lunes, 05 diciembre 2016
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Sociedad

Multar a los padres, base de la ley contra el consumo de alcohol en menores

  • La ministra de Sanidad anunció ayer la norma para abordar «un problema muy importante».

Multar a los padres, base de la ley contra el consumo de alcohol en menores
Efe

Crear una norma para evitar que los menores consuman alcohol es una de las promesas electorales que anteriores gobiernos han realizado. Sin embargo, ninguno ha llegado a culminarla, a pesar de la demanda social. Los últimos casos graves de dos menores de 12 y 13 años intoxicadas por consumo excesivo de alcohol –la primera falleció– han vuelto a reabrir la polémica y han llevado a la ministra de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad a anunciar la reactivación de los mecanismos para que, por fin, esta norma vea la luz. «Queremos progresar con paso firme y decidido en el objetivo común de consumo cero entre los menores», afirmó ayer la ministra en el pleno del Congreso al anunciar la nueva ley, que pretende elevar la edad de inicio del consumo, reducir el acceso de los menores a esta sustancia, garantizar su salud y evitar que un consumo temprano comporte una adicción o una dependencia posterior. La prevención y la sensibilización son los dos ejes que van a marcar el proyecto.

Lo cierto es que la titular de Sanidad tiene, desde hace años, un proyecto normativo en el que ya había trabajado Ana Mato y que, posteriormente, Alfonso Alonso no quiso retomar.

«Mientras nuestros hijos de 12 o 13 años ingresan en los hospitales con comas etílicos, no podemos mirar hacia otro lado», aseveró la ministra en respuesta a una interpelación del diputado del PNV Joseba Aguirretxea sobre las medidas que tiene pensado adoptar el Gobierno para paliar el preocupante aumento del consumo de alcohol en menores. Los datos no mienten.

De acuerdo con el último informe Estudes, que elabora el Ministerio, la edad de inicio de consumo de alcohol es cada vez más baja y se sitúa en los 13,8 años y aunque los menores de esta edad que consumen alcohol lo hacen de forma ocasional, los 15 años es la edad media de los que toman bebidas alcohólicas de forma periódica. Y no sólo preocupa esta edad de inicio. Dos de cada diez menores se han emborrachado en el último mes previo a realizar la encuesta, sin diferencias entre chicos y chicas. «Tener un porcentaje tan elevado entre menores es preocupante, sobre todo por las consecuencias que puede generar entre ellos este consumo», afirma Maite Cortés Tomás, experta en Adicciones de la Universidad de Valencia. La ministra ayer insistió en la necesidad de adoptar medidas eficaces para acabar con «un problema muy importante» y del que «seguimos teniendo cifras preocupantes». No podemos «mirar a otro lado» y aseveró que desde el consenso debemos «reducir su dimensión y efectos para garantizar la protección de los derechos a la salud de los menores». «Debemos instaurar un debate sobre el riesgo del consumo de alcohol por menores, hacer un proceso parecido al del tabaco y, por tanto, necesario», afirmó. Es decir, la intención del Ministerio de Sanidad es redactar una norma con un impacto igual o similar a la ley antitabaco.

En el proyecto normativo que desarrolló el anterior Ministerio y al que tiene acceso LA RAZÓN, los padres iban a jugar un papel muy importante, ya que sobre ellos caerían las multas impuestas a sus hijos menores. Y no estamos hablando de cuantías pequeñas. Si se tipifica como muy grave puede alcanzar los 600.000 euros de multa. Dentro de esta categoría se incluiría, por ejemplo, el empleo de fuerza o violencia para que menores de edad, menores de 14 años o exentos de responsabilidad, consuman bebidas alcohólicas. Sólo unas páginas más adelante, el documento deja claro que los padres, tutores o guardadores serán los responsables subsidiarios. Es decir, el dinero de las multas saldrá de sus bolsillos. Esta medida causó un gran revuelo.

Otra de las grandes aportaciones del borrador sobre el que se va a trabajar es que el vino o la cerveza se iguala al resto de bebidas, una medida que no se había adoptado antes por las reticencias de estos dos sectores. Así, el redactado de la norma que nunca vio la luz considera como bebidas alcohólicas «todas aquellas que contengan una graduación natural o adquirida, igual o superior al 1,2 por ciento de su volumen». La publicidad y el etiquetado es la tercera pata de esta norma. Así, entre los 80 artículos, se busca restringir los anuncios que dan una visión atractiva del consumo de alcohol.

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