“El Chicle”, ante el pozo donde tiró a Diana: “Tengo grabada la cara de la niña”

El presunto asesino de la joven madrileña no quería acercarse al pozo el día que marcó dónde había escondido el cuerpo

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"Está ahí, vete tú". La madrugada del 31 de diciembre de 2017, José Enrique Abuín Gey, ya detenido, llevó a los agentes hasta la nave de Asados donde había tenido escondido el cadáver de Diana casi 500 días. Le acompañaba, más cerca, José Miguel Hidalgo, un experto agente de la UCO que ha logrado la confesión de varios criminales, entre ellos la de él. Hoy ha declarado en los juzgados de Santiago y ha recordado cómo fue ese momento. "Él nos explicó cómo acceder y como forzar la puerta para entrar". Bajaron unos escalones, no sé veía nada y él iba indicando "cuidado aquí, allá". Ya en el sótano, situados a unos 10 metros de distancia del pozo, Abuín le señaló la arqueta por donde había tirado el cuerpo de Diana. Entre la oscuridad y que estaba a ras de suelo, el agente no lograba verla e insistía en acercarse más pero El Chicle no quería: "Tengo grabada la cara de la niña" y se veía, según el capitán, que "le daba reparo" porque, según le explicó, había vuelto "unos días después" (entonces sí lo admitió aunque no precisó días) porque fue a lastrar el cuerpo. Así, él se quedó a esa distancia: "Es ahí, vete tú!", le dijo al agente ante quien había confesado. Cuando ya iluminaron la zona, el capitán pudo ver la arqueta. Luego ya bajó el perro (ya jubilado) Elton, del Servicio Cinológico Central de la Guardia Civil y corroboró el dato.

Efectivamente ahí estaba Diana pero no fue nada fácil llegar hasta este punto. Hidalgo explicó ayer por qué Abuín estuvo desde el primer momento entre la lista de sospechosos pero "hubo un descarte inicial porque no cuadraban las horas de su posicionamiento con el que había hecho Diana". El problema fue que una cámara de la autovía AG-11 le situó con 14 minutos de error porque el sistema horario de la cámara estaba mal programado. Siempre fue el mayor sospechoso, entre otras cosas porque el posicionamiento de su teléfono coincidía plenamente con el de Diana en hora y tiempo, las cámaras de la gasolinera y la autovía le situaban en el intinerario y tenía antecedentes por tráfico de drogas y delitos sexuales a su cuñada (les llamó la atención que actuara en su entorno tan cercano). "Él fue de los primeros investigados pero no tuvimos capacidad para llegar a él. Una cosa es suponer, otra demostrar", lamentó el agente. De hecho, ya se le tomó una primera declaración el 30 de noviembre de 2016 y un mes después se le pide el teléfono y fue cuando lo entregó formateado. Llamó la atención de los investigadores que Abuín detectará el discreto seguimiento policial al que estaba siendo sometido. Era una señal de que estaba familiarizado con el mundo delincuencial y las medidas de precaución que suelen tomar.

"Muy tonto tendría que ser"

Cuando detectó al coche camuflado llamó a un agente conocido (para él) de Antidrogas de Coruña y éstos ya trataron de ver "cómo respiraba" sobre el caso de Diana pero El Chicle desviaba el tema. "¿Has oído algo del tema de Diana? El teléfono la sitúa por aquí", le comentaron los agentes que se reunieron con él. "Nada, de aquí no será, muy tonto tendría que ser para tirarlo (el móvil) aquí en la ría", contestó Abuín.

El capitán también ha explicado que estaba prevista la detención de Abuín para mediados de enero (de 2018) pero el caso de la chica de Boiro precipitó su arresto.