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La madre de Olga Sangrador: «Tarde o temprano Valentín Tejero iba a volver a violar»

Encarnación Caballo siempre tuvo la certeza de que el asesino de su hija reincidiría.

  • Encarnación, la madre de Olga, ha vuelto a recordar la injusticia que se produjo con su hija
    Encarnación, la madre de Olga, ha vuelto a recordar la injusticia que se produjo con su hija / Connie G. Santos

Tiempo de lectura 4 min.

12 de noviembre de 2017. 02:35h

Comentada
J.V. Echagüe 12/11/2017

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El 25 de junio de 1992 comenzó en la localidad vallisoletana de Villalón de Campos una pesadilla que aún hoy sigue intacta. Aquel día se produjo la desaparición de Olga Sangrador, de apenas 9 años. La pequeña había ido con sus amigas a las fiestas patronales de San Juan y de San Pedro. En torno a la 1:30 les dijo que se iba a casa, porque estaba muy cansada. No se volvió a tener noticias de ella hasta dos días después, cuando su cuerpo fue hallado en un pinar de Tudela de Duero, a 70 kilómetros. Había sido torturada, violada y golpeada en la cabeza hasta matarla. Así lo reconoció el detenido, Juan Manuel Valentín Tejero. Un violador reincidente, condenado por dos violaciones, abuso sexual a menores, exhibicionismo y robo, que jamás debió estar allí. Había aprovechado un permiso penitenciario para perpetrar la que hasta ahora era su última atrocidad. Este viernes se conoció su reciente ingreso en la prisión de Soto del Real por agredir sexualmente a la nieta de un familiar, de 16 años. El delito se produjo el Día de Navidad de 2016. Tampoco tenía que estar allí: Tejero había sido condenado a 50 años por el asesinato de Olga. Sin embargo, la derogación de la doctrina Parot por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos adelantó su salida al año 2013. Según le legislación española, no debería haber sido puesto en libertad hasta 2024.

Cuentan los allegados de Encarnación Caballo, madre de Olga, que «está furiosa, muy enfadada y con pocas ganas de hablar». En cada nuevo suceso en el que se ha visto implicado alguno de los presos liberados tras la derogación de la doctrina Parot, su reacción siempre ha sido la misma. Así ocurrió este verano, cuando se supo que Pedro Luis Gallego, el «violador del ascensor», volvía a abusar sexualmente de varias mujeres en Madrid. «Si no es hoy, es mañana, pero volverá a violar», afirmaba Encarnación en relación con el ahora detenido. Su premonición se ha cumplido. «Más que el hecho de que paguen por nuestras hijas, en lo que pensamos es en esas otras chicas, en su sufrimiento...», añadía. Su marido, Domingo, falleció hace pocos años, después de que Valentín Tejero fuera liberado. «Él lo vivía de otra manera... pero Encarnación no lo ha superado. Hay momentos en los que sufre más o sufre menos», cuentan. En todo caso, esta última agresión ha supuesto «que vuelva a revivir todo, y que se sume al dolor por su propia hija».

Así lo confirmó Encarnación en declaraciones a la cadena Ser: «El día que salió de la cárcel ya dije que iba a reincidir. Yo tenía razón y los jueces no. Parece que las víctimas no tenemos ningún derecho. Mi hija los perdió todos el día en que murió».

La madre de Olga recordó que no había ninguna garantía de su rehabilitación cuando fue excarcelado. Su abogado, Luis Antonio Calvo, de la Asociación Clara Campoamor, lo confirma: «Todos los informes indicaban que iba a reincidir. Lo raro es que haya tardado tanto. Aunque tampoco podemos saber con certeza si ha sucedido o no», explica. «Hay un tipo de delincuente que es imposible de reinsertar. Si hubiera salido más tarde, hubiera seguido siendo un peligro. En su naturaleza está el delinquir», añade. En todo caso, la sociedad no entiende cómo pudo ser excarcelado por razones humanitarias. «Es el problema: es un riesgo para la gente que está en la calle. ¿Cómo se puede compaginar eso con los derechos humanos?», se pregunta. Hay que recordar, como publicó este diario cuando se anunció la derogación, que Tejero nunca quiso pasar por los cursos de rehabilitación de la cárcel. Algo a lo que no tendría obligación, debido a que fue condenado según el Código Penal vigente de la época. Por ello, tanto Calvo como la familia de Olga piden «medidas de control» ante estos criminales.

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