miércoles, 24 mayo 2017
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Jordania: De ruta por los santos lugares
Carlos R. Zapata . 
Jordania: De ruta por los santos lugares
CARLOS R. ZAPATA

«Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando»- Juan 1.28.

Como si de un regalo del cielo se tratara, por fin la Unesco ha querido premiar a un territorio que lleva consigo parte de la historia más entrañable para los cristianos. Un territorio con un río sagrado, el Jordán, que da nombre al país de Jordania, donde se entrelazan en una tierra bendecida los profetas, los milagros y la fe humana.

No es un sitio demasiado conocido a nivel turístico, ni es destino obligatorio como puede ser Petra, la joya del país, pero sin embargo, a lo largo de los siglos, estas tierras han sido y siguen siendo –a partir de ahora muchísimo más– lugar de peregrinación al ser sitios históricos mencionados en la Biblia.

La forma de llegar a estos Santos Lugares no puede ser más fácil. Desde la capital de Jordania, Ammán, el territorio conocido como Betania y el río Jordán se encuentran a poco más de media hora en coche. Al llegar a «Betania más allá del Jordán», el lugar en el que Juan Bautista vivió y Jesús fue bautizado y oró por primera vez ante Dios, reuniendo a sus primeros discípulos, uno no puede más que conmoverse.

Lo primero que encontramos es la llamada «Colina de Elías», que la milenaria tradición local ha identificado como el sitio desde donde Elías ascendió al cielo.

EL BAUTISMO DE JESÚS

Fueron estos parajes los que el Papa Juan Pablo II en el año 2000 autentificó como el lugar del bautismo del Hijo de Dios. Desde aquí el circuito se sigue a pie, recorriendo varios lugares en los que se cree que Juan bautizaba. El sendero llega por fin a uno de los meandros del río, no sin antes pasar por una iglesia ortodoxa con su típica cúpula dorada. Llegados a este punto, unas escaleras nos conducen ya al río Jordán. El río es aquí muy estrecho, de tal forma que se podría pasar a la otra orilla en dos brazadas. Sin embargo, esto no es posible, ya que sus aguas hacen frontera con Israel y los territorios palestinos. Una valla que aparece en el medio del río indica que es la frontera e impide que alguien pueda pasar de un lado al otro.

En el momento en que llegamos vimos en el lado israelí a una familia bautizando a su hijo, sumergiéndole en las sagradas aguas. Sólo de pensar que quizás aquí, o en un lugar cercano, Jesús fue bautizado por Juan Bautista impone, independientemente de las creencias de cada uno. Junto al río se encuentra una pila bautismal, donde si lo desea le puede bautizar un sacerdote. Al irnos, cuando ya no quedaba nadie en el lugar, sorpresivamente tres palomas blancas se pusieron sobre la pila bautismal, recordándonos a la Santísima Trinidad. Una bonita imagen para despedirnos de este Santo Lugar.

Desde Betania, nos dirigimos al Mar Muerto, no sin antes pasar por otro de los lugares más venerados por la cristiandad, y destino obligatorio de peregrinación: el Monte Nebo. Fue aquí donde Moisés divisó la Tierra Prometida, es decir los antiguos territorios de Judea, Jericó y el Néguev. Moisés murió a la edad de 120 años y fue enterrado aquí, aunque nunca se ha encontrado su tumba. En la cima del monte se encuentra ahora un pequeño museo con interesantes mosaicos y una basílica del S.VII que se está restaurando como si fuera una iglesia de construcción nueva. Todo el recinto está regido por los franciscanos que lo compraron en 1932 y que viven en el monasterio aledaño a la iglesia. Al igual que lo hicieron los papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI, los peregrinos también se asoman al mirador para contemplar una hermosa vista de la Tierra Prometida, que Moisés nunca llegó a pisar.

LA CIUDAD DE LOS MOSAICOS

Muy cerca del Monte Nebo se encuentra la agradable ciudad de Madaba, cuya tercera parte de la población es cristiana, y está considerada como la ciudad de los mosaicos bizantinos. Algunas iglesias como la de la Virgen María y la del Profeta Elías tienen en su interior bellos mosaicos. Pero lo que realmente ha hecho de Madaba un destino imprescindible es que en 1884, cuando fueron a construir una iglesia nueva, sobre los cimientos de una bizantina, se encontraron con uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo. Como si de un milagro se tratara, apareció un mapa-mosaico bizantino del S.VI, con los principales enclaves bíblicos de Oriente Próximo, desde Egipto a Palestina. Con más de dos millones de pequeñas teselas, muestra lugares como el Nilo, Jerusalén o el mar Muerto. Es así como la Iglesia griega ortodoxa de San Jorge sigue asombrando tanto a los peregrinos como a gentes venidas de todo el mundo, al contemplar tan fantástico mosaico, que constituye la primera referencia cartográfica de la Tierra Santa.

Flotar en el Mar Muerto

400 metros bajo el nivel del mar es el punto más bajo de la tierra. Gracias a la gran cantidad de sales y minerales de este mar, se obtienen excelentes productos cosméticos. Es obligatorio introducirse en el agua para notar cómo se flota y hacerse la foto de rigor.

La carretera del rey

Es posiblemente el camino más antiguo del mundo, con más de 5.000 años de antigüedad, que iba desde Damasco hasta El Cairo. Fue el camino que utilizaron los cristianos como vía de peregrinación y también los cruzados, que construyeron castillos como el de Karak y Shobak.

Un mar de coral

La ciudad de Aqaba, enclavada a orillas del mar Rojo, es la única salida que tiene Jordania al mar. Sus playas de aguas cristalinas son un paraíso para los amantes del submarinismo, ya que cuenta con unos arrecifes llenos de vida, ideales para la práctica del buceo.

EL DESIERTO DE LAWRENCE DE ARABIA

Wadi Rum es un desierto imponente, que no dejará indiferente a nadie. Es el mítico desierto desde donde el británico Lawrence de Arabia luchó contra el ejército otomano. Muchos años más tarde la excelente película de David Lean, rodada entre este desierto y España, lo convirtió en un héroe universal.

Para descubrir la esencia de este desierto, hay que vivir en él, bien al amanecer o al atardecer, cuando se modifica el color de las moles rocosas que decoran este grandioso paraje. También nos encontraremos con antiguas inscripciones o petroglifos de hace más de dos mil años, con caravanas de camellos, y con algunas jaimas, donde pararemos para tomar un te o un café, disfrutando tanto de la hospitalidad árabe como del silencio que nos rodea.

Cómo llegar: La compañía Royal Jordanian tiene vuelos directos y regulares desde Madrid y Barcelona a Ammán, capital de Jordania.

Dónde dormir: A la orilla del Mar Muerto el Hotel Kempinski, con playa directa al Mar Muerto, (www.kempinski.com); En Aqaba, Hotel Mövenpick, al lado de la playa del mar Rojo. (www.movenpick.com).

Qué comprar: telares, bordados y productos preparados del Mar Muerto como cremas, jabones, etc.

Más información: La editorial Lonely Planet cuenta con una excelente guía de Jordania. Además, merece la pena visitar la web sp.visitjordan.com.

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