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Lola Herrera: Más allá de la sombra de Mario

La 2 estrena hoy, a las 21:00 horas, «Vivir en el aire», que repasa la trayectoria profesional y personal de la intérprete

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05 de noviembre de 2017. 22:57h

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Cecilia García 5/11/2017

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Lola Herrera interpreta, habla, ríe e incluso llora –«porque nunca imaginé que iba a llegar hasta aquí»– en «Vivir en el aire», la producción propia de TVE que hoy se estrena en La 2 en «Somos documental» a las 21:00 horas. En él emerge una persona que, a sus 82 años, está en permanente evolución. Ahora no tiene nada que ver con aquella joven apocada de Valladolid que llegó a Madrid para labrarse un futuro con algunos renglones torcidos que fue enderezando hasta convertirse en la actriz y la mujer que quería ser. «Como dice el título, Lola vive en el aire. No se quiere retirar a pesar de su edad, siempre ha trabajado en el teatro privado y ha luchado mucho. Es una inconformista», afirma Alicia de la Cruz, una de las directoras, junto a Chema de la Torre, de la producción.

Trabajos de rebote

En su dilatada trayectoria, más de cuatro décadas, la actriz ha tocado todos los palos, desde radionovelas, programas de «Estudio 1» hasta series de televisión, pasando por el teatro, su gran amor, ya que con el cine ha tenido una relación de indiferencia. Sorprende al oírle decir decir que «a lo largo de mi camino, el 90 por ciento de mis trabajos me ha llegado de rebote», cuando lo cierto es que estamos ante una personalidad que daba la impresión de que seleccionaba sus trabajos. Pero no, aunque sacó todo el jugo que pudo a proyectos que podríamos denominar como menores y que echando la vista atrás tienen su enjundia, como aquellos «Estudios 1», de los años 60 y 70, en los que participaba «cuando eran cuatro actores lo que querían hacer televisión», apunta De la Cruz.

En «Vivir en el aire» se descubre también a una mujer que, quizá sin ser consciente de ello, se convirtió en un adalid de la dignidad femenina en unos tiempos donde en España las féminas eran ninguneadas. En 1979 le llegó una propuesta, interpretar el monólogo basado en la novela de Miguel Delibes «Cinco horas con Mario». «No sabía cómo meterle mano, pero tenía que hacerlo, me fascinó, porque Carmen Sotillo era una mujer muy chocante». El éxito que todavía perdura –volverá a meterse en su piel próximamente– tenía visos de fracaso como ella misma cuenta: «En los ensayos generales se nos dormían los productores, sus esposas, el encargado de las luces... tuvimos mucha moral».

En 1981 asombró con «Función de noche», una película descarnada en la que junto a su esposo, Daniel Dicenta, protagoniza una catarsis sobre su relación. «En ‘‘Vivir en el aire’’ Josefina Molina cuenta que, durante una comida, Herrera nos dijo que estaba pasando por una grave depresión hasta el punto de que se desmayó mientras representaba ‘‘Cinco horas con Mario’’. Ahí surgió la cinta», explica De la Cruz. Junto a José Samano, que ejerció de productor, se filmó una cinta experimental en la que, como dice Herrera, «no nos dábamos cuenta de dónde estaban las cámaras. Daniel me dejó sola en un país donde las leyes no estaban preparadas para esta situación». Significó su resurrección: «A mí me ayudó, justo al contrario que lo que le ocurrió a Daniel».

En la actualidad, representa en teatro «La velocidad del otoño», de la que dice: «Estoy en la edad de protestar y desde el escenario tengo la oportunidad de hablar del respeto al tiempo y a las personas mayores. Los viejos no cuentan para nada y, como yo ya lo soy, reclamo el derecho a quejarme». Dicho queda.

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