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Sánchez apela a la abstención del PP a 24 horas de la reunión con ERC

«No habrá terceras elecciones» El presidente eleva la presión sobre los republicanos y amaga con explorar la vía de la derecha. Ya no habla de investidura antes de Navidad y abona la tesis de irse a enero

La política española vive instalada en un bucle desde la noche del 28 de abril. Seis meses de parálisis en los que el país asiste con hastío y estupefacción a los movimientos que van registrando con mejor o peor suerte los actores políticos. Pedro Sánchez anunció en campaña que en las 48 horas posteriores a las elecciones lanzaría una oferta de desbloqueo al resto de fuerzas. Esta oferta se materializó en un preacuerdo de gobierno de coalición con Unidas Podemos, que sumaba solo 155 votos y que le cerraba de facto la puerta de PP y Ciudadanos. Pero aunque el presidente en funciones decidió transitar la vía de la izquierda, atándose a Pablo Iglesias, con cierta frecuencia –cuando las circunstancias lo requieren– deja volar al expectativa de abrirse «al resto de fuerzas» y explorar un «plan B» por su derecha.

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Así lo hizo ayer. Tras 18 días de sequía informativa, Sánchez se sometió a las preguntas –limitadas y pactadas– de los periodistas en el marco de la Cumbre del Clima en Madrid. En plena negociación con los independentistas para desbloquear la investidura y cuando ERC ha elevado la apuesta, incluyendo la variable de la soberanía de Cataluña en la ecuación del diálogo, Sánchez evitó referirse a los republicanos directamente y, de forma velada, dejó claro que la dependencia de sus votos es, cuanto menos, relativa. Un claro toque de atención ante sus posiciones maximalistas a 24 horas de la reunión en el Congreso entre ambos equipos. El líder socialista también sentenció que «desde luego lo que no puede haber y no va a haber son terceras elecciones», hurtando así a los republicanos la capacidad de que su veto aboque al país a nuevos comicios, como sí ocurrió cuando tumbaron los Presupuestