lunes, 05 diciembre 2016
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Sociedad

«Pasé los últimos meses de embarazo con quimioterapia»

vonne vivía en Ceuta y desde hace un año se ha instalado en la residencia de la Aecc en Madrid donde vive con su marido y su hijo Héctor Calixto
vonne vivía en Ceuta y desde hace un año se ha instalado en la residencia de la Aecc en Madrid donde vive con su marido y su hijo Héctor Calixto

Ivonne conoció a Carlos en un viaje de voluntariado a Ceuta y regresó a México con él. Durante cinco años trabajaron en la guardería que ella regentaba. Ya empezaban a plantearse tener hijos cuando en 2014 la mexicana se palpó un bulto en el pecho y le dijeron que era un fibroadenoma (tumor benigno). Le restó importancia, pero la situación de inseguridad del país les preocupaba. El secuestro de una sobrina de ella fue determinante para volver a España. «No era el lugar para criar un hijo», subraya Carlos.

Al regresar a Ceuta lo primero que preguntaron fue la posibilidad de someterse a fecundación «invitro». La vía natural no les estaba funcionando. El supuesto fibroadenoma le creció mucho en sólo un mes. «Pasó de tres centímetros a siete». Fue a ver a uno de los médicos de su seguro de salud –no sabía que tenía derecho a la tarjeta sanitaria por estar casada con un español– y «me quitaron todo el tumor sin hacerle una biopsia ni nada». Sólo nueve días después, el día de su primer aniversario de boda, llegaron los resultados: tenía un carcinoma medular. En ese momento no lo sabía, pero era uno de los más agresivos. En el periodo entre que le hacen la biopsia y le dan los resultados definitivos (con una prueba diagnóstica llamada inmunohistoquímica) Ivonne descubre que está embarazada de tres semanas. Con 39 años, sabe que puede ser su única oportunidad de ser madre. Se entera justo un día antes de la fecha programada por un médico de Cádiz al que la derivan que decide hacerle una mastectomía bilateral. Tanto este cirujano como su ginecóloga la recomiendan que aborte, pero tenía claro que quería tener el hijo. Era un niño muy deseado.

Buceando en Internet dio con el nombre del oncólogo Miguel Martín, del Hospital Gregorio Marañón. Ella ya había superado el primer trimestre de embarazo cuando visitó a este especialista. «Él abrió la caja de Pandora y me dijo que no me tenían que haber operado porque el tumor suele responder muy bien a la quimioterapia», pero le aseguró que lucharía por la vida de los dos: «No puede haber un hijo sin su madre». Por ello empezó con el tratamiento en marzo a pesar del embarazo. «Pasé los últimos meses de embarazo con quimio». Tenía que recibirlo en Madrid y, además del problema burocrático surgió el monetario. «Los dos estábamos en paro». Fue la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) la que le abrió la puerta de su residencia, donde se han hospedado desde entonces porque desde el primer minuto les aseguraron que tenían una habitación con duración indefinida.

El parto del pequeño Héctor Calixto estaba programado para la semana 25, pero llegó en la 36 y las pruebas mostraron que no había sufrido la toxicidad de la quimio. Ahora sólo le quedan dos ciclos para terminar y lo único que ha echado en falta es «no haberle podido dar de mamar a mi hijo».

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