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«¡A mi hija me la han matado!»

La familia de Rocío Cortés, fallecida tras quedar atrapada por el ascensor del hospital de Valme de Sevilla, denuncia al centro hospitalario. Madre de otras dos niñas, acababa de dar a luz

  • Rocío Cortés
    Rocío Cortés / Facebook
M. Gónzalez Quiles.  Sevilla.

Tiempo de lectura 4 min.

22 de agosto de 2017. 00:47h

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M. Gónzalez Quiles.  Sevilla. 21/8/2017

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Las banderas ya estaban a media asta por los atentados. Con la caída de la noche, aún a treinta y muchos grados en Sevilla, bajo los mástiles del Hospital Nuestra Señora de Valme aún se sentía el aliento de muerte entre los comentarios de la gente. «Ni la más macabra de las películas de terror», describían testigos directos de la tragedia. Rocío Cortés, sevillana de 25 años, salió de la sala de despertar hacia planta, tras haber sido sometida a una cesárea. En el ascensor, el celador, al comprobar que había algún problema con las puertas, se dispuso a salir cuando de súbito, tras un «ruido raro», con el sistema de apertura en todo momento abierto, el elevador subió arrastrando hacia la planta superior a la paciente, que quedó atrapada entre pisos por la cabeza y con las piernas colgando. Durante la hora aproximada que los bomberos trataron de sacar a la joven, los facultativos no cejaron en su empeño de mantenerla con vida. Cuando quedó libre, su estado era «incompatible con la vida», según fuentes del hospital. Rocío Cortés, que ya era madre de dos niñas de 5 y 4 años, falleció en el ascensor después de haber dado a luz a Triana, un bebé ingresado también en el Virgen del Rocío por una cardiopatía congénita. La última revisión del ascensor, según informó la consejera de Salud, Marina Álvarez, fue el pasado 12 de agosto.

«Tenía que ser un día alegre y mira qué tragedia». «Íbamos a por una niña y nos hemos encontrado todo esto», señalaba David Gaspar, cuñado de la fallecida.«Escuchamos un golpe fuerte en el ascensor», explicó su marido, José Luis. «No se podía usar porque estaba atascado entre la segunda y la tercera planta. Cuando nos acercamos, estaba todo arcordonado. No la hemos vuelto a ver», indicó. «Ella quería venir a este hospital porque le había ido muy bien con las otras dos niñas», señaló su suegro. «Era la alegría de mi casa. Era mi niña bonita», explicaba Juan Manuel Cortés, el padre de la víctima, como un zombi deambulando por las inmediaciones del hospital, tras llegar de Málaga, donde reside por motivos laborales, la mañana del domingo. «Lo normal sería que ella me enterrara a mí. La última vez que la vi fue hace dos semanas, que vino a vernos a Málaga». Los psicólogos, ante el estado del cuerpo, han desaconsejado a la familia que vean a la joven. «Ya no tengo ganas de vivir, porque aunque me quedan seis hijos, que se te muera una hija es muy grande, y más de esta forma». «¡Me la han matado! ¡A mi hija me la han matado», gritaba Carmen Núñez, la madre de Rocío Cortés. La familia de la fallecida ha denunciado al hospital por «negligencia» y a la empresa de mantenimiento del ascensor, Orona, que corroboró la última inspección mensual obligatoria el día 12 y la periódica obligatoria en mayo.

La Asociación del Paciente exige una investigación de oficio a la fiscal. Los sindicatos pidieron aumentar la seguridad en el traslado de enfermos con dos celadores. Por su parte, el Juzgado de Instrucción 1 de Sevilla investiga las circunstancias del accidente tras la comunicación del mismo por parte del hospital y a la espera de un atestado del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional y el resultado provisional de la autopsia. La Junta también ha abierto una investigación. La joven será enterrada hoy en Dos Hermanas.

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