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Derecho a desconectar del trabajo

Responder a los correos fuera del horario laboral ya es historia en Francia. Las empresas tienen que garantizar el respeto del tiempo de descanso y de las vacaciones de los empleados

  • El 71% de los franceses dice que consulta su e-mail laboral por las noches o durante las vacaciones
    El 71% de los franceses dice que consulta su e-mail laboral por las noches o durante las vacaciones
C. Herranz/ B. Tobalina.  París/Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

03 de enero de 2017. 02:25h

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Las tecnologías han alargado sin límite la jornada laboral real. Con el fin de poner coto a esta situación a partir de ahora en Francia existe el derecho a desconectarse fuera del horario laboral. De este modo, responder al móvil del trabajo a la hora de la cena o contestar a un correo desde la playa son desde 2017 actos regulados en el país galo. Esta medida conlleva un derecho para los asalariados y la obligación de las grandes empresas de garantizar el respeto al tiempo de descanso. Lo paradójico es que este derecho está contenido en la polémica reforma que estuvo a punto de tumbar al Gobierno del ex primer ministro Manuel Valls al ser aprobada por decreto el pasado julio tras fuertes protestas en las calles por introducir más flexibilidad laboral. París quiere combatir el modelo del individuo «siempre conectado» que se exige a muchos trabajadores, a los que, al dotarles un smartphone corporativo, se les presupone una casi disponibilidad total, incluso en su tiempo de vacaciones.

La forma de la desconexión que recoge el texto en su artículo 55 es la negociación entre las partes, es decir, que la dirección de las compañías de más de 50 empleados y los representantes de los trabajadores tienen que llegar a un acuerdo que regule el uso de las tecnologías de la comunicación fuera del tiempo de oficina. Si no se alcanza un compromiso, que puede durar uno o varios años, será el empresario el que redacte una circular con las reglas de uso. En cualquier caso, la ley no implica la obligación de apagar el teléfono profesional al finalizar la jornada, sino que se limita a abrir la puerta a una regulación, en principio consensuada, en función de las necesidades productivas de cada empresa. Según indica el texto, el objetivo es «la puesta en marcha por parte de la empresa de dispositivos de regulación de la utilización de herramientas digitales». La ley justifica esta regulación al considerar que las tecnologías pueden tener un impacto en la salud de los asalariados «si están mal controladas», con problemas que van desde el estrés al insomnio, pasando por cefaleas e incluso un descenso del rendimiento.

Algunas empresas ya se han adelantado a su entrada en vigor, como Orange, que desde el pasado 27 de septiembre pide a sus empleados que establezcan tiempos de descanso de su mensajería electrónica. Grupos como Axa han limitado la recepción de correos por las tardes y durante los fines de semana, llegando a impedir la conexión a los servidores. Michelin también ha instaurado un control de las conexiones a distancia para sus directivos que trabajan con carácter itinerante entre las 21 horas y las 7 de la mañana en los días laborables, además del sábado y domingo. Sin embargo, hay empresas francesas que fueron pioneras en la materia hace años. Canon y Sodexo, en 2010 y 2013, respectivamente, optaron por implantar un día sin e-mail que no tuvo todo el impacto que se esperaba en su momento.

Según un estudio publicado en 2016 por Deloitte, ocho de cada diez trabajadores franceses admiten que las nuevas tecnologías facilitan los intercambios de información en el interior de la empresa, pero el 76% reconoce que los dispositivos móviles tienen un impacto negativo en su vida personal. El 71% dice que sigue consultando su e-mail laboral por las noches o durante las vacaciones. Puede que la adicción lo impida en muchos casos, pero el cambio de año trae consigo en Francia el derecho a desconectar.

Un derecho que ya tienen en algunas empresas en Alemania, donde ya en 2011, Volkswagen anunció que su personal no recibiría correos entre las 18:00 y las 07:00. La iniciativa fue «imitada» por el Ministerio de Trabajo alemán, aunque, según la Prensa, sólo fue puesta en marcha entre los funcionarios de la citada cartera. No obstante, el Gobierno sigue analizando si generalizar esta norma para reducir el estrés entre los empleados.

La presión para que se incluya el derecho a la desconexión no ha traspasado los Pirineos. De hecho, por el momento, ni se plantea. Para la mayoría de los expertos consultados, la medida gala es una buena iniciativa, pero no la panacea, dado que hay diferentes fórmulas para sortear este derecho de desconexión. Basta con mandar el e-mail un minuto antes de que concluya la jornada laboral, por ejemplo.

