jueves, 29 junio 2017
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Canales Rivera denuncia haber recibido una paliza de un grupo de antitaurinos

  • Estaba cenando en un restaurante cuando comenzó a ser insultado y más tarde agredido

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El torero Jose Antonio Canales Rivera en una imagen de archivo
El torero Jose Antonio Canales Rivera en una imagen de archivo

La noche del pasado 20 de mayo dejó con un sabor agridulce a José Antonio Canales Rivera en un día que comenzaba lleno de felicidad por la celebración de la Comunión de su hija, Carmela Guadalupe, y que terminaría con un desagradable incidente que difícilmente podrá olvidar. El diestro asegura que fue atacado por un grupo de cinco antitaurinos mientras cenaba en un restaurante en Zahara de los Atunes (Cádiz). La velada fue interrumpida por una serie de comentarios despectivos que escuchó sobre su persona, procedentes de gente situada en la mesa de al lado. Después que una de las chicas se acercara para confirmar si era Canales Rivera, procedió a insultarle. «Me dijo que era un criminal, un asesino de mierda y todo tipo de improperios», recuerda.

Una ristra de vejaciones que se sumaron a las de un hombre de «unos dos metros», también integrante de la pandilla. «A ver si tienes cojones de hacerme a mí lo que le haces a un toro», mientras los tres restantes, otro varón y dos mujeres, se acercaron a Rivera para proseguir con los insultos.

La tensión pareció sofocarse cuando varios comensales que se encontraban en el restaurante se levantaron de sus asientos y acudieron a echarle un capote, al igual que los camareros que intentaron aplacar lo caldeado del ambiente, pero nada más lejos de la realidad. La ansiedad dominó a la acompañante de Canales, que tuvo que salir a tomar aire fresco fuera del local, allí fue agarrada por el cabello por miembros del mismo grupo. El torero salió en su defensa pero no tuvo tiempo ni para levantar la mano cuando comenzó a recibir una paliza de la que pudo escapar gracias a la ayuda de la guardia civil que acudió rápidamente al lugar. Rivera tuvo que ser atendido en el centro médico de Barbate al recibir golpes en un ojo, en el pómulo derecho, en la rodilla y en la cadera. «Te pueden gustar las cosas o no, pero no hace falta insultar. A mí podría no gustarme jugar al ajedrez y no por eso voy a agredir a una persona que sí le guste», dijo.

Impotencia

Con el parte médico de sus lesiones acudió a presentar una denuncia al puesto de la Guardia Civil de Zahara de los Atunes que ha sido remitida al juzgado correspondiente para su investigación. Un episodio en su vida que le ha sumido en la impotencia y que trata de olvidar dentro de lo que puede. «Se sufre mucho, pero son los tiempos que corren. Los profesionales, los ganaderos, los aficionados estamos recibiendo unos ataques terribles de personas que rechazan el mundo taurino exhibiendo una falta total de respeto», concluyó.

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