«Blockchain pondrá a los medios frente al abismo del periodismo sin medios»

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29 de abril de 2017. 20:32h

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La periodista Covadonga Fernández es una de la autoras del libro “Blockchain: la revolución industrial de internet”, que la editorial Gestión 2000 pondrá a la venta el 23 de mayo. El texto, coordinado por Alex Preukschat, cuenta con la colaboración de treinta expertos en esta materia y hace un recorrido por las diferentes industrias que pueden verse interrumpidas por la aplicación de Blockchain. Una de ellas es la de los medios de comunicación.

Según Fernández, esta tecnología los pondrá frente al abismo de un periodismo sin medios y propiciará plataformas tipo Uber o Airbnb, donde los usuarios interactúen con los periodistas y puedan ser remunerados por sus clientes en función de cuánto les ha gustado lo que han visto, oído o leído. Blockchain, cuyo mayor logro es haber descentralizado la confianza, propiciará modelos de negocio descentralizados y colaborativos. Esta tecnología también permitirá comprar contenidos como si fuesen canciones de iTunes, pero con una gran diferencia respecto a la tienda de Apple, que Blockchain permite adquirir artículos, noticias, reportajes o reproducciones de vídeos por fracciones de euros, dólares o bitcoins.

¿Cómo afectará Blockchain al mundo periodismo?

Uno de los mayores logros de Blockchain es haber descentralizado la confianza, lo que permite la eliminación de intermediarios en casi todos los procesos empresariales. En el ámbito de la industria periodística, Blockchain difuminará aún más el papel de los medios de comunicación y facilitará nuevos modelos de negocio basados en la descentralización y la colaboración. Por ejemplo, posibilitará plataformas tipo UBER, pero totalmente descentralizadas. Serán plataformas que pongan en contacto directamente a los usuarios con los creadores de contenidos y serán los usuarios quienes remuneren a los periodistas en función de si les ha gustado lo que escuchan, miran o leen.

Esta nueva manera de conectar a periodistas con usuarios nos pone frente al abismo de un periodismo sin medios, al menos sin medios tal y como los conocemos ahora. Hay que tener en cuenta que, hasta ahora, la lógica del funcionamiento de los medios de comunicación ha sido justamente la contraria. El medio centralizaba el flujo de información, que surgía en los diferentes lugares y lo centralizaba bajo su marca, dando una especie de certificado de "existencia".

Sin duda, una de las cuestiones más interesantes que permite Blockchain es monetizar los contenidos como si fuesen canciones o videojuegos. Es decir, que los usuarios pueden comprar contenidos de la misma manera canciones en iTunes. Pero con una diferencia muy importante respecto a la tienda de Apple, que Blockchain permite comprar por fracciones de euros, dólares o bitcoins. El cliente puede adquirir artículos, reproducciones de vídeos, noticias, fotos, dibujos, suscripciones al medio por páginas o secciones concretas, alertas de noticias o minutos de lectura, horas o días sin necesidad de suscribirse a todo el producto.

Esta fragmentación de contenidos también puede resultar muy eficaz para conectar a los consumidores de publicidad online directamente con las marcas, lo que puede ser una buena alternativa para los editores que quieren llegar a los consumidores que han instalado bloqueadores de publicidad.

Se calcula que más 198 millones de personas utilizan bloqueadores publicitarios en todo el mundo, lo que genera unas pérdidas de más de 22.000 millones de dólares a los editores online.

Otra de las aplicaciones interesantes que puede tener Blockchain es para gestionar los derechos de autor de los contenidos que se vierten en las web, lo que permitiría a los editores establecer una relación más de igualdad con las plataformas digitales sobre el uso de dichos contenidos, que como sabemos son el alimento principal de dichas plataformas.

Habla usted de que Blockchain nos coloca frente al abismo de un periodismo sin medios, ¿pero no cree que esto ya está sucediendo con las redes sociales?

