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Lo que no sabías de «Juego de Tronos»

Movistar Series Xtra emitirá un nuevo episodio cada lunes de madrugada

Kit Harington, que interpreta a Jon Nieve, en el primer capítulo de la séptima temporada
Kit Harington, que interpreta a Jon Nieve, en el primer capítulo de la séptima temporadalarazon

Movistar Series Xtra emitirá un nuevo episodio cada lunes de madrugada.

«¿Empezamos?», pregunta Daenerys Targaryen al final de Rocadragón. La heredera de Aegon el Conquistador, legítima dueña del Trono de Hierro y Madre de los Dragones acaba de llegar a la tierra donde nació para reclamar lo que es suyo. Y para entonces, prácticamente agotada ya la primera hora de la séptima temporada de la serie que promete tenernos los próximos domingos despiertos hasta las tantas –la alta demanda hizo que ayer el servicio de streaming de HBO colapsara en Latinoamérica y experimentara problemas técnicos en España–, la respuesta obligada a esa pregunta es otra pregunta: ¿Y a qué estáis esperando para empezar?

Hace ya más de un año, «Juego de tronos» cerró su sexta temporada con el que quizá sea el más trepidante de todos sus episodios hasta la fecha, un festival de alianzas y masacres que culminó con la matanza de un montón de gente encerrada en una habitación. ¿Cómo iba la serie a dar continuación a semejante clímax? Literalmente, con la matanza de otro montón de gente encerrada en una habitación. Al principio de Rocadragón, en efecto, vemos a Arya Stark saboreando una nueva venganza sangrienta para resarcirse de la infame Boda Roja.

Pese a ese arranque, antes de encender la mecha de la pirotecnia la serie parece querer darnos tiempo para ver los copos de nieve caer. El nuevo episodio sirvió básicamente para colocar piezas en el tablero y eso, en la práctica, se tradujo en una sucesión de largas escenas de reuniones, demasiado énfasis en personajes que importan más bien poco, largos monólogos que hicieron parecer aburridos a los que sí importan y un cameo interminable de Ed Sheeran. Y la citada masacre de Arya en realidad no hizo más que prolongar una escena –mejor– de aquel episodio final previo. La lentitud, es cierto, es algo habitual al principio de cada nueva temporada pero, ¿de verdad que a estas alturas aún hay tiempo que perder?

Lucha por el poder

Eso, es cierto, no significa que en Rocadragón no suceda nada: los diferentes bandos se preparan para luchar por el poder, y de algún modo es como si la serie volviera a empezar de nuevo, solo que ahora los Caminantes Blancos están más cerca y quien más quien menos ha dejado una buena pila de cadáveres en su camino. Arya anuncia que matará a Cersei, y ésta entretanto fragua su alianza con Euron Greyjoy; Jon Nieve y Sansa discrepan sobre la mejor forma de gobernar el norte, y ahora Khalesi es propietaria de grandes cantidades de vidriagón –esencial para derrotar a los Caminantes Blancos– aunque aún no lo sabe. Y tras 14 meses de rumores, especulaciones y discusiones entre los fans, finalmente «Juego de tronos» ha contestado la pregunta que todos nos hacíamos: ¿cómo se procesan en Poniente los residuos fecales?

Asimismo, varios interrogantes han sido lanzados al aire: ¿Se convertirán Jon Nieve y Sansa en enemigos?, ¿podrá Bran informar a Jon de sus verdaderos orígenes?, ¿habrá duelo entre Jaime y Tyrion Lannister?, ¿matará Cersei a Jaime?, ¿está tratando Euron Greyjoy de imitar a Jack Sparrow?, ¿por qué demonios son tan lentos los Caminantes Blancos en su camino hacia el sur?, ¿es que los Siete Reinos no están en Google Maps? Por último, ahora en serio, el arranque de la nueva temporada nos dio una impagable pista de cara al futuro. Durante 60 episodios se nos dijo sin cesar que «el invierno está llegando». Pero, ahora que está aquí y la serie se dirige a su inminente conclusión –en realidad quizá no llegue hasta 2019–, Rocadragón nos ha ofrecido una nueva perspectiva ante lo que está por suceder. «Todos los inviernos llegaron a su fin», dice alguien en una escena, y el mensaje es claro: por épica y trágica que la batalla por el Trono de Hierro resulte ser, los daños no serán ni permanentes ni irreparables.