se encuentra por debajo de los 1.000 metros de profundidad, pero no es degradado por las bacterias.

Hasta ahora se pensaba que estaba formado por compuestos químicos no degradables, pero este estudio indica que en realidad lo componen concentraciones muy bajas de miles de compuestos fácilmente degradables.

Sin embargo, los microorganismos no degradan este material porque cada uno de los compuestos que lo forman se encuentra en concentraciones demasiado bajas.

El océano contiene una enorme cantidad de carbono en forma de materia orgánica disuelta.

El volumen, unos 700 billones de kilogramos, es comparable a todo el dióxido de carbono acumulado en la atmósfera, según el CSIC.

De acuerdo con estudios anteriores, un aumento en la concentración de carbono orgánico disuelto en el océano profundo en el pasado podría haber supuesto una retirada de CO2 de la atmósfera y un enfriamiento del planeta.

Recientemente se ha propuesto que se podría intentar fomentar la producción microbiana de compuestos naturales recalcitrantes para secuestrar dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo en el océano: «Nuestro trabajo indica que el potencial de esta propuesta sería muy limitado», ha detallado Jesús María Arrieta, investigador de la Expedición Malaspina.