Sociedad

«Curar» el autismo con aceite de coco

Un libro publicado recientemente en España afirma que puede revertir esta condición. Padres y autistas se han puesto en pie de guerra contra este «timo». «No estamos enfermos, nacemos así»

Miguel Ángel Roseló y su hijo Bruno tienen síndrome de Asperger y juntos se ayudan a superarlo. «Cuando vi el libro me hirvió la sangre», afirma
Miguel Ángel Roseló y su hijo Bruno tienen síndrome de Asperger y juntos se ayudan a superarlo. «Cuando vi el libro me hirvió la sangre», afirmalarazon

Un libro publicado recientemente en España afirma que puede revertir esta condición. Padres y autistas se han puesto en pie de guerra contra este «timo». «No estamos enfermos, nacemos así»

«El autismo se puede revertir con una dieta específica». Así de tajante responde a LA RAZÓN Bruce Fife, autor del libro «Vencer el autismo», que se ha publicado en España hace unos meses. De acuerdo con este naturópata (medicina alternativa), «el autismo no es un problema genético. El aumento de casos en los últimos veinte años no se puede atribuir a los genes. Es mucho más probable que este trastorno esté relacionado con los hábitos de vida que llevamos, así como con los cambios en nuestra dieta», insiste a este diario. Son estas afirmaciones, que se pueden leer en su obra, las que han puesto en pie de guerra a las personas que sufren Trastorno del Espectro Autista (TEA) y a sus familiares. «Los autistas no estamos enfermos, somos personas que nacemos así y vemos el mundo de otra forma», denuncia Ainara Arjona, una joven que vive en Londres y que cuando se enteró de que el libro había salido a la venta en España (se había publicado previamente en Reino Unido y Estados Unidos) decidió firmar una petición en la plataforma change.org para intentar que las librerías retiren esta obra de sus estanterías. Ya ha superado las 33.000 firmas. «Bruce Fife trata de convencer a sus lectores de que el autismo es una condición adquirida a través de varios factores ambientales, en lugar de aclarar que es algo con lo que se nace». Ella no es la única que se indignó al ver que este libro salía a la venta. «Mi hijo Bruno y yo tenemos síndrome de Asperger y cuando me encontré con el libro en un gran supermercado no me lo podía creer. ¿Cómo pueden engañar así a la gente? El autismo no tiene cura», insiste Miguel Ángel Roseló con cierto enfado. Él tiene más claro que nadie la relación neurobiológica que existe. Y no sólo él, como destacan desde la Confederación de Autismo España. «No es posible determinar una causa única que explique la aparición de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), pero sí la fuerte implicación genética en su origen». Y es que los numerosos estudios que se han hecho al respecto coinciden en ello. Todos menos Fife: «Cuando los médicos no pueden dar respuestas a un problema médico lo relacionan con los genes, pero no es así».

Otra de las polémicas que incluye en su libro es la «fórmula» para curar este trastorno. «Mi recomendación es que lleven una dieta cetogénica basada en el consumo de aceite de coco e incluyendo algunos suplementos», explica Fife. Este tipo de dieta se basa en la reducción drástica de hidratos y, en muchos casos, se puede asemejar al ayuno. Una de las más populares es la Atkins, pero que siempre se debe realizar bajo supervisión médica y durante un tiempo limitado. De acuerdo con el libro, este hábito alimentario se tendría que complementar con aceite de coco. «Este producto es especial porque cuando se consume se convierte en fuente natural y rápida de aporte terapéutico», sugiere a este diario. «Es mucho más sano que el azúcar y ofrece más energía a las células cerebrales». Y es que, de acuerdo con las teorías de Fife, «el autismo está creado por la inflamación crónica del cerebro» y, según él, con estas guías nutricionales lo que se consigue es reducirlo. Ante la pregunta sobre las críticas que ha recibido su obra en nuestro país, él no duda: «Creo que no se lo han leído y no han visto las evidencias médicas que presento. La dieta que yo prescribo no hace daño a nadie, por lo que no entiendo cómo una persona con autismo no quiere probarla». Ainara, sin embargo, está segura de su postura: «Nada de lo que dice está probado científicamente. Curar una condición que presumiblemente está causada por mutaciones en los genes del feto sería como curar una fractura con antibióticos».

«A mí lo que me da miedo es que los padres a los que les digan, por primera vez, que su hijo tiene autismo puedan caer en este timo por desesperación», añade Miguel Ángel. En una cosa sí que coincide con Fife: no se ha leído el libro. «Y no pienso hacerlo porque va a ser peor». Sabe que su enfado puede ir a más y sólo tiene claro que la mejor forma de ayudar a su hijo es trabajando con él y siendo conscientes del problema que ambos comparten. Miguel Ángel también se ha lanzado a recoger firmas a través de change.org. Lleva unas 3.000, pero lo que más satisfacción le da es que ha conseguido que «nadie caiga en este timo gracias a las redes sociales».

Otra de las polémicas que también recoge «Vencer el autismo» es la relación del autismo con las vacunas. La Confederación mantiene su postura contra esta tesis que sostiene Andrew Wakefield y cuyos estudios han sido desacreditados por la comunidad científica. «La realidad de este vínculo está completamente desmentida y ya se demostró que el único estudio que había llegado a esta conclusión (en referencia a Wakefield) tenía intereses financieros detrás», expresa Ainara. «No sé cómo puede tener la desvergüenza de afirmar que nos podemos curar. No es el único señor que inventa remedios inverosímiles, casi todos tienen la intención de llenarse los bolsillos a costa de la desesperación de los afectados y sus familias».

Ainara insiste en que lo que más le preocupa es que «este libro da falsas esperanzas de curación y puede llegar a ser muy descorazonador. También puede dañar la salud de los que siguen su dieta y tener problemas de salud a largo plazo». Ella lleva años viviendo en Londres y reconoce que es una desventaja: «Tengo la suerte de acudir a grupos de jóvenes autistas donde hablamos y jugamos. Pero muchas veces, por falta de tiempo, sólo soy sociable por internet». Es su forma de quitarse la presión de encima, aunque insiste en que «el esfuerzo debe ser de toda la sociedad. Normalmente, a la gente le parezco muy dramática».