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Bodegas Carchelo, en Jumilla

Con cien hectáreas de plantación, esta bodega familiar propone vinos ideales para cada momento y aptos para todos los gustos y bolsillos.

  • En Bodega Carchelo prima la familiaridad y se respira cercanía y armonía.
    En Bodega Carchelo prima la familiaridad y se respira cercanía y armonía.
R. Bonilla. 

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16 de junio de 2017. 08:22h

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R. Bonilla.  16/6/2017

La dedicación, el mimo, el detalle, la pasión, la sencillez... Cuando el comensal elige una botella de vino, busca algo más que un buen caldo que resulte cautivador en boca. Y todos esos calificativos son parte de la filosofía que hace única a Bodegas Carchelo, una bodega familiar fundada en 1990 y ubicada en el microclima especial y único que ofrece Jumilla (Región de Murcia), a los pies de la Sierra del Carche, Parque Regional protegido cuyo pico más alto «Madama» se eleva a 1.372 metros. «Somos una pequeña bodega familiar, en la que se respira la cercanía y la armonía. Tenemos un ADN común, formado por seriedad, ética, compromiso, profesionalidad, ilusión, pasión por lo que hacemos y, por qué no, también algo de locura», nos confiesan los miembros de la familia.

Muchos años antes de que Robert Parker hablara de Jumilla como una de las zonas vinícolas con más futuro del país, antes incluso de que los vinos de la zona comenzaran a destacar en nuestro firmamento enológico como los campeones de la relación calidad-precio, esta bodega ya triunfaba con sus tintos de la Sierra del Carche. La nueva Jumilla se inventó en esta casa. Parte de la culpa de haber mantenido ese éxito reside en la dilatada experiencia del acreditado enólogo Joaquín Gálvez. Su pasión por el vino hace que en Bodegas Carchelo se trabaje en la personalidad inimitable de cada uno de sus tintos.

Los caldos de Bodegas Carchelo se caracterizan por ser vinos asequibles con los que han alcanzado cotas de excelencia y diferenciación. Y para muestra, un botón, tal y como sucedió recientemente con su Carchelo Selecto 2012, que logró la recomendación de la revista norteamericana «Wine Spectator», como uno de los cinco vinos «altamente recomendados» del mundo, con 93 puntos en su número de mayo de 2016.

Bodegas Carchelo cuenta con 100 hectáreas de plantación, entre parcelas propias y alquiladas, de las variedades Monastrell, Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon. Todas ellas se encuentran situadas en distintos valles y a distintas orientaciones y altitudes, lo que da como resultado diferencias en la elaboración de sus vinos. «Lo ideal es mezclar parcelas y variedades para obtener el vino que se busca en cada momento y para cada referencia», explican desde la bodega. Gracias a ello, se logran vinos con diferentes coupages hasta alcanzar la plenitud de cuerpo y potencial de envejecimiento.

El trabajo del enólogo Joaquin Gálvez hace que en Bodegas Carchelo se trabajen la personalidad inimitable de cada uno de sus tintos. El objetivo es lograr distintos estilos con la filosofía de hacer vinos para todo el mundo. «Y es así como se logra que cada año se asegure una estructura suave en nuestros vinos asequibles, con los que hemos alcanzado cotas de excelencia y diferenciación», explican.

Enoturismo

Lo mejor para entender el carácter único de Bodegas Carchelo es visitar la bodega, pues tienen sus puertas abiertas para el viajero. «Hacemos un recorrido por las instalaciones de la bodega durante el que explicamos el proceso de elaboración, crianza y embotellado respondiendo a todas las inquietudes del visitante. Tras ello realizamos, juntos, una cata de los vinos mientras los comentamos con la ayuda de nuestro enólogo», nos confirman. Más información en la web carchelo.com.

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