10 años del iPhone, el teléfono móvil que lo cambió todo

Cuando queda más de medio año para que llegue el iPhone 8, se cumple el décimo aniversario del lanzamiento del mítico teléfono.

Juan Scaliter.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

10 de enero de 2017. 23:51h

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Todavía faltan más de seis meses para el lanzamiento del esperado iPhone 8 y los rumores no dejan de sucederse. Los más probables de una larga lista que va de los más lógicos a los francamente improbables (como el que asegura que habrá una pantalla flexible) son que el nuevo «smartphone» de Apple tendrá carga inalámbrica, su botón de inicio desaparecerá y llegará la era de la pantalla OLED, lo que significa menos consumo y más calidad.

Habrá que ver si todo esto servirá para sorprender a los fanáticos del iPhone. Y es que ya no vale sólo con el diseño, tiene que haber algo más. Y la clave para comprender qué ocurrirá en la próxima década podría estar, curiosamente, en los orígenes, en el primer iPhone, aquel que revolucionó la industria al incorporar la pantalla táctil y darle a la tecnología un nuevo sentido: el tacto.

Parte de ello vendrá con el botón de inicio, pero no como muchos anticipan. Apple ha logrado una patente para que este botón sea sensible a diferentes grados de presión, al igual que la pantalla gracias al 3D Touch. ¿Cómo funcionaría? Si se presiona muy fuerte sobre este botón, se eleva bastante más y puede ser utilizado como joystick. Esto permitirá al usuario ingresar en el mundo de los videojuegos dando un golpe de efecto. Y más aún con la llegada de Mario Bros a iTunes.

Pero el del tacto no será el único sentido potenciado por la empresa de Cupertino. En lo relacionado a la vista, Apple ha estado trabajando con LG para mejorar las dos lentes de su cámara y hacerlas aptas para tecnología 3D y hasta para realidad virtual. Por esto mismo compró las empresas PrimeSense y LinX. Puede que aún no veamos en 3D en el iPhone 8, pero sí en los años venideros. Además, la intención también es mejorar el procesamiento de imágenes para dotarlo de mayor resolución y calidad óptica.

Y habrá algo más: inteligencia artificial. La verdadera revolución del iPhone del futuro no estará en el diseño o en la arquitectura, sino en la ingeniería: menos físico y más cerebro. Esto permitirá una conexión más eficaz con otros dispositivos Apple y una mayor versatilidad para que el traslado de archivos y datos desde iOS a Android o a Windows sea más fluido. Será el primer traductor automático de sistemas operativos, en cierto sentido. Y si de compatibilizar se trata, el puerto Lighting, presente en los nuevos cascos y en el iPencil, convertirán estos dos periféricos en discos duros portátiles que serán capaces de grabar sonidos y registrar archivos, y los podrán volcar entre todos los «gadgets» de la familia Apple.

Otra patente que llama la atención es la de las pantallas flexibles, presentadas y ya aprobada por Apple. Y no, no es que vayamos a ver teléfonos flexibles: lo que sí veremos es una pantalla plegable en una versión del iPhone que podríamos llamar iPhone Pro. La pantalla cubrirá ambas caras del teléfono y se podrá desplegar para casi duplicar su tamaño, una configuración perfecta para ver películas o jugar a videojuegos, y que lo convertirá en poco menos que una tableta, al menos por tamaño.

El apartado visual también recibirá un impacto gracias a la tecnología holográfica. En 2015, Apple consiguió la aprobación de una patente desarrollada por su departamento de innovación. Básicamente, se trata de la posibilidad de interactuar con imágenes proyectadas, del mismo modo que lo hacemos actualmente a través de la pantalla táctil: girando, haciendo «zoom» y modificando detalles.

Por último, la empresa fundada por Steve Jobs se reserva un sorprendente as en la manga. Apple ha buscado el consejo de la firma Energeous, creadores de WattUp, un sistema de carga inalámbrica, inteligente y simultánea para diversos dispositivos. Así, al llegar a casa, WattUp se conecta automáticamente al teléfono y comienza a cargarlo. Y lo mismo para nuestra tableta. La idea es sencilla, lo que demuestra, una vez más, que en tecnología se trata de aplicar los avances a los usos más cotidianos. Se trata de una suerte de «router» que permite cargar varios dispositivos (según la publicidad, hasta 10) de forma inalámbrica y a una distancia de hasta cinco metros. Basta tener la aplicación en el móvil, tableta o mando a distancia para decidir cuándo, cómo y hasta qué nivel de carga se desea. El modelo de WattUp más sofisticado y potente se puede ubicar en cafeterías, hoteles o cualquier sitio público, mientras que hay modelos de hogar que se pueden controlar a distancia para decidir qué dispositivo cargar, siempre y cuando esté en su radio de alcance: los cinco metros antes mencionados.

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