viernes, 26 mayo 2017
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Sociedad

Una ley de vulnerables

La evolución de la siniestralidad en España durante los últimos 25 años deja clara la existencia de tres grandes etapas: la primera, de «tarifa plana», entre el año 1993 y 2003, con 5.500 fallecidos cada año. La segunda, entre el año 2004 y 2012, de reducción acusada anualmente hasta llegar a los 1.700 fallecidos (-70%). Una tercera, entre 2013 y la actualidad, donde se mantiene en «tarifa plana», ahora de 1.700 fallecidos.

Con las cifras actuales (37 fallecidos por millón de habitantes) España se ha convertido en el quinto país con mejores índices de siniestralidad, por delante de países como Francia y Alemania. Sin embargo, y como se evidencia, cada vez es más difícil descender la cifra. Medidas como las indicadas por el Ministerio del Interior relativas los reincidentes en alcohol y drogas seguro ayudarán algo a avanzar. Sin embargo, no debemos engañarnos. Con las «reglas de juego» y normas de tráfico actuales, provenientes de los años 90 y focalizadas en el vehículo, poco más se puede hacer.

A este respecto, y pese a que estos últimos años la cifra de 1.700 fallecidos se mantiene estable, su distribución interna sin embargo, va cambiando. En el año 2012 el porcentaje de grandes «vulnerables» (peatones, ciclistas y motoristas) ocupaba el 42%. En año 2015, era ya del 49%. Y, previsiblemente, estos años superará el 50%. Por el contrario, el índice de mortalidad de los ocupantes de automóvil sigue descendiendo por la cada vez mayor protección que ofrecen los vehículos.

Los «vulnerables» del tráfico, por el contrario, no tienen protector. Una nueva «ley de vulnerables» del tráfico debe hacerlo: un nuevo régimen y control de velocidades, del sistema prioridades y preferencias de paso y de construcción de «sus» infraestructuras deben formar parte de su contenido.

*Asesor PONS Seguridad Vial

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