La vida cobra otra dimensión

Gracias a la impresión 3D, cada producto se adaptará a las necesidades particulares de cada consumidor

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07 de octubre de 2017. 01:05h

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Joyas, casas, vehículos, huesos... Prácticamente cualquier producto podrá fabricarse gracias a la tecnología 3D, cuyo límite, según los expertos consultados, lo fija la imaginación.

En imdimo3D, por ejemplo, ya están fabricando joyas totalmente personalizadas en oro, plata, bronce, titanio o acero inoxidable. Saúl García, su fundador y CEO, indica que, si bien todavía no se puedan imprimir viviendas enteras, en Shanghái existe una empresa que imprime la estructura de una casa unifamiliar en 24 horas.

La impresión de coches, en cambio, posiblemente se retrase por motivos de seguridad. Pero García sostiene que una gran biblioteca on-line podría servir como punto de encuentro de una gigantesca comunidad de ingenieros que aporten sus habilidades en el diseño, validación e impresión de vehículos regulados, seguros y optimizados a la situación de cada persona. Y, además, a un coste mucho más asequible.

Volkswagen, de hecho, ya ha empezado a explorar la producción de algunas piezas con impresión 3D en un proyecto piloto. Y es que si los proveedores originales de piezas de recambios para vehículos clásicos han abandonado la producción de componentes, esta situación puede ser pronto superada gracias a las nuevas tecnologías. En el caso de la compañía automovilística, la impresión 3D ha llegado a Volkswagen Classic Parts.

José Ángel Castaño, creador de 3DLAC, confiesa que la impresión 3D le ha cambiado su vida porque cualquier cosa es reparable y se puede «hacer» a medida. A él se le rompió un rodamiento de un lavavajillas para el que, dada su antigüedad, no había repuesto en España. Traerlo de Alemania costaba bastante y tardaba una semana. Pues bien, con un programa gratuito, diseñó un rodamiento, lo imprimió en 3D y logró que en una hora la bandeja funcionara.

La impresión 3D, o la manufactura aditiva, término con el que es más adecuado referirse a ella, «cambiará de manera radical el modo en que consumimos productos y, por tanto, nuestra vida cotidiana».

La revolución originada por la impresión 3D se basa en la capacidad de fabricar objetos físicos en una amplia gama de materiales a partir de un archivo digital, con la consiguiente liberalización del diseño y producción, lo que dará lugar a la descentralización de las plantas de fabricación. De modo que, apunta el CEO de imdimo3D, «seremos capaces de producir artículos específicos en pequeñas factorías locales, o incluso en nuestros propios hogares». Esto, junto a la capacidad de hacerlos totalmente personalizados, convierte esta tecnología en una de las más atractivas para los consumidores, ya que hasta ahora eran ellos los que se adaptaban al producto. Y ahora serán éstos los que se adecúen a las necesidades particulares de cada comprador.

La «tinta»

Debido a lo general que resulta la definición de la manufacturación aditiva, cada año surgen nuevos sistemas híbridos o experimentales. Sin embargo, los procesos más utilizados actualmente son:

Deposición por extrusión: La impresora 3D consiste en un cabezal extrusor móvil que fuerza un fluido a través de un orificio de pequeño tamaño y lo deposita de forma controlada sobre una plataforma móvil. Los materiales compatibles en este caso suelen estar en forma de pasta a temperatura ambiente (arcillas, alimentos, compuestos biológicos...) o plásticos sólidos que adquieren fluidez al ser fundidos dentro del cabezal. Este último ejemplo, conocido como Fabricación por Filamento Fundido (FFF), «es el predominante en impresoras 3D personales», afirma.

Aglomeración de polvo: En este proceso, en lugar de una plataforma vacía donde se deposita el material, existe una en polvo y un elemento capaz de eyectar resina o pegamento en zonas concretas, conectando las partículas para formar una de las capas del diseño. Un segundo sistema deposita una nueva y fina capa de material en polvo sobre la anterior y el proceso se repite, generando un objeto 3D que puede ser recuperado una vez que se elimina el exceso de material. «La posibilidad de elegir resinas de colores la convierte en una de las formas más económicas de conseguir diseños 3D multicolor», puntualiza García.

Fundición selectiva de polvo: Este sistema cuenta con un elemento capaz de concentrar altas energías en un área muy pequeña, como un láser o un haz de electrones, para fundirlo localmente. Así, capa a capa, es capaz de fabricar estructuras complejas y resistentes en metal, cerámica o plástico.

Inkjet 3D: Esta tecnología se basa en las actuales impresoras de inyección de casas y oficinas. Pero, en lugar de depositar pequeñas gotas de tinta sobre un papel para realizar un patrón en 2D, imprimen capa sobre capa hasta lograr un objeto 3D. Asimismo, «las tintas pueden estar compuestas casi de cualquier material, lo que abre la posibilidad de imprimir partes funcionales y multimateriales, lo que los demás procesos no son capaces de realizar de forma efectiva».

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