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Rioja Vega: el acierto de dejar hablar al viñedo

Rioja Vega mantiene intacta la filosofía de su fundador: crear vinos de máxima calidad respetando el terruño y la tradición riojana sin perder el respeto por el entorno. Y ahora, a la sabiduría que aporta la experiencia se suma el acertado toque de la innovación

  • Rioja Vega mantiene intacta la filosofía de su fundador: crear vinos de máxima calidad respetando el terruño y la tradición riojana sin perder el respeto por el entorno
    Rioja Vega mantiene intacta la filosofía de su fundador: crear vinos de máxima calidad respetando el terruño y la tradición riojana sin perder el respeto por el entorno / Rubén Mondelo

Tiempo de lectura 4 min.

01 de diciembre de 2017. 07:57h

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Raquel Bonilla 1/12/2017

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Hacer enoturismo es una experiencia de lo más recomendable para cualquier viajero que se precie, pero más aún cuando se opta por bodegas con una larga historia y tradición, cargadas de la sabiduría que aporta el tiempo, pero motivadas por el orgullo y la responsabilidad que otorga la experiencia del trabajo bien hecho.

No muy lejos de Logroño, a escasos 15 kilómetros de la capital riojana, se levanta una de esas bodegas que dejan huella en la retina, en el paladar y también en la memoria de quien la visita y de quien tiene el privilegio de probar sus vinos. Se trata de Rioja Vega, cuya historia se remonta a 1882, antes incluso de la creación de la Denominación de Origen, hecho que le concede el privilegio de conservar la palabra Rioja en su propio nombre.

Rioja Vega es el fruto de la ilusión de un soñador, don Felipe Ugalde, quien a finales del siglo XIX supo aprovechar los conocimientos de los pioneros franceses de la enología y, más tarde, transmitirlos a sus herederos, convencido de que en Rioja se podían hacer grandes vinos de máxima calidad. Su anhelo se convirtió en realidad y se ha mantenido a lo largo de los años, generación tras generación, hasta convertirse hoy en día en una de las referencias más emblemáticas de la tierra con nombre de vino.

Fructífero terruño

El secreto del éxito de la bodega Rioja Vega es bien sencillo: dejar hablar al viñedo para crear vinos de alta calidad que respeten el terruño, es decir, aprovechar todo lo que regala la tierra y sacar el máximo partido al privilegio de estar ubicados a orillas del río Ebro y arropados por la Sierra de Cantabria, a medio camino entre el clima Atlántico y el clima Mediterráneo. Con estas condiciones, sería un pecado no aprovechar los matices que aportan los suelos de tipo arcillo-calcáreo y arcillo-arenoso con abundancia de canto rodado y rodeados de plantas y arbustos silvestres. Es ahí donde crecen las 70 hectáreas propias de viñedo dedicado, principalmente a la uva Tempranillo, joya de la corona de esta tierra, pues se trata de la variedad autóctona, aunque también hay algunas parcelas dedicadas a las uvas Garnacha y Graciano.

La singularidad del viñedo de Rioja Vega forma parte de su filosofía de trabajo, hasta el punto de que la bodega trabaja con viñedos de otros pequeños viticultores, pero controlados bajo los parámetros de calidad que estipula la marca. Y no sólo eso, ya que, en algunos casos, incluso la bodega es la encargada de tomar todas las decisiones referidas a la viña, lo que permite a Rioja Vega controlar al máximo la trazabilidad de sus viñedos, algo único y excepcional en La Rioja. En la producción de Rioja Vega prima la alta densidad buscando un mayor número de uvas más pequeñas y el control total del proceso vegetativo mediante sistemas TICS de información y gestión.

Los pasos del viajero, como los de las uvas, continúan desde el campo hacia la bodega para iniciar la mágica transformación del vino. Cuando desde el campo, desde la tierra, el fruto entra en la bodega comienza el tiempo compartido: tiempo de espera, de cuidado, de mimo... Pero en este largo trayecto que realiza el vino no se pasa por alto, en ningún momento, el respeto al entorno ni al medio ambiente, ya que Rioja Vega cuenta, desde hace más de 15 años, con proyectos de investigación para conseguir la gestión más sostenible del viñedo y de la elaboración en bodega «porque estamos convencidos de que al cuidar y respetar el medio ambiente y el entorno también mejoramos el viñedo y, por tanto, la calidad de nuestros vinos», confiesan desde la bodega.

Tecnología puntera

Para la elaboración de sus vinos Rioja Vega dispone de los más avanzados equipamientos para la enología: tolvas de descarga independientes y depósitos de acero inoxidable de varios tamaños para elaboraciones especiales. Y en su sala de barricas y jaulones, como antaño, aprovechando las condiciones únicas que ofrece el reposo soterrado, se encuentran las barricas de roble americano y francés procedentes de su tonelería, donde los vinos ganan con el tiempo, pues se alían con él.

Es así, bajo las premisas de máxima calidad y de respeto al terruño, como Rioja Vega consigue elaborar vinos de la más pura esencia riojana en dos gamas diferenciadas: la clásica, con un Gran Reserva, Reserva y Crianza, y otra línea más innovadora que contiene, en igual sintonía, la visión de futuro de la casa y el espíritu de la región. La artífice de tan acertada conjunción es Esperanza Elías, enóloga de la casa que en los últimos años ha sabido conjugar, con perfecta armonía, la motivación de arriesgarse a buscar nuevas expresiones del vino, pero sin renunciar a las fortalezas que aporta la sabiduría clásica riojana. Tal y como confiesan desde la bodega, «hay que haber vivido los inicios de la viticultura, hay que haber participado de la evolución de la enología, hay que haber llegado a hoy estando siempre a la vanguardia. Y es que sólo después de más de 130 años se puede llegar a definir una gama de vinos Rioja como la de Rioja Vega». Por ello, el recorrido por la historia de Rioja Vega termina en la tienda de su bodega, donde el viajero puede deleitarse con algunas botellas con gran solera. Y aprovechar la ocasión para llevarse alguna botella en la maleta y brindar en casa por regresar pronto hasta la tierra del vino.

Calidad para todos los gustos

La pasión por el terruño que marca la filosofía de Rioja Vega se deja sentir en su variedad. Entre sus clásicos destacan Rioja Vega Reserva y Rioja Vega Crianza, sin pasar por alto Rioja Vega edición limitada, con aromas a frutos negros maduros. El empeño de la bodega por descubrir todas las aristas del viñedo ha llevado a Rioja Vega a rendir tributo a la variedad Tempranillo con una trilogía de tinto, un blanco de Tempranillo Blanca y un rosado de Tempranillo tinta y blanca a partes iguales. La Colección en Tributo a la Tempranillo es un regalo para el paladar.

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