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Educación

Educación / Software

La realidad virtual llega a las clases españolas para quedarse

Una niña con las gafas de realidad virtual
Una niña con las gafas de realidad virtual

Viajar al Jurásico, al palacio de Versalles, nadar con tiburones o incluso ir a la Luna ya es posible en los colegios españoles gracias a unas gafas de realidad virtual de bajo coste, las cuales empezó a usar en Madrid el profesor Oscar Costa, convirtiéndose así en uno de los primeros en llevar esta tecnología a las aulas de nuestro país. Fue en 2013 cuando, por falta de recursos, este profesor comenzó a animar a sus alumnos de Bachillerato a través de estas gafas. “Cuando las empecé a usar hace tres años era un recurso todavía por descubrir, algo totalmente novedoso que me pareció muy potente”, relata Costa a LA RAZÓN, cuando recuerda la primera clase de historia que pudo ilustrar con la ayuda de estos lentes tecnológicos. “Cada vez hay más aplicaciones, lo que permite que los docentes tengamos más acceso a esta herramienta y más posibilidades para enseñar con ella”, explica el profesor, pues hoy en día la realidad virtual permite llevar a los alumnos a lugares imposibles como el pasado u otros planetas.

Google Cardboard es una plataforma de realidad virtual sobre la base de cartón plegable, que funciona a partir de un teléfono móvil inteligente con Android o IOS, y no suele subir de los 7 euros. A partir de estas gafas se desarrolló el casco de realidad virtual de Oculus Rift, cuya versión para el consumidor se lanzó al mercado en marzo de 2016 con un precio de 599 dólares en EEUU y de 699 euros en Europa. Es impensable, por tanto, que un colegio pueda permitirse unos cascos de este tipo, de ahí que las baratas “gafas de google” hayan sido tan útiles.“Dan un resultado muy parecido, pero unas Oculus cuestan 700 euros y las Cardboard pueden costarte 3”, dice Costa.

“Tanto la motivación como la atención de mis alumnos ha aumentado notablemente. Sus ganas se incrementan de una manera increíble ya que para ellos es como un videojuego, ven el aprendizaje de una forma mucho más atractiva que con el típico libro o la presentación de Power Point que se suele utilizar”, declara el docente. Sin embargo, se muestra reacio a sustituir los libros de texto por estas gafas virtuales y señala que “considero que debemos conjugar los dos, no podemos rechazar ninguno de los elementos porque sería perder parte de las oportunidades que éstos proponen. Estas gafas no alcanzan a todo lo que requiere la educación, es un complemento, al igual que lo son los libros”.

Las gafas de Google requieren el uso de móviles, los mismos que, últimamente, son protagonistas de muchas situaciones delicadas, tanto en colegios como en institutos. “Personalmente, considero que este es un tema controvertido”, apunta el profesor, “creo que para que se permita utilizar el teléfono móvil en los centros educativos, no solo en los institutos, se debe dar educación tanto a los profesores como a los chavales y llegar a hacer auténticos contratos educativos en los que se deje claro para qué se va a utilizar el teléfono móvil, para qué no y las consecuencias que tiene su mala utilización. Hay que prevenir antes que curar”, sentencia Costa.

Por otra parte, este invento hay que saber cómo adaptarlo a las lecciones, ya que dependiendo de los alumnos, habrá que usarlas de una manera u otra. “Hay que buscar siempre el uso más adecuado a cada edad y a cada clase. No tiene lógica, por ejemplo, utilizar un escenario que recree dinosaurios a niños de cinco años, porque les traumatizas. Al igual que no tiene sentido usar este método para explicar algo de matemáticas”, esclarece el enseñante.

Pero el profesor no se ha quedado solo en el uso de estas gafas de forma educativa, sino que además está preparando un proyecto para ayudar y estimular a niños que padezcan alguna enfermedad del espectro autista. Así explica esta nueva iniciativa: “De momento es solo un planteamiento teórico. Este instrumento podría ayudar a estos niños por ejemplo en el tema de las fobias, ya que estos pequeños tienen muchísimo miedo a los cambio de espacio y de entorno. De esta manera, este avance es clave para poder adecuarles a la realidad de nuevas situaciones, como un cambio de centro o un cambio de barrio. Se iría tratando poco a poco el nuevo espacio en el que van a desarrollar su vida”.

El profesor Oscar Costa
El profesor Oscar Costa

Pero el profesor no se ha quedado solo en el uso de estas gafas de forma educativa, sino que además está preparando un proyecto para ayudar y estimular a niños que padezcan alguna enfermedad del espectro autista. Así explica esta nueva iniciativa: “De momento es solo un planteamiento teórico. Este instrumento podría ayudar a estos niños por ejemplo en el tema de las fobias, ya que estos pequeños tienen muchísimo miedo a los cambio de espacio y de entorno. De esta manera, este avance es clave para poder adecuarles a la realidad de nuevas situaciones, como un cambio de centro o un cambio de barrio. Se iría tratando poco a poco el nuevo espacio en el que van a desarrollar su vida”.

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