martes, 25 julio 2017
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Viajes / Destinos internacionales

Futuroscope: un viaje hacia el futuro

  • El parque celebra este año su 30 aniversario con una nueva atracción, El viaje extraordinario, que da la vuelta al mundo en cuatro minutos.

Panorámica del parque
Panorámica del parque

Si Julio Verne fue capaz de dar la vuelta al mundo en 80 días, a apenas unos kilómetros de la ciudad que le vio nacer, en Poitiers, es posible sobrevolar como un pájaro el desierto egipcio, Dubái, el Taj Mahal o las montañas del Himalaya, entre otros lugares del planeta, en tan sólo cuatro minutos. Sí, han leído bien. Cuatro minutos de inmersión total dentro de la imagen; 240 segundos de fantasía, llenos de sensaciones y emociones. Una atracción única –El viaje extraordinario–, con la que Futuroscope celebra este año su trigésimo aniversario.

«La mejor manera de predecir el futuro es crearlo». Y la célebre frase de Peter Drucker forma parte del ADN de este insólito parque temático, que hace volar la imaginación y adentra a sus visitantes en una nueva dimensión. Futuroscope conjuga contenidos lúdicos y pedagógicos, artísticos y tecnológicos. Futuroscope logra convertir la vida en un sueño. Y un sueño, en una realidad. ¡Ay si nos leyera Calderón de la Barca!

El año pasado recibió 1,9 millones de visitantes –en noviembre superó los 50 millones desde su creación, en 1987–, que le reportaron una facturación de 101 millones de euros. Y este ejercicio, según Montse Balaguer, directora de Futuroscope para España y Portugal, alcanzará los dos millones de visitantes y superará la cifra de facturación de 2016, de la que un 10% se reinvertirá en renovar las atracciones del parque. Aunque sólo un 10% del público son extranjeros, el 40% de los visitantes foráneos proceden de España, es decir, durante el pasado año cerca de 76.000 españoles fueron al parque.

Las novedades de 2017, al margen del sorprendente y grandilocuente Viaje Extraordinario (atracción en la que el parque ha invertido 12,5 millones de euros), son «Illusio», un destino mágico y «Las Ciudades en el 2050», una exposición que ofrece respuestas a preguntas del tipo: ¿cómo emitir menos carbono y luchar contra el calentamiento?, ¿cómo alojar a los nueve billones de personas que poblarán la Tierra en poco más de 30 años?...

A pesar de que en el parque no haya montañas rusas ni atracciones de riesgo, y de que el público sea cada vez más familiar, la adrenalina campa a sus anchas en algunos de sus rincones. Como en el que alberga el Baile con los robots, una danza inusual, compuesta por piruetas de vértigo, que desafía a la gravedad sobre brazos robóticos a Un viaje hacia el futuro ocho metros de altura que dan giros de 360 grados al ritmo de la música electro-pop. O como en el que unos toboganes de gran longitud e inclinación remueven las tripas de un visitante tumbado sobre una alfombra que se desliza a una velocidad trepidante.

Más allá de un viaje a la infancia, de un baño de impresiones, de una tormenta de alucinaciones, Futuroscope demuestra que aunque los ojos no vean, el corazón siente. De hecho, una de las atracciones nos sumerge en la más absoluta oscuridad. Ni un rayo de luz para alumbrar un haz de esperanza. Un guía hace comprender al visitante el mundo de los invidentes. Distintos aromas, diferentes temperaturas, suelos resbaladizos, el vaivén de las olas... Es un cúmulo de experiencias a ciegas, pero no a solas.

Arthur, la aventura 4D –que fue considerada la mejor atracción del mundo en 2011– nos sube en una mariquita voladora para ganar una carrera a contrarreloj en el reino de los Minimoys. Además de un impresionante diseño gráfico, los efectos especiales provocan escalofríos y erizan el vello al avivar la sensación de tener arañas en la cabeza.

Una de las novedades de la temporada pasada fue Ice Age, érase una nuez, que brinda la oportunidad de disfrutar de una aventura inédita 4D, al combinar las imágenes de una película 3D con efectos sensoriales. Unas gafas polarizadas y unas falsas pieles a modo de bufanda permiten integrarse en la atracción, que transcurre sobre un decorado helado que salpica agua al espectador.

Los misterios del cubo, en el que los malabarismos y los brincos de infarto de los acróbatas, acompañados del aplauso unánime y acompasado de un público entregado, dejan boquiabierto al espectador es otra de las atracciones imperdibles. Como la de La Vienne Dynamique, un humorístico rally sobre un asiento similar a los de la Fórmula 1 que recrea un viaje en helicóptero, otro en buggy, carreras de car... de un novio que demuestra que llegar a tiempo al altar puede ser misión casi imposible. El visitante siente en sus propias carnes los impactos del vehículo, sus frenazos y acelerones, los atropellos... Asimismo, el vertiginoso recorrido descubre al visitante la provincia de La Vienne, en la que se ubica el parque.

Imprescindible resulta también «La forge aux étoiles», el espectáculo nocturno imaginado por Le Cirque du Soleil que supone el broche de oro a la visita. Se trata de un big bang de efectos visuales y pirotécnicos sobre uno de los escenarios acuáticos más grandes de Europa que sirve como trasfondo de la bonita historia entre una chica real y un gigante virtual con los pies en la tierra y la cabeza en las estrellas.

Futuroscope es, en definitiva, un homenaje temático a la imagen. La frontera entre el mundo físico y el virtual. El presente del futuro. Un parque de atracciones y diversiones que convierte al visitante en actor protagonista. Un salto a un vacío lleno de luces, hologramas, espectáculos, diversión y acción.

¿Cómo Llegar?

- EN AVIÓN: Vuelos directos desde diferentes ciudades españolas hasta París, Burdeos y Nantes. Air Nostrum une Madrid y Burdeos a diario con vuelos a las 16:45 horas y los miércoles y viernes a las 07:25 h.

-EN COCHE: Autopista A 10, salida 28, acceso directo a Futuroscope en dos minutos .

-EN TREN: Desde Hendaya a Poitiers/ Futuroscope. Desde París Montparnasse a Poitiers (1h 30min). Desde Charles de Gaulle a Futuroscope (2h 10min).

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