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Los nuevos registros de Juan Bautista

Convincente Puerta Grande del torero galo que desorejó a un encastado toro de Jandilla en la cuarta de la Feria de La Virgen del Remedio en Colmenar Viejo; oreja para el valor sereno de Roca Rey y notable faena al natural de un Talavante sin espada

  • Juan Bautista durante la faena de muleta, ayer, en Colmenar Viejo
    Juan Bautista durante la faena de muleta, ayer, en Colmenar Viejo

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29 de agosto de 2017. 23:45h

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COLMENAR VIEJO (MADRID). Cuarta de la Virgen del Remedio. Se lidiaron toros de Jandilla, Vegahermosa (2º y 4º) y un sobrero de Fernando Peña (6º), tras correr turno en el 3º, de correcta presentación. El 1º, movilidad, sin entrega, tuvo genio; el 2º, buen toro, con fijeza, prontitud y buen tranco; el 3º, manejable por el derecho, muy descompuesto por el izquierdo; el 4º, encastado y con transmisión, tuvo emoción; el 5º, noble, pero duró poco; el 6º, atacado de kilos sin empuje y a la defensiva. Tres cuartos de entrada. Juan Bautista, de barquillo y oro, dos pinchazos, bajonazo (silencio); gran estocada (dos orejas). Alejandro Talavante, de marino y oro, tres pinchazos, estocada casi entera (saludos); pinchazo, bajonazo (saludos). Roca Rey, de canela y oro, estocada desprendida, aviso (oreja); pinchazo, media, aviso, dos descabellos, segundo aviso, otro descabello más (silencio).

Como un novillero que anda con la yerba en la boca. Con el hambre del que se juega uno a uno los contratos. Así salió Juan Bautista en el cuarto de la tarde en Colmenar, ayer sin suspensión -pero con fresco serrano- mediante. El francés demostró que está en sazón. Es un torero ya cuajado y lo ve claro. Si, además, la ecuación añade una tarde de arrear y un toro encastado... El resultado se despeja con una Puerta Grande. Anda Bautista fácil, incluso su Tauromaquia es más fecunda ahora en recursos que nunca. Ha sumado veredas nuevas. Dos largas cambiadas, un galleo para llevar a un “Vegahermosa” que salió con muchos bríos de chiqueros, un arriesgado quite por gallosinas y un gran tercio de banderillas, porque también banderilleó, y un comienzo arrebatador de rodillas para torear en redondo junto a tablas. Siguió con un cambiado por la espalda para comenzar el toreo fundamental en los medios. Allí, el de Vegahermosa respondió tuvo transmisión y, sobre todo, esa brizna de emoción que da la casta. Bautista lo cuajó por ambas manos de principio a fin. Faena de cante grande. Se perfiló sobre el morrillo y hundió la tizona hasta la yema en todo lo alto. Incontestable espadazo. Estocada de premio. Sin puntilla el toro y doble premio para el francés.

Había roto plaza “Zorrador”, el único castaño del encierro. Hecho cuesta arriba pero con la cara bien colocada, salió con pies. El quite de Juan Bautista, por chicuelinas. Tuvo nervio en los primeros tercios y lo mantuvo en la faena de muleta. Se movió siempre con prontitud, pero nunca humilló. Con “disparo”. Casta del “Jandilla” que, sin embargo, derivó en genio. Le ligó Bautista, que se lo sacó con torería a los medios, varias tandas en redondo más limpias aprovechando las inercias, pero de mitad de faena en adelante acortó las distancias y, ahí, se violentó aún más. Mal con la espada. Silencio.

Devuelto el tercero, que se lastimó la mano derecha tras el saludo de capa, corrió turno Roca Rey. Un trofeo cortó el peruano de este “Vicente”, manejable por el derecho, pero que la tomaba muy descompuesto por el izquierdo. Lo había saludado con verónicas de mano baja. Buena, la media. Comenzó el trasteo por estatuarios y le ligó las tandas por el derecho aprovechando la manejable condición del toro. Cambió el panorama al natural. Le marcó la cornada por dos veces y cambió embestidas por arreones. Violentado. Acortó las distancias y el final, por manoletinas, en un palmo de terreno, con cambiado por la espalda incluido final, muy ligado, llegó mucho al tendido. Hundió el acero entero, algo desprendido, pero surtió efecto y cayó la primera oreja de la tarde.

El sexto fue un sobrero de Fernando Peña, que ya estuvo el día anterior reseñado en último lugar pero se libró por la suspensión. Torazo de casi 600 kilos, bajo y con volumen, algo atacado de kilos. Lo acusó en la muleta de Roca Rey, que le buscó las vueltas y terminó pegándose un arrimón para suplir las embestidas defensivas del toro. Pinchó el trofeo y se desvaneció la salida en hombros.

Bien hecho, corto de manos, de lomo recto y engatillado, aunque sin exageraciones por delante, el segundo fue un gran toro. “Ostrero” tuvo una enclasada embestida. Con codicia y ritmo, humilló siempre por abajo. Buenas verónicas de Talavante en el recibo y precioso el quite por chicuelinas. De mano baja, cargando la suerte en cada una de ellas. Se lo sacó más allá de las dos rayas con ayudados el pacense y comenzó a torear en redondo. Dos tandas. Pero hasta la posterior, cuando se echó la muleta a la izquierda, no rompió la faena. Encajado, echando los vuelos y enganchando la embestida para torearlo muy reunido. Los afarolados y pases de pecho, bien ligados. Siguió por ese pitón y la faena siguió creciendo. A más y más. El epílogo, por ajustadas manoletinas. Hasta que cogió el acero. Por tres veces le negó el acero antes de dejar una estocada casi entera. Saludos, pese al fallo a espadas.

Otra ovación recibió desde el tercio con un quinto al que no le sobraban las fuerzas. Le consintió el pacense en un trasteo entonado, corriendo la mano por ambos pitones, con transmisión, pero al que faltó fibra. La oreja, en el aire, a la espera del veredicto del filo del acero... Romo de nuevo. Se fue de vacío en una tarde entretenida, que se llevó Bautista. Cómo arreó el galo en el cuarto. Mente, resuelta. Convicción de Puerta Grande.

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