jueves, 17 agosto 2017
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Sociedad

«Crisis del huevo»: Mil unidades para intoxicarse

  • No hay casos reportados de daños en humanos por el pesticida fipronil,que podría haber contaminado los huevos de 17 países europeos

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Bélgica, Holanda, Francia y Alemania son los países que, hasta el momento, han confirmado trazas de fipronil en sus huevos
Bélgica, Holanda, Francia y Alemania son los países que, hasta el momento, han confirmado trazas de fipronil en sus huevos
Reuters

¿Es peligroso el fipronil? Ésa es la pregunta que se hacen ahora mismo los ciudadanos de más de media Europa. Concretamente, los pertenecientes a alguno de los 16 países –a los que habría que añadir Hong Kong–que se han visto obligados a retirar de sus supermercados millones de unidades de huevos «sospechosos» de estar contaminados por este herbicida, usado de forma ilegal en las gallinas de granjas de Bélgica y Holanda. Mientras dos directivos de la empresa presuntamente responsable, la holandesa ChickFriend, ya han sido detenidos, cuatro países –los dos ya referidos junto a Alemania y Francia– han confirmado la comercialización de huevos con trazas de este producto. ¿Y España? De momento está al margen. La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) confirmó ayer que, a día de hoy, «no se han distribuido productos implicados en España». Pero aunque así ocurriera, parece que el riesgo sería mínimo.

«No hay casos reportados de intoxicación en humanos, o al menos que se hayan conocido», afirma a LA RAZÓN Alfonso Carrascosa, experto en seguridad alimentaria del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Carrascosa explica que se han hecho estudios sobre los efectos de esta molécula, de capacidad herbicida e insecticida, en ratas. «Cuando se les expuso a 95 miligramos por cada kilo de peso, sufrieron síntomas como náuseas y vómitos. Se trata de una cantidad 100 veces mayor que la que ha sido detectada en los huevos, que fue de 0,72 miligramos por cada kilo», afirma. Además, para los humanos resulta aún menos tóxico. «El fipronil tiene una vida muy corta en la naturaleza. En unas cuantas decenas de horas ha desaparecido: la luz lo descompone, los microbios se lo comen, etc...», indica. En resumen, para que una persona sufriera sus efectos «tendría que comer 1.000 huevos contaminados de una sentada», algo improbable. Y por si hubiera dudas, subraya que en sectores de la población potencialmente más vulnerables, como son los niños y las embarazas, «el riesgo sigue siendo el mismo».

Su opinión coincide con la de Alfred Bernard, toxicólogo de la Universidad de Lovaina consultado por Efe, que indicó que «no hay riesgo para la población en este momento» y que nadie ha muerto jamás en Europa por efecto del fipronil. En su caso, Bernard concluye en que una persona debería comer al menos 10.000 huevos en un periodo corto de tiempo para poner en riesgo su salud. Por su parte, Martijn Katan, experto en nutrición, señaló que «incluso si has comido cuatro huevos contaminados por día en el último mes, no sería perjudicial».

Todo ello no quita en que estemos ante un posible caso de fraude alimentario. Como explica Carrascosa, los responsables de las granjas pudieron aplicar el fipronil sobre las gallinas para acabar con el ácaro rojo. Aunque es cierto que este pesticida está comercializado para desinfectar mascotas –millones de personas lo aplican a sus perros y gatos–, «no está permitido su uso sobre animales que se incorporan sobre la cadena alimentaria». ¿Qué ganaban entonces aplicándolo en las granjas? «El riesgo de los pesticidas e insecticidas está clasificado desde el nivel 0, nulo, hasta el cinco, que indica que es letal. El fipronil está en el nivel 2: es de riesgo moderado. Posiblemente, los responsables pensaron que sería más efectivo y rápido para acabar con los ácaros que aquellos productos del nivel 1, que sí están permitidos en la desinfección de gallinas».

Carrascosa hace hincapié en que «los márgenes de seguridad en Europa son enormes», que aún «no se han detectado intoxicaciones» y que en España «no se ha importado de la granja holandesa». De ahí que estemos más en el terreno del «fraude alimentario» que en el de la alerta sanitaria.

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