viernes, 18 agosto 2017
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Medio Ambiente

Cambio climático: La cortina de humo de Estados Unidos

  • Los expertos alertan: «Se está produciendo mucho ruido mediático por el anuncio de Trump, pero la transición energética ya es un hecho». Eso sí, la no reducción de emisiones y su falta de aportación al fondo verde podría aumentar 0,3oC la temperatura del planeta

Una de cada cuatro ciudades supera los límites de nitrógeno que marcan las distintas regulaciones. La polución del aire irrita los ojos, la garganta y los pulmones
Una de cada cuatro ciudades supera los límites de nitrógeno que marcan las distintas regulaciones. La polución del aire irrita los ojos, la garganta y los pulmones
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El 13 de diciembre de 2015 los principales líderes mundiales alzaban las manos en señal de victoria tras el Acuerdo de París. Lo habían conseguido. Los grandes emisores de gases de efecto invernadero –responsables del calentamiento de la Tierra– acordaban unirse para recortar los gases contaminantes que cada uno de ellos lanza a la atmósfera. La no vinculación del acuerdo permitía al entonces presidente de EE UU, Barack Obama, firmar el documento ya que sabía que el Senado norteamericano no se lo rechazaría. No han sido los parlamentarios los que han terminado con este «sueño» de Obama, sino su sustituto, Donald Trump. Él ha decidido sumarse a los únicos dos países que no luchan contra el cambio climático, Siria y Nicaragua. Pero, ¿la salida de Norteamérica es tan apocalíptica como se predice?

«Se va a producir mucho ruido mediático, pero en realidad el fundamentalismo que ha mostrado Trump no va a hacer más que alejarlo del liderato geopolítico porque la transición energética ya se está produciendo y no parece que se vaya a dar marcha atrás», asegura José María Baldasano, catedrático de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Pero la decisión negacionista de Trump cambia algunas cosas, pero con o sin Estados Unidos, hay otras que no cambiarán.

► Las renovables son el presente

«El lobby del carbón tiene mucha fuerza en Estados Unidos y es uno de los motivos que hay detrás de la decisión de Trump. Sin embargo, frente a los 60.000 puestos de trabajo de esta industria fósil, se han creado 270.000 empleos relacionados con renovables», afirma Baldasano. Y no es el único ejemplo. Como indica Pedro Linares, responsable de la cátedra de energía y sostenibilidad de la Universidad Pontificia de Comillas, «uno de los estados más republicanos, como es Texas, está liderando la carrera de las renovables y la decisión de Trump no le va a hacer cambiar». A éste se suman otros como California y ciudades que se han visto directamente afectadas por el cambio climático, como es Nueva York que, tras el huracán Sandy, «ha creado una ley específica que revisa las predicciones en función del cambio climático», puntualiza Íñigo Losada, director de Investigación de Instituto de Hidraúlica de Cantabria y miembro investigador del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, en sus siglas en inglés). Y en Iowa, desde 2016, el 37 por ciento de la energía que se consume proviene del viento. Lo único que conseguirá Trump es «que China tome el liderazgo de la energía del futuro y que Europa sea su aliada», explican desde la Fundación empresa y Clima. Hasta los chinos están disminuyendo el consumo de carbón, a pesar de ser productores.

► Repartir el CO2 de EE UU

Una posible solución para amortiguar el rechazo estadounidense sería repartir las emisiones que este país seguirá emitiendo entre el resto de países. De acuerdo con un estudio que realizó Lux Research, las decisión de Trump podrían suponer un aumento de las emisiones de CO2 de 3.400 millones de toneladas en los próximos siete años, frente a la reducción del 25% de los gases de efecto invernadero a la que se comprometió Obama. Este reparto es bastante difícil de asumir, ya que la mayoría de los estados firmantes ya han hecho un esfuerzo para firmar su compromiso de París. Más aún cuando otra de las posibles consecuencias de la decisión de la Administración estadounidense es que dejarán de aportar dinero al Fondo Verde para que los países en vías de desarrollo puedan hacer frente a los retos del cambio climático. «Ya ha anunciado que va a dejar de contribuir económicamente a las herramientas financieras contra el cambio climático y con ello se pueden caer muchos proyectos de mitigación y adaptación contra el cambio climático», añade Losada.

► Sin inminudad frente al calentamiento

Trump no lo quiere ver, pero algo que el cien por cien de los científicos respalda es que los efectos climáticos también se agravarán en Estados Unidos. La península de la Florida, por su situación geográfica, «ya está modificando sus infraestructuras y elevando sus calles ante el incremento del nivel del mar», afirma Baldasano. Es más, en la zona turística de Miami Beach, se están instalando bombas para poder achicar agua si se producen posibles inundaciones. Y no son los únicos estadounidenses afectados, vecinos de algunos pueblos de Alaska están planteando a sus gobernantes la recolocación de sus ciudades en territorios del interior porque el mar «les come».

Como indica Losada, «el calentamiento del planeta lo está sufriendo especialmente California donde importantes parques naturales como Yellowstone han sufrido incendios catastróficos». Y es que la ciencia ya ha estudiado el fenómeno y ha determinado que el incremento de la temperatura global ha alargado dos meses la temporada de incendios desde 1970.

► Incremento de 0,3ºC

La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París tiene una consecuencia directa en el incremento de temperatura del planeta. Es decir, su decisión no hace más que torpedear la intención de 194 países que buscan no superar los 2ºC de incremento con respecto a la época preindustrial. «No hemos creado nuevos modelos, pero las indicaciones son que el impacto en el calentamiento global podría ser en el peor escenario del orden de 0,3 grados centígrados», aseguró ayer Deon Terblanche, director del departamento de Investigación Atrmosférica y Medioambiental de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM). A este dato Terblanche añadió que incluso una reducción en las emisiones «no llevará a una disminución de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, porque esto tiene un efecto acumulativo y el CO2 permanece en la atmósfera durante cientos de años».

► España, el país de la UE donde más aumentan las emisiones

España fue el país de la Unión Europa donde más se incrementaron las emisiones de gases de efecto invernadero en 2015 en términos brutos, con 11,4 millones de toneladas por encima de los datos registrados el año anterior, según recoge un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA por sus siglas en inglés). En concreto, el informe de la agencia comunitaria muestra que España emitió 335,7 millones de toneladas en 2015, que representan un crecimiento del 3,5% en relación a los datos de 2014. Tras España se encuentran Italia, con 9,7 millones de toneladas más, y Países Bajos,con 7,7 millones de toneladas más. En el polo opuesto se sitúan Reino Unido, que recortó sus emisiones en 503,5 millones de toneladas en 2015 (-19,4%), Grecia (3,6 millones de toneladas menos y una reducción del 3,6%), Estonia (3 millones de toneladas menos y una disminución del 14,4%) y Dinamarca (48 millones de toneladas menos, un recorte del 2,5%). Además, España ha incrementado en un 16,6% la emisión de estos gases con respecto a las de 1990.

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