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Mora y un «Capricho» de triunfo

David Mora sale a hombros en la Corrida de Invierno de Vistalegre al sumar dos trofeos

  • Puerta grande de David Mora en la Corrida de Invierno de Vistalegre
    Puerta grande de David Mora en la Corrida de Invierno de Vistalegre / Rubén Mondelo

Tiempo de lectura 4 min.

25 de febrero de 2017. 22:05h

Comentada
Patricia Navarro Madrid. 25/2/2017

Vistalegre. Corrida de Invierno. Se lidiaron toros de La Palmosilla, también los sobreros. El 1º, bravo y encastado, gran toro, 2º, devuelto; de buena condición pero el fondo justo; 3º, de media arrancada; 4º, noble pero muy flojo; 5º, sobrero, complicado, mirón y sin entrega; 6º, rebrincado y desigual en el ritmo. Menos de media entrada.

David Mora, de tabaco y oro, estocada (oreja); aviso, estocada (oreja).

Paco Ureña, de azul y oro, estocada (oreja); estocada punto trasera (saludos).

Varea, de azul marino y oro, pinchazo, estocada, aviso, dos descabellos (saludos); dos pinchazos, estocada (saludos)

"Capricho" lo llevaba en el nombre. Y lo tenía todo dentro. Un derroche fue lo que sacó después como aperitivo de la tarde, recién aterrizabámos. En la vara se empleó y lo hizo en los capotes pero el vuelo deseado, emocionante y bravo nos esperaba a la vuelta del último tercio. Era la muleta de David Mora. El encuentro. La hora de la verdad. Pronto, raudo, veloz, desde lejos acudía el animal. Tenía esa magia del toro bravo que te hacía saber que lo que ocurría ahí abajo no iba en broma. Ni un segundo para el despiste. En cada muletazo iba el toreo entero. Se había ajustado en las chicuelinas, pero estaba el grueso por armar. La delgada línea que se destruye en un segundo. Repetía el toro de La Palmosilla, por abajo, entregado y con celo en el engaño. Iba a por todas. Ligó David Mora al principio con la derecha, buscó el toreo después en la distancia y cuando acortó se amontonaba la casta del toro. Costó encontrar la pureza en el embroque con la zurda, la fiereza pesaba y lo logró en una tanda. Respondía el toro por abajo y cuanto más limpio el trazo del muletazo, más largo. Llegó lo mejor de ahora en adelante. Por la derecha, a la medida del ritmo de la res, conectó casi a la vez, casi al unísono con su antagonista y el público. Y por ahí siguió hasta que tomó la espada y acabó de una estocada punto caída. Hubo confusión con la concesión de trofeos y paseó uno. Buena condición pero las fuerzas en entredicho tuvo el cuarto y de ahí que la faena no acabara nunca de despegar. No podía. Al natural, de uno en uno, firmó Mora los muletazos más relajados y templados. Plenos de relajo. Y con la estocada final y el uno más uno, abandonó David Mora la Corrida de Invierno por la misma Puerta Grande.

Por gaoneras dijo Paco Ureña aquí estoy yo con el segundo bis de la tarde. Emoción hubo y expectación después. Tuvo el toro de La Palmosilla buena condición, clase en el viaje, aunque le faltó algo de fondo, más con el punto de partida que habíamos tenido. Se desmayó Ureña en los comienzos y se buscó después al natural. A la faena le faltó estructura pero jamás voluntad ni pureza en los encuentros. Aquello que se vislumbra. Con otro sobrero se las vio en quinto lugar a pesar de la larga cambiada o de las verónicas de rodillas. Al olvido cayeron no sé si antes o después de que asomara el pañuelo verde de los tormentos. Con el sobrero tuvo que porfiar de veras. Tenía guardado cargamento del malo el toro, mirón y sin ir nunca entregado en el engaño. No perdonaba los pases por alto, ni los pasos en falso. Ureña no volvió la cara y se justificó, que ya era.

A Varea le valió un abanico de verónicas para hacerse con el gentío. Lástima que al toro le faltara medio tranco en la faena de muleta después. No quería viajar y truncó así los ánimos y las ilusiones del trasteo. Toreaba precioso a la verónica y bordeamos la pesadilla hasta casi invadirnos. En el tercer o cuarto lance tal vez, quién sabe, estas cosas pasan tan deprisa, le cogió, la furia íntegra de toriles, cebado el toro, se salvó de milagro. Deshecho el capote, desmadejado el cuerpo, íntegros los ánimos. Protestón, falto de raza y desigual de ritmo llegó al último tercio. Varea le tocó las teclas y solventó con dignidad. "Capricho" había sido el toro bravo de la tarde. Y lo cierto es que nos quedaba lejísimos ya. A hombros se fue David Mora de la Corrida de Invierno.

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