España

Selectividad: Un año más de vida para el examen

Educación ultima una orden para que se mantenga la misma prueba de acceso a la universidad este curso hasta que haya un pacto de Estado. Estudiar un grado en Andalucía o Galicia cuesta la mitad que en Madrid o Cataluña. El sistema tiene más becarios, pero con una asignación económica de hasta 600 euros menos como consecuencia de la crisis

Selectividad: Un año más de vida para el examen
Selectividad: Un año más de vida para el examenlarazon

Educación ultima una orden para que se mantenga la misma prueba de acceso a la universidad este curso hasta que haya un pacto de Estado. Estudiar un grado en Andalucía o Galicia cuesta la mitad que en Madrid o Cataluña. El sistema tiene más becarios, pero con una asignación económica de hasta 600 euros menos como consecuencia de la crisis.

La Evaluación para el Acceso a la Universidad (EvAU), la prueba que sustituye a la PAU o «selectividad» y que en junio y septiembre pasado sirvió para acceder a los estudios oficiales de grado a los estudiantes que acabaron el Bachillerato, se mantendrá en términos similares el próximo curso. El Ministerio de Educación tiene ya ultimada una orden ministerial, que ha sido consensuada con los rectores, para que se mantenga la prueba en unos términos casi idénticos a los de la convocatoria anterior, que a su vez era similar a la «selectividad» o PAU. No obstante habrá «algunas mejoras, que son técnicas y que no afectarán al estudiante», confirmó a LA RAZÓN Jorge Sáinz, secretario general de Universidades del Ministerio de Educación, durante la presentación del informe «La universidad española en cifras».

Este examen, que tanto desconcierto generó en la última convocatoria entre profesores y alumnos hasta que se logró adaptar el antiguo modelo a la Lomce para quedarse prácticamente igual que estaba, servirá a los estudiantes para entrar en la universidad en el curso 2018-2019. Pero sólo «hasta que entre en vigor la normativa resultante de Pacto de Estado social y político por la educación», cuyos trabajos se espera que concluyan a principios del próximo año.

Ayer, precisamente, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) presentó su último informe sobre la educación superior en España que constata que nuestro país «tiene uno de los niveles de precios públicos más elevados de la UE solo por detrás de Irlanda, Reino Unido, Holanda e Italia. Así, mientras que estudiar un grado universitario en Dinamarca, Finlandia, Alemania, Polonia o Francia es gratis, en Irlanda, donde los precios son más elevados, el coste es de 3.000 euros el grado y de 6.000 un máster. En España, el precio medio es de 1.110 euros el grado y 1.991 el máster. A nivel autonómico hay una disparidad enorme en los precios públicos dependiendo de la comunidad en la que se cursen los estudios superiores. Así, estudiar un grado en una universidad andaluza, gallega, extremeña o cántabra cuesta casi la mitad que hacerlo, por ejemplo, en Madrid o Cataluña (700 euros frente a 1.500). En general, desde que comenzó la crisis, estudiar un grado supone un desembolso mayor, según constata el informe. Todas las comunidades autónomas han incrementado sus precios públicos entre 2008 y 2017. La que lo ha hecho con menor intensidad ha sido Galicia (5,1%) y las que más han sido la Comunidad Valenciana y Cataluña, donde se han alcanzado incrementos de hasta el 94%.

Si analizamos los precios públicos en relación con los niveles de renta per cápita, a los padres de un estudiante de Castilla-La Mancha les supone mayor esfuerzo que su hijo estudie en la universidad (6,23% de su renta per cápita) que a un gallego (2,75%). En definitiva, que un alumno de País Vasco, Navarra o Baleares vaya a la universidad supone proporcionalmente un esfuerzo menor a sus padres, por su alto nivel de renta, que para una familia de Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha o Extremadura, con niveles de renta muy inferiores a la media, según recoge el informe. De ahí que ayer los rectores reclamaran que el pago de tasas se haga atendiendo al nivel de ingresos para garantizar la equidad en el acceso a la universidad.

El presidente de los rectores, Segundo Píriz, reclamó ayer un mayor esfuerzo por parte del Ministerio de Educación en lo que concierne a las becas. De hecho, se ha formado ya una mesa de negociación, en la que participan también estudiantes, con la intención de aumentar su cuantía.

Píriz explicó que, a pesar de haberse incrementado del 19 al 23 por ciento el número de becarios, las ayudas complementarias adicionales a la matrícula gratuita, «que son las verdaderamente responsables de garantizar la equidad, se han reducido un 23 por ciento». Así, la financiación media por becario es de 2.649 euros, una cantidad que supone una vuelta a los niveles del curso 2006/2007, muy lejos de la cuantía de 3.256 euros que recibía un becario en el curso 2012/2013.

En términos generales, hay más beneficiarios, pero con una dotación de hasta 600 euros menos cada beca como consecuencia de la crisis «por lo que los becarios se enfrentan a una mayor precariedad», dice el informe.

En lo que respecta a la oferta de estudios, España tiene un abanico similar al de otros países desarrollados. Por poner un ejemplo, EE UU, con uno de los mejores sistemas universitarios del mundo, tiene más campus por número de habitantes que tiene nuestro país. También la pública ha ido corrigiendo sus problemas de eficiencia asociados a la existencia de titulaciones con baja demanda. Si en el curso 2008/2009 las titulaciones con menos de 20 alumnos representaban el 20 por ciento, en el curso 2015/16 suponían el 12%.

Investigación

Ayer, los rectores se jactaban de haber hecho importantes avances pese a tener menos recursos –hay universidades que han reducido hasta un 28 por ciento sus recursos con la crisis– mientras que la producción científica «se ha seguido incrementando y ha contribuido a que la cuota mundial de la producción investigadora española haya pasado del 2,8 por ciento en el año 2000 al 3,3 por ciento en 2015», dice el informe.

«España tiene un buen sistema universitario» teniendo en cuenta que 26 universidades están entre las 800 mejores del mundo aunque «debemos analizar por qué ninguna de ellas se sitúa entre el TOP200 de la excelencia investigadora», dijo ayer Píriz. Precisamente, el hasta ahora presidente de los rectores, será sustituido mañana como máximo representante de esta institución para los próximos dos años por un rector catalán, el de la universidad de Lérida.