«En España esa medida no se está estudiando. No tengo claro que pueda traer más ventajas que desventajas», afirma María Sánchez-Arjona, presidenta de la Fundación Máshumano. Desde la entidad «promovemos un modelo de trabajo basado en la corresponsabilidad. Regular por ley la desconexión acota el modelo de trabajo flexible que la sociedad demanda y la tecnología permite, por lo que, aunque pueda conllevar beneficios, también puede perjudicar a aquellos que necesitan una jornada diferente, dado que lo que hace es promover un modelo con un horario de trabajo rígido», precisa. «No es una mala medida, pero no promueve la flexibilidad, que es lo que demanda la sociedad y es un criterio que cada vez más empresas utilizan para atraer a los mejores», añade. Y es que, aunque el salario sigue siendo el factor más importante para elegir una empresa, la conciliación está entra las «top cinco», según el estudio «Employer Branding» de Randstad. En concreto, es un factor clave para el 45% de los trabajadores. No obstante, España sigue siendo uno de los países de la UE donde menor flexibilidad laboral hay. En concreto, según el informe de 2016 «Index of Economic Freedom», de la Fundación Heritage, España se sitúa en el puesto 22 de la UE y en el 126 a nivel mundial. También suspendemos en el fomento del teletrabajo. Según el INE, sólo el 27% de las compañías españolas apuesta por ello, mientras que el 35% de las europeas tiene implantado el teletrabajo.

Con el fin de fomentar la conciliación, Mariano Rajoy prometió en abril que la jornada laboral terminará a las seis de la tarde. Aunque a priori la medida fue tomada como electoral por aquello de que estaba en funciones, lo cierto es que el pasado 12 de diciembre, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, propuso un plan nacional para lograr que así sea. Aunque, lógicamente, no será aplicable en todos los sectores, será, al menos, un primer paso.

Otros ejemplos

- Inspecciones en Japón que eviten el estrés

El Ministerio de Trabajo nipón ha adoptado un paquete de medidas de emergencia para tratar de prevenir las muertes por exceso de trabajo después de conocerse la muerte de dos empleados de la agencia de publicidad Dentsu por estrés. ¿El objetivo?: garantizar que los empresas cumplen el reglamento de horas extra. Para ello aumentarán la vigilancia haciendo inspecciones sorpresa y harán públicos los nombres de aquellas compañías donde se produzcan muertes por exceso de trabajo y de aquellas empresas que obliguen a sus empleados a trabajar más de 80 horas extra al mes. En 2015 hubo 2.159 suicidios por exceso de trabajo en Japón.

- Finlandia, líder en flexibilidad laboral: Según el «Informe de Evolución de la Familia Europea en 2014» del Instituto de Política Familiar, conciliar la vida familia y laboral es más fácil en Finlandia, donde sólo el 44,8% de las empresas definen completamente el horario laboral de sus empleados, frente al 88,2% de las compañías en España. Letonia es el país con menor flexibilidad: el 95,3% de las empresas impone una jornada laboral rígida.

- El respeto por la maternidad en Suecia: Todas las medidas para conciliar persiguen que los padres puedan pasar más tiempo cuidando de los hijos. Algo esencial en los primeros años. Suecia es el país de la UE con el permiso de maternidad más amplio: 46 semanas (480 días), seguido muy de cerca por Noruega (392 días).

Las ministras que más concilian

La titular de la cartera de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, es uno de los miembros del Gobierno que apuesta con más firmeza por conciliar. Como afirmó ayer a Efe, «cuando estoy con mi hijo pongo modo avión y el tiempo que le dedico es de máxima calidad». Como ha podido saber LA RAZÓN, «los lunes siempre lleva a su hijo al colegio antes de viajar a Madrid y el viernes lo recoge, así que se organiza para regresar a tiempo». Pero su nueva responsabilidad le obliga a pasar más tiempo del necesario fuera de casa. «Antes cenaba siempre con su hijo, excepto por algo muy puntual». Las personas que trabajan con ella también están de enhorabuena porque «no pone reuniones tarde para que todos podamos estar en casa con nuestras familias». De ahí que su anuncio de convocar las reuniones Interterritoriales de Sanidad por las mañanas beneficiará a todos los consejeros. El otro ejemplo es el de Fátima Báñez. La ministra de Empleo anunció en diciembre un pacto nacional para la conciliación familiar y la racionalización de horarios, para salir a las 18:00 horas, y estudia un cambio de hora. Báñez tampoco convoca por las tardes.

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