domingo, 30 abril 2017
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España, enganchada al Orfidal

  • Un informe europeo refleja que nuestro país es uno de los que más consume sedantes y analgésicos sin receta médica

España, enganchada al Orfidal

España es uno de los países de la Unión Europea que más consume opiáceos, como el analgésico fentanilo y sedantes, como el lorazepam (orfidal es su nombre comercial). Así lo revela un estudio realizado en España, Dinamarca, Alemania, Suecia y el Reino Unido, que ha dirigido el doctor Scott Novak y y que se ha publicado en la revista «BMC Psychiatry». El estudio, pionero en Europa, evidencia el elevado consumo de fármacos que deben administrarse bajo vigilancia médica, pero que se consumen sin ella. Los analgésicos y los sedantes, especialmente.

En concreto, según el trabajo, en el que han participado 2.032 jóvenes y 20.035 adultos, Alemania marca los niveles más bajos de uso no médico de medicamentos recetados, mientras que el Reino Unido, España y Suecia tienen los más altos. Así, de acuerdo con el estudio, el 18 por ciento de los españoles consume tranquilizantes sin prescripción, mientras que casi dos de cada diez hace lo mismo con los opiáceos. Un dato especialmente alarmante es que recurrimos a ellos por indicación de algún amigo o familiar que nos lo recomienda. Los datos son contundentes: seis de cada diez sedantes se toman por recomendación, mientras en el caso de los opiáceos esa cifra se reduce hasta el 44 por ciento. «Hoy en día es muy fácil conseguir estos medicamentos, sobre todo a través de internet. Nos guiamos por las recomendaciones de alguien cercano. Pero la «indicación doméstica» no sólo se da con este tipo de medicamentos, hacemos lo mismo con antidepresivos o antiinflamatorios», afirma Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo.

El estudio también indica que los hombres, mayores de 18 años son los que más consumen los medicamentos sin receta. «A los hombres les cuesta más acudir a su médico, pero las mujeres no tanto. Por eso, entre las estadísticas, siempre aparecen ellas como las mayores consumidoras con receta médica», añade el psiquiatra. El principal problema que subraya Bobes del uso de medicamentos sin control es que «muchos de ellos tienen efectos secundarios. Ningún medicamento es inocuo y muchos de los sedantes producen falta de visión o no se deben consumir si el paciente va a conducir. Es peligroso».

Asimismo, los autores de este estudio han detectado que cuando se usa un calmante para el dolor se multiplicaban por ocho las probabilidades de tomar analgésicos recetados en otras ocasiones. En el caso de los estimulantes se multiplica por siete y hasta por diez en el uso de sedantes.

«Hemos detectado una tasa alta de abuso de analgésicos con receta en la Unión Europea, incluso más elevada de la que ya se ha detectado en Estados Unidos, lo que sugiere que Europa podría estar acercándose a los americanos en el uso de algunas sustancias como, por ejemplo, analgésicos opioides», afirma Novak. A este respecto, Bobes tiene claro que «la clave está en la actitud de los países y en la forma de regular esta situación que mantiene cada uno. Aunque España se sitúe en uno de los puestos más altos en consumo sin receta, si lo comparáramos fármaco por fármaco tal vez la cosa estaría más igualada». Del mismo modo, el trabajo muestra que alrededor del 52 por ciento de los que consumían estimulantes, el 32 por ciento de los que utilizaban opiáceos y el 28 por ciento de los que tomaban sedantes también consumían drogas ilegales, especialmente en el caso de los ciudadanos del Reino Unido.

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