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El Gobierno prohibirá el cigarrillo electrónico en bares y restaurantes

El PP presenta hoy una enmienda al proyecto de ley de segunda oportunidad para incluir la medida

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Belén V. Conquero.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

28 de abril de 2015. 14:58h

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Belén V. Conquero.  Madrid. 28/4/2015

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El Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad lleva varios meses dándole vueltas a uno de sus quebraderos de cabeza: la regulación del cigarrillo electrónico. La anterior responsable de esta cartera, Ana Mato, dio un primer paso en diciembre de 2013. Aprobó en un Consejo Interterritorial, junto a las comunidades autónomas, prohibir su uso en colegios, hospitales, administraciones y en el transporte público. Asimismo, también se contempla la prohibición de su venta a menores y la restricción de la publicidad en horario infantil. Hoy, con otro ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, el Gobierno da un paso más.

La Dirección General de Salud Pública, dependiente de Sanidad, planteará hoy, a través del grupo popular en el Congreso, una propuesta de enmienda que, como ha podido saber LA RAZÓN, equiparará el uso del cigarrillo electrónico al del tabaco. La enmienda se incorporará al proyecto de ley de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social que están actualmente en trámite parlamentario y hoy se inicia el periodo de consultas, por lo que es el momento en el que los diferentes partidos incluirán sus propuestas. No obstante, con la mayoría parlamentaria con la que cuenta el Partido Popular es previsible que sus propuestas salgan adelante y, por lo tanto, se equipará el consumo de tabaco con el del cigarrillo electrónico, por lo que no se podrá «vapear» en bares, restaurantes ni en centros de trabajo.

El único país al que acompañaría España a la hora de igualar el tabaco y el «e-cig» es Malta, donde ambos productos están equiparados. Por el momento, las restricciones en determinados espacios sólo se ha planteado en España e Irlanda, mientras que en Francia se está haciendo una proposición de ley en la misma línea.

Fuentes del sector tabacalero muestran a este diario su desacuerdo con la decisión del Gobierno: «Al cigarrillo electrónico se le debe tratar como otra categoría de producto», por lo que consideran que necesita otra regulación, ya que si se rigen por la misma que la del tabaco, «no se pueden desarrollar nuevos productos».

El vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) Paco Camarelles, ve con buenos ojos la decisión de igualar legalmente tabaco y cigarrillo electrónico: «Lo mejor es equipararlo por prudencia». Eso sí, el especialista en tabaquismo afirma que «aunque no es inocuo, el cigarrillo electrónico es menos peligroso que fumar». En lo que se refiere al vapor que emite el producto eléctrico, el experto sostiene que «no es agua y tendremos que esperar, a largo plazo, para conocer bien su composición». No obstante, uno de los puntos que preocupan a este grupo de expertos es la regulación de la publicidad del «e-cig».

Por otro lado, desde la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico (ANCE) aseguran que si se iguala legalmente el tabaco y el cigarrillo electrónico esto «tendría un impacto muy negativo, ya que desde el pasado mes de enero el sector ha empezado a salir de la crisis en la que se había sumido. Ha aumentado el número de tiendas y si nos aplican la misma normativa las ventas podrían bajar entre un 50 y un 60 por ciento porque muchos de nuestros clientes nos aseguran que lo usan en bares y restaurantes», donde ya no podrán «vapear» si se incluye la enmienda. De acuerdo con este portavoz de ANCE, «también están barajando aumentar las tasas de comercialización que no se aplican al tabaco». Tanto el sector del tabaco como ANCE apoyan la necesidad de una regulación de este nuevo producto que, aunque su consumo se ha disparado en los últimos tres años, lleva más de una década en nuestro país.

Las principales diferencias a las que hace referencia ANCE son, además de la combustión –el «e-cig» no la libera–, «que no generan humo, sino vapor, cuyas sustancias no llegan a ser tan dañinas como las del tabaco, y que no existen vapeadores pasivos». Eso sí, los dos cuentan con un compuesto común: la nicotina. Aunque los «vapeadores» pueden fijar el nivel de nicotina que consumen, la Unión Europea ya fijó en su directiva que si contiene menos de 20 miligramos «debería contar con una categoría propia dentro del tabaco», apuntan desde ANCE, mientras que si superan los 20 miligramos podría considerarse un producto farmacéutico. La normativa que se aprobó en febrero del pasado año regula aspectos de composición, calidad, seguridad y pureza del producto, así como la transparencia informativa hacia el consumidor y la puesta en el mercado del producto.

La regulación en otros países

MALTA

Esta isla del Mediterráneo ha sido la primera en regular el consumo del cigarrillo electrónico y en equipararlo con el tabaco. Así, sus 413.000 habitantes no pueden usar este dispositivo en espacios públicos, incluyendo los lugares de trabajo, bares y restaurantes. El producto se puede comprar en estancos.

REINO UNIDO

Los ingleses aprobaron el pasado mes de marzo la comercialización de cajetillas de tabaco genéricas. En lo que se refiere al «e-cig», han restringido la publicidad en horario infantil y prevén limitar la venta a menores en 2016 –como marca la directiva europea–, pero no prohíben su uso en espacios públicos.

FRANCIA

Los franceses han incluido varias enmiendas a su ley de salud pública por las que se limita el «vapeo» en centros escolares, en medios de transporte colectivos y en lugares de trabajo cerrados, pero un decreto del Consejo de Estado fijará definitivamente los lugares prohibidos para este dispositivo.

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