Una idea de España

Pedro Sánchez clausura VI Congreso de las Empresas Familiares Europeas
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante su intervención en la clausura del VI Congreso de las Empresas Familiares Europeas. EFE/Juan Carlos HidalgoJuan Carlos HidalgoEFE

Decía De Gaulle en sus Memorias de guerra que «hay que tener una “Idea de Francia” para gobernarla». Esa «Idea» encarnaba la identidad profunda y esencial de su país, su vocación nacional, su misión en la Historia. Esta tesis forma parte ya de la crónica «del ser» de Francia, tan arraigada en las conciencias, que es considerada por los candidatos presidenciales a la República.

En nuestro país, desde la Modernidad –y atendiendo a las distintas corrientes de las conciencias– ha habido hasta cuatro tendencias sobre la Idea de España: 1) La que recogió el pesimismo nacional tras el desastre del 98, que consideró que nuestro ser nacional debía orientarse hacia Europa, olvidando nuestro pasado americano. 2) La de la España cristiana, fuertemente arraigada hasta los pasados 70, abanderada por Julián Marías, Sánchez-Albornoz, García Villada, Menéndez Pidal, y ahora Alberto Bárcena, que conciben el ser y la vocación españolas unidas a la defensa de la fe y la evangelización. 3) La España laica –cerrada a toda transcendencia–, inspirada en el progreso humanista y científico-técnico de Giner de los Ríos y la Institución Libre de Enseñanza. 4) La España marxista, basada en la lucha de clases, que resurge cual Guadiana. Dañada gravemente la España cristiana, convertida casi en un cuerpo sin alma por la acción de las dos ultimas Ideas, la laica y la gramsciana, parece llegado el momento de destruirla. Sánchez e Iglesias, con Junqueras, están en ello. Veremos quién gana.