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El fin del dinero en efectivo

La innovación aplicada al pago electrónico permitirá hacer transacciones utilizando la ropa o complementos como pulseras y anillos

  • Más de 1,2 millones de comercios en Europa ya aceptan pagos con tarjeta o dispositivos móviles sin contacto
    Más de 1,2 millones de comercios en Europa ya aceptan pagos con tarjeta o dispositivos móviles sin contacto / Efe
Raúl Salgado.  Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

11 de marzo de 2017. 03:31h

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Raúl Salgado.  Madrid. 11/3/2017

«Bye bye cash». Podría ser el título de la crónica de una muerte anunciada, la del dinero físico, contante y sonante. Los «selfies» no sirven sólo para subir fotos a Instagram. Y si ya es posible realizar compras mediante «wearables», en el futuro podrá pagarse por reconocimiento facial o de la voz.

Más de 1,2 millones de comercios en Europa aceptan pagos con tarjeta o dispositivos móviles sin contacto, una tendencia que evolucionará a enorme velocidad. Carmen Alonso, directora general de Visa en España, asegura que la innovación aplicada al pago electrónico permitirá hacer de un modo rápido y seguro la transacción utilizando todo tipo de dispositivos externos, desde ropa o complementos como pulseras y anillos, hasta mediante los sistemas biométricos más vanguardistas, que consentirán, por ejemplo, utilizar los rasgos genéticos únicos de tus venas, y que van más allá de la huella dactilar o la retina, que ya se utilizan como vía de seguridad para confirmar la identidad en las transacciones.

Otra área en la que también se está avanzando a pasos agigantados es la de «push payment», que puede realizarse de persona a persona a través de cualquier dispositivo conectado. Un ejemplo práctico sería el pago de un servicio de taxi, donde el conductor dispone de una aplicación on-line específica para hacer el cobro a la que el cliente puede conectarse para realizar la transacción.

Alonso revela que en Visa están trabajando con su red de «partners» en soluciones innovadoras que permiten pagos NFC y autenticación a través del patrón de las venas de la muñeca mediante un reloj con tecnología Bluetooth. «No es ficción. El Internet de las cosas y la innovación en los modelos ‘‘push payment’’ son las dos áreas que, aplicadas al pago electrónico sin contacto, están cambiando radicalmente el modo en que vivimos, compramos y nos relacionamos», apostilla.

El pago a través del móvil ha reemplazado al efectivo. Por otro lado, la tarjeta de débito no deja de ser un blindaje de una cuenta bancaria y, por tanto, «el uso del IBAN debería generalizarse al momento de indicar en una aplicación con qué queremos pagar. Así, el pago se podría realizar directamente como una transferencia desde el móvil. Sobre todo, con la llegada de las transferencias bancarias en tiempo real que tendremos en pocos meses», asegura Pablo Tur, coordinador de Medios de Pagos de la Asociación Española de Fintech e Insurtech.

Independientemente del soporte, la tarjeta seguirá existiendo. No obstante, cada vez habrá menos físicas y más en el móvil u otros dispositivos como los «wearables». De hecho, los fabricantes de tecnología ya permiten hacer pagos a través de un smartwatch. Antonio Macías, director de Estrategia y Transformación de Medios de Pago y Financiación al Consumo de BBVA, recuerda la irrupción de otros métodos, como Bizum, que también tendrán su espacio y que cubren la casuística de pagos entre personas usando su móvil, sin necesidad de manejar efectivo, de cuenta a cuenta. «El mundo físico y el virtual cada vez convergen más. Los medios de pago se irán utilizando en función de la conveniencia del cliente». Macías recuerda que en algunos países del norte de Europa el regulador ha creado un entorno propicio para que el dinero en efectivo desaparezca y que esa tendencia podría darse a medio plazo en otras zonas. «Este cambio siempre vendrá de la mano del regulador», agrega.

En cuanto a nuevas tecnologías y métodos de conexión se refiere, el «blockchain» acapara todos los titulares. Se basa en el intercambio consensuado de registros entre partes con total transparencia. Su carácter distribuido e inviolable impide que se pueda corromper la información registrada. Tur destaca que el «blockchain» brinda seguridad, validez e inmutabilidad a las transacciones. Y que su potencial no es sólo para transacciones financieras –aunque fueran las criptomonedas las primeras en implementar esta tecnología–, ya que su aplicación se extiende a casi todos los sectores que necesiten de un registro invulnerable para el seguimiento de su actividad. Sin embargo, el gran dilema del «blockchain» es justamente la imposibilidad de eliminar los registros generados.

Ya sea la huella dactilar, la voz o el reconocimiento facial, los sistemas biométricos van ganando protagonismo. Y si actualmente se autorizan las transacciones con un PIN, con el tiempo se irán utilizando más este tipo de sistemas. De hecho, BBVA ya permite abrirse una cuenta corriente con reconocimiento facial. Juan F. Losa, responsable global de Arquitectura de Seguridad en la entidad, sostiene que los sistemas biométricos de identificación y autentificación jugarán cada vez más un rol destacado para garantizar la seguridad de las transacciones on-line. Remarca que es una de las pocas veces donde se conjugan la posibilidad de mejorar los niveles de seguridad y la experiencia de los clientes en canales digitales. Y augura que si hoy en día el banco utiliza sistemas de biometría facial, huella –en algunos países donde la legislación lo permite– y voz, de cara al futuro se está pensando en avanzar hacia otros, como biometría de iris o de pulso sanguíneo, aunque se irán descubriendo nuevos sistemas biométricos inimaginables en la actualidad.

Coches conectados

Todo tipo de dispositivos conectados a la red se han convertido en potenciales puntos de venta. Y de compra. En menos de cinco años habrá 380 millones de coches conectados. Los vehículos avisarán a los conductores de cuándo expira la póliza de su seguro, o de qué piezas es necesario reemplazar. «El conductor podrá incluso pagar la recarga de combustible sin intermediar en el proceso, que realizarán directamente el coche y el surtidor», afirma Alonso. Volkswagen, por ejemplo, cuenta con el sistema Car-Net Security&Service, que permite consultar información importante sobre el automóvil, desde la llamada de emergencia automática hasta conocer el estatus del vehículo, gestionar pasos por el taller o especificar zonas de las que el coche no debe salir.

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