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Venegas y «Gallito» aceptan el desafío

Saltillo lidia un buen toro y el diestro le corta una oreja; Chacón solvente con un lote difícil en Las Ventas

  • José Carlos Venegas ayer con el tercero de la tarde
    José Carlos Venegas ayer con el tercero de la tarde

Tiempo de lectura 4 min.

11 de septiembre de 2017. 11:44h

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Ficha festejo

Las Ventas (Madrid). Desafío ganadero. Toros de Saltillo, 1, 3 y 5 y Juan Luis Fraile, 2, 4 y 6, bien presentados. El 1º, manso y complicado; el 2º, movilidad sin demasiada entrega; el 3º, de buen juego, repetidor y entrega en la muleta; el 4º, complicado; el 5º, de buen pitón izquierdo; el 6º, peligroso. Un cuarto de entrada.

Octavio Chacón, de berenjena y oro, media, pinchazo, estocada baja, aviso, tres descabellos (silencio); pinchazo, estocada caída (silencio).

Pérez Mota, de burdeos y oro, cinco pinchazos, aviso, estocada (silencio); cinco pinchazos, descabello (leves pitos).

José Carlos Venegas, de azul y oro, buena estocada, descabello (oreja); media trasera, estocada corta, dos descabellos (silencio)

Llevaba cinco años sin hacer el paseíllo en Madrid. No se le notó. Octavio Chacón hizo todo con la despaciosidad que permite tener los nervios bien atados y la situación controlada, a pesar de que su vuelta a Las Ventas fuera con un toro de Saltillo, o lo que viene siendo lo mismo, palabras mayores. No lo pareció. Tranquilo se sacó a “Loquerito” a la verónica hasta los medios y con la misma parsimonia le colocó en el caballo. No quiso ir el toro, como tampoco quiso ir a la muleta y optó por rajarse mansito. Pero antes, antes de declarar que se iba, le hizo dos cruces de camino al cuerpo de quitar el hipo. Tremendo. No perdió la compostura y buscó los caminos del toreo, que ya era mucho. No se le dio tan bien la espada. El cuarto de Fraile fue al caballo en la distancia y tuvo claro el embroque después en la muleta, pero ligero de cuello, se revolvía pronto en busca de presa. Chacón resolvió con frescura y facilidad después de haberle buscado las vueltas del derecho y del revés. No fue fácil pasar con la espada.

Fue al caballo tres o cuatro veces el tercero como si fuera bravo Y nada más lejos de la realidad. Manseó cuanto quiso. Al cuarto envite, tal vez, le metió el picador de veras en el sitio. José Carlos Venegas fue el matador y “Gallito” fue después toro de altura en la muleta. Repetidor y con entrega. No abrió la boca jamás. Tres faenas hubiera aguantado el toro de Saltillo. Buen ejemplar. Tomaba la muleta con mucha transmisión y lo supo Venegas que intentó cuajar al toro dentro de su falta de rodaje sin perder el hilo en ningún momento. Se tiró a matar de verdad y se cobró una estocada arriba. Paseó un trofeo.

Sudar tinta le hizo el sexto. Soltaba la cabeza una barbaridad por el derecho. Y más raudo todavía lo hacía al natural. Cada muletazo era echar la moneda al aire. Y fue capaz de aceptar el duelo. Tenebroso se volvió el ruedo de Madrid mientras caía la noche. Se respiraba el peligro. No era una intuición, más bien una evidencia. Había aceptado el desafío.

Pérez Mota se justificó con un segundo de Fraile, que iba y venía, aunque sin demasiada entrega. Ángel Otero se había desmonterado en banderillas y quiso con intermitencias el torero y se descompuso con una espada imposible. Cervantes hizo lo propio con el quinto, que fue al caballo y cuando le pusieron desde la última raya cambiaron el tercio. Nos quedamos con las dudas. Fue buen toro después, por el izquierdo se desplazaba con buen ritmo, pero le quedó ligera la faena a Pérez Mota sin compactar ni llegar a apostar de veras. Y la tarde iba de desafíos.

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