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Críticas al Gobierno portugués por su mala gestión

Ya son 64 las víctimas en un incendio que devora el centro

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Aitor Ezezaguna.  Lisboa.

Tiempo de lectura 4 min.

20 de junio de 2017. 09:27h

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Pese a contar con más de 2.200 efectivos que intentan sofocar las llamas, y la ayuda adicional de 200 brigadistas españoles y varias decenas de bomberos –entre ellos una treintena procedente del cuerpo de Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid–, el incendio de Pedrógão Grande, que ya se ha cobrado la vida de al menos 64 personas en Portugal, seguía, al cierre de esta edición, sin estar bajo control. Además hay 135 heridos: 121 civiles, 13 bomberos y un militar.

A última hora de ayer la conflagración se había extendido desde su punto de inicio en el distrito de Leiría a los vecinos de Coimbra y Castelo Branco. Protección Civil confirmó a este diario que hay más de 135 heridos, algunos muy graves, por lo que la cifra de víctimas mortales podría aumentar. A su vez, las autoridades lusas señalaron que hay aldeas incomunicadas desde el sábado, cuando ya se encontraban rodeadas por las llamas, y se teme que puede haber numerosos fallecidos en las casas que ardieron.

Entretanto, en la carretera 236 –donde murieron más de 50 personas carbonizadas mientras intentaban huir– los forenses han identificado a 24 de las víctimas mortales, entre ellas cuatro niños. Bianca, de cuatro años, fue hallada junto a su abuelo. En un coche cercano, los restos mortales de Ricardo, también de cuatro años, fueron encontrados junto a los de su tío, con el que estaba pasando una semana de vacaciones mientras que sus padres celebraban su luna de miel en Santo Tomé y Príncipe. En otra parte de la carretera, las llamas devoraron familias enteras. Ricardo Martins murió junto a su esposa; Ana Henriques y sus padres también. Y en otra parte de la carretera, los forenses identificaron los restos de la familia de Susana Marques Pinhal. Falleció junto a sus dos hijas, Margarida y Joana.

Mientras todos los líderes políticos mantenienne un discreto silencio en lo que respecta a la actuación del Ejecutivo ante este desastre, son cada vez más las voces que preguntan cómo es posible que tantas personas perecieran por un incendio forestal. Aunque el domingo la Policía Judicial determinó que la conflagración había comenzado por culpa de un rayo que había caído en un árbol seco, todos los medios portugueses cuestionan si las consecuencias finales de esa descarga eléctrica eran realmente inevitables.

Xavier Viegas, profesor de la Universidad de Coimbra y especialista en incendios forestales, afirma a LA RAZÓN que «los fallos sistemáticos cometidos a lo largo de años en la gestión de los bosques han tenido este resultado. Con un sistema adecuado de aviso, de preparación de la población, el número de fallecidos hubiese sido menor».

Un editorial ayer en «Público» afirmaba que lo que había fallado era lo mismo que «hace ya cincuenta años». Otra columna en «Expresso» pide, directamente, la dimisión de la ministra de Administración Interna al considerar que es la responsable del caos creado en las aldeas. El primer ministro António Costa y el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, reconocen que será necesaria una investigación exhaustiva. Pero, tanto el jefe del Gobierno como el del Estado mantienen que es el momento de luchar contra el fuego y lamentar a quienes ya perecieron entre las llamas.

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