«Meta», heroína, armas... todo se compra y se vende en la Dark Web

La lucha contra el crimen en internet no ha hecho más que comenzar. Y las autoridades no siempre tienen las de ganar.

  • Alpha Bay y Hansa fueron clausuradas la pasada semana por agentes del FBI, Europol y la Policía holandesa. Han conseguido beneficios de mil millones de dólares. Fueron capaces de mover más de 350.000 productos ilegales
    Alpha Bay y Hansa fueron clausuradas la pasada semana por agentes del FBI, Europol y la Policía holandesa. Han conseguido beneficios de mil millones de dólares. Fueron capaces de mover más de 350.000 productos ilegales
Juan Scaliter. 

Tiempo de lectura 4 min.

24 de julio de 2017. 00:01h

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El 20 de julio, a través de su página web, Europol anunciaba, tras meses de seguimiento, operaciones encubiertas, el trabajo conjunto del FBI, la DEA, Europol y la Policía holandesa el cierre de dos páginas web, las más importantes del mercado de lo ilegal, en la Dark Web: AlphaBay y Hansa.

Quienes visitaron estas páginas antes del cierre podían hacerse con cualquier servicio o producto. ¿Documentación falsa? La tienes. ¿Drogas ilícitas? Metanfetaminas, heroína, cocaína... Pornografía infantil, servicios de hackeo (a partir de 200 euros el básico como hackear una cuenta de redes sociales), lavado de dinero (euros, dólares, yenes, bitcoins), compraventa de armas, transporte de mercancías o personas. El mercado del delito. Solo que sin factura.

Las cifras de la operación son increíbles, según señala Europol. Solo Alpha Bay llegaba a 200.000 personas y a 40.000 vendedores. Desde que comenzaron a estar activas estas páginas, hace apenas tres años, han sido responsables del comercio de 350.000 bienes ilegales por un valor de mil millones de dólares (una estimación conservadora añade Europol) o casi 35.000 euros por día. Esto da una ligera idea no sólo de la economía que movían estas páginas, sino también de la compleja infraestructura que debían tener para intentar pasar lo más desapercibido posible al radar de cualquier agencia gubernamental, ya que mover estas cantidades de dinero no es fácil. En general esto lo conseguían realizando la mayoría de sus transacciones con bitcoins y otras monedas virtuales.

Por lo tanto, una operación de este calibre debía ser cuidadosa para no alertar a los navegantes y sumamente coordinada: junto a Europol y el FBI también colaboraron autoridades de Francia, Inglaterra, Tailandia y Lituania, entre otras. El primer paso fue cerrar Hansa, la más «pequeña» de las dos web. Al hacerlo, el tráfico y el registro de nuevos usuarios hacia AlphaBay se multiplicó por ocho. Solo en ese momento se llevó a cabo el cierre de la segunda.

Hasta la fecha, la mayor operación de este tipo había sido el cierre de Silk Road (una página similar a las anteriores) en 2013. El problema es que la Dark Web es una hidra de mil cabezas: cortas una y surgen otras dos, literalmente. La clausura de Silk Road fue el nacimiento de AlphaBay y Hansa. Y si la primera propició el descubrimiento de 14.000 artículos ilegales, el cierre de AlphaBay multiplicó esa cifra por más de 20: un total de 350.000.

¿Quién estaba detrás de todo esto? La cabeza visible, según relata Europol, era un ciudadano canadiense, residente en Tailandia: Alexandre Cazes, de «apenas» 26 años. Las autoridades llegaron a él tirando de dirección de correo electrónico. Cazes había dejado su e-mail para los usuarios que habían perdido las contraseñas en el foro de la página. La dirección era: Pimp_Alex_91@hotmail.com. Rastreándola las autoridades llegaron a este joven canadiense que había nacido el 19 de octubre de 1991, año que coincidía con el de su mail. Una búsqueda rápida en la web les llevó hasta Linkedin, en donde Cazes comentaba que fue diseñador independiente de páginas web afiliado a EBX Technologies, que era experto en informática, administración web, desarrollo web y seguridad de red. Los perfiles coincidían. Pronto se lo localizó en Tailandia y el 5 de julio, con la ayuda de las autoridades locales, fue detenido. Cazes tenía varios coches de lujo (por ejemplo cuatro Lamborghini), tres propiedades y millones de euros en equipo, mercancía, efectivo y bitcoins. No pasó una semana en la cárcel: a los pocos días lo hallaron muerto en su celda, supuestamente se había suicidado.

Ahora mismo Europol se encuentra investigando las posibles cabezas que hayan podido surgir con el cierre de AlphaBay y Hansa. No es una tarea sencilla porque detrás hay un mercado de miles de millones de euros y decenas de delitos (y delincuentes) que buscan el anonimato. Y lo protegen a cualquier precio.

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