En efecto, de alguna manera, el vértigo de un periodismo sin medios es algo a lo que nos han ido acostumbrando las plataformas digitales como Twiter, Google o Facebook, que son usadas tanto para informar como para informarse o para entretener o entretenerse. Estas plataformas tecnológicas hace tiempo que cambiaron las reglas de la profesión periodística. Cada vez son más los periodistas que las utilizan como canal de comunicación a la hora de plasmar sus opiniones. Millones de personas se informan y se entretienen a diario con sus contenidos, convirtiéndose ellos mismos, muchas veces, en creadores de los mismos. Pensemos en la cantidad de videos que son grabados a diario por ciudadanos anónimos sobre acontecimientos extraordinarios u ordinarios y que los medios reproducen a menudo para hacerse eco de dichos acontecimientos. O en los ingeniosos memes que los ciudadanos crean al hilo de la actualidad informativa y que también son reproducidos por los medios.

Incluso, algunas personalidades, como el presidente de los Estados Unidos se valen de la ayuda de las redes sociales para gobernar. Subrayando de esta manera aún más su relevancia.

La implantación de estas plataformas digitales es de tales dimensiones que solo entre Google y Facebook controlan ya más del 80 por ciento de la publicidad online, lo que ha provocado miles de despidos en los medios de comunicación de todo el mundo. En España, según un informe realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid, entre 2008 y 2015 cerraron 375 medios y más de 12.000 profesionales perdieron su empleo.

¿Cambiará Blockchain la profesión periodística?

Desde el punto de vista del ejercicio de la profesión periodística, la aplicación de Blockchain puede considerarse revolucionaria, ya que como he dicho anteriormente apunta hacia la desintermediación de la misma. Hasta hace muy poco, la imagen de un periodista que no realizaba su labor en un medio de comunicación determinado o en un gabinete de prensa adscrito a una institución o empresa parecía impensable; pero nos tenemos que poner en el ahora, donde Google, Facebook o Twitter han irrumpido en toda la cadena de valor de la industria periodística, convirtiéndose en auténticos medios de comunicación y de entretenimiento.

En un contexto como el actual, donde los medios de comunicación ya no son la única plataforma para estar en la esfera pública, Blockchain inaugura una nueva era del periodismo: el Journaltech. Con Blockchain, los modelos de negocio serán totalmente digitales y se podrá contratar a periodistas en todo el mundo y pagarlos con criptomonedas. Blockchain propiciará un periodismo abierto, colaborativo y descentralizado.

Surgirán plataformas de contenidos tipo UBER o AIRBNB que desintermedien la producción de contenidos, de la misma manera que UBER o AIRBNB lo han hecho en el sector del taxi y de los hoteles.

Además, al igual que sucede en estas dos plataformas, donde los usuarios tienen la potestad de calificar a los conductores y a los anfitriones, los contenidos de los periodistas también podrán ser calificados por los usuarios.

Blockchain también permite la ejecución de contenidos colaborativos. En este sentido, las informaciones podrán ser enriquecidas con los comentarios proporcionados por los lectores y éstos ser remunerados en función de su aportación al contenido. Como una especie de Wikipedia informativa o de entretenimiento continúa. Estoy segura de que la descentralización de Blockchain nos traerá los medios infinitos.

¿Se puede aplicar Blockchain en las estructuras de los medios tradicionales?

Es complejo, pero quizá lo más adecuado sería empezar por un área o sección determinado. Por ejemplo, cultura o deportes. Creo que las empresas de medios debieran fijarse más en lo que están haciendo otras industrias centenarias, como la banca, las aseguradoras o las compañías energéticas, cuyos modelos de negocio también han sido trastocados por la innovación tecnológica. Lo que están haciendo es colaborar y trabajar con las startups que están irrumpiendo en su modelo de negocio.

Muchas de las compañías afectadas por la innovación tecnológica están cambiando sus estructuras y buscando nuevos modelos de negocio. Y también están contratando perfiles profesionales diferentes. Creo que no tiene sentido que si el software es el idioma del Siglo XXI y que si los principales competidores de los medios, como Google o Facebook, están levantados con pilares de software, las empresas de medios de comunicación no cuenten entre sus colaboradores con más ingenieros o desarrolladores para ayudarse a transformar su negocio.

Es curioso, los periodistas informamos, analizamos y contamos lo que pasa a nuestro alrededor pero pocas veces aplicamos a nuestro oficio lo que vemos. El capital del siglo XXI es la creatividad y por ello, creo que las salas de trabajo de los medios de comunicación deberían ser espacios abiertos de innovación, donde convivan periodistas, ingenieros, economistas, filósofos, lingüistas, desarrolladores y apasionados hackers capaces de reinventar el oficio de periodista.

¿Existen aplicaciones de Blockchain en medios de comunicación en estos momentos?

En la actualidad ya existen plataformas Blockchain que eliminan intermediarios para maximizar las ganancias de los creadores de contenidos y que pagan con criptomonedas tanto a los creadores de contenidos, como a los usuarios de los mismos.

Por ejemplo, la neoyorquina Steemit recompensa a los periodistas o bloguers con criptodivisas, en función de los votos que los lectores concedan a sus contenidos. Y también remunera a los usuarios por votar sus informaciones favoritas.

Otra plataforma similar es la suiza Decent. Va dirigida a creadores, periodistas o blogueros que quieran publicar contenidos sin censura y ser remunerados por ello. Como sucede con Steemit, los autores también son remunerados sin intermediarios.

En el ámbito de los medios audiovisuales destaca SingularDTV, una plataforma de contenidos digitales construida sobre la red Ethereum. Al igual que Steemit y DECENT, también utiliza una criptomoneda para pagar a artistas y creadores.

Otra plataforma interesante es Monegraph, que ayuda tanto a los medios de comunicación como a los productores de contenido a monetizarlos y compartir los ingresos publicitarios obtenidos.

En el ámbito de la publicidad, Unonimity permite el acceso libre a cualquier medio a cambio de ver anuncios personalizados; pero sin tener que dejar huellas de datos personales.

Unonimity recompensa a los receptores de los anuncios y en su carta de presentación intenta marcar distancias con Facebook por la vía de la privacidad. Esta plataforma explica que nunca pedirá el nombre de usuario, correo electrónico, número de teléfono, dirección o cualquier otra forma de identidad. Ni tampoco conocerá nunca quiénes son los amigos de los consumidores, ni información sobre género, raza, edad, orientación sexual o estado civil. En la actualidad se está experimentando mucho en el ámbito de la privacidad con Blokchain para contrarrestar el poder de Google y Facebook en la lucha por la inversión publicitaria, ya que ofrece al receptor de la misma unas condiciones mucho más favorables.

Pero en el ámbito de la publicidad, la herramienta Blockchain que más controversia ha generado en el mundo editorial es el buscador Brave, cuya principal característica es que deja ver contenidos sin publicidad y distribuye bitcoins a las webs desde el navegador del lector según el tiempo que dedica a cada página.

La aparición de este buscador ha generado gran controversia entre algunas de las cabeceras de periódicos más importantes, como The New York Times o The Washington Post, quienes enviaron una carta al CEO de Brave, anterior CEO de Mozilla en la que le acusaban de robar sus contenidos en beneficio propio. Lo más polémico de este buscador es que ofrece al usuario ver anuncios contratados directamente por Brave, prometiendo una navegación más rápida y el respeto de la privacidad.

¿Podría decirme qué grupos empresariales están trabajando ya con Blockchain?

Fuera de nuestras fronteras, el grupo alemán Axel Springer participa en el capital de SatoshiPay, una empresa que ha creado una plataforma destinada a que los editores web puedan monetizar sus contenidos. Bien sea leyendo, escuchando o mirando videos. La gran ventaja de esta empresa es que permite transferir cantidades tan pequeñas de dinero como 0,01 euros, gracias a Blockchain.

Pagar por contenidos como si fuesen canciones parece que está funcionando bien. Por ejemplo, la startup holandesa Blendle, que cuenta con el respaldo de New York Times y Axel Springer, ha conseguido en dos años que más de 200.000 usuarios paguen por leer contenidos concretos sin necesidad de suscribirse al medio, ni consumir publicidad no deseada.

Pero sin ninguna duda, quien más fuertemente está apostando por esta tecnología es Thomson Reuters. Este grupo forma parte desde la primavera de 2016 del proyecto Hyperledger, que es el proyecto que la Fundación Linux ha puesto en marcha para fomentar el desarrollo de blockchains privadas en diferentes sectores de la industria. Reuters trabaja en colaboración con otras empresas para identificar casos de uso de la Blockchain en sus negocios, como identidad digital, Smart Contracts o incluso convertirse en la proveedora de contenido financiero para dichos contratos inteligentes.

La apuesta de Thomson Reuters respecto a Blockchain va más allá de un ámbito de aplicación concreto ligado a los medios de comunicación. Reuters vende a sus clientes/asociados/lectores información inteligente, que aporta valor, porque la información por sí sola, como bien subraya esta compañía, ya no es suficiente.

A finales de febrero Thomson Reuters también se sumó a la alianza empresarial Ethereum, constituida por grandes corporaciones internacionales, entre ellas el Santander y BBVA, con el fin de impulsar el uso de Blockchain entre empresas con la tecnología Ethereum, una plataforma descentralizada que permite crear contratos inteligentes entre pares.

¿Blockchain, beneficiará o perjudicará a los periodistas?

Creo que todas estas revoluciones tecnológicas hay que verlas en positivo y ver de qué manera sumarnos a ellas, sobre todo, porque no nos queda más remedio. Desde mi punto de vista puede representar una oportunidad, pero para ello es fundamental que nos pongamos a trabajar ya y no esperar sentados a ser arrollados por su capacidad transformadora. No podemos permanecer impasibles a que su fuerza nos lleve por delante como sucedió con internet y que sean otros quienes marquen nuestros pasos, como ya sucedió con internet. Estamos en los inicios de esta tecnología y, por lo tanto, aún estamos a tiempo de caminar de su mano y de ser los protagonistas de su desarrollo.

¿Qué usos concretos puede tener para el profesional de los medios?

Blockchain puede convertirse en una herramienta fundamental para proteger los derechos de autor de nuestras creaciones y servir de gran ayuda para garantizar la libertad de prensa, sobre todo la de los periodistas que se encuentran en lugares y circunstancias en que su labor profesional se siente amenazada. Esto es así, porque esta tecnología permite garantizar el anonimato y ocultar el origen de la información, sin que ello repercuta en el menoscabo de su veracidad y, al mismo tiempo, también permite pagar a los profesionales que la elaboran. Ningún Gobierno ni institución puede controlar Blockchain.

En el Primer Congreso Internacional sobre Blockchain y periodismo que la plataforma Oléchain (https://www.olechain.com) organizó el pasado mes de enero en Madrid, Henrik Kaufholz, periodista danés en Politiken y presidente del Centro Europeo de Libertad de Prensa, contó la historia de un reportero ucraniano que trabajaba bajo amenazas en su país y que, contratado a través de Blockchain pudo ser trasladado para preservar su identidad y seguir escribiendo.

Blockchain también es eficaz para establecer el origen de las manipulaciones, mentiras o medias verdades, porque permite crear un histórico, no manipulable.

Otra cuestión interesante de Blockchain es que cada periodista va a poder definir su propio modelo de negocio para editores o consumidores finales, porque permite crear reglas de utilización con cada contenido, que pueden ser adaptadas a cada cliente o consumidor. Así, cada periodista podrá programar sus propios Smart Contracts poniendo las condiciones concretas en las que se consumiría su contenido.

Otra de las cosas que permite Blockchain es conocer el trazado de los beneficios de un artículo publicado en un medio de comunicación. De tal manera que los beneficios puedan ser repercutidos en el profesional que lo ha elaborado.

Al igual que sucede en otros sectores, como en el agrícola o en de los productos de lujo, Blockchain puede utilizarse para conocer la trazabilidad de un determinado contenido. Es decir, saber en cada momento los ingresos que genera, en función del número de visionados o recepciones, y qué soportes lo han publicado. Esto también tiene sus peligros, pues los periodistas pueden verse compitiendo, para sobrevivir, con contenidos que saben de antemano que tendrán un reconocimiento popular. Como pasa ahora con las fotos de gatitos.

¿Y cuáles serán las repercusiones de esta tecnología en el usuario de los medios?

El usuario podrá decidir cómo quiere consumir los contenidos, con publicidad o sin ella y en el caso de que quiera consumir publicidad, elegir la temática que le interesa y ser retribuido por ello. También podrá pagar pequeñas fracciones de euros por el consumo de contenidos, sin necesidad de suscribirse al medio, lo mismo que hace cuando compra una canción o un videojuego. También podrá participar en la elaboración de los contenidos y ser remunerado por ello. Como ha sucedido en Uber o Airbnb, donde cualquier ciudadano puede comercializar con su coche o con las habitaciones de su hogar, Blockchain permitirá a los usuarios ser los ciudadanos Kane del siglo XXI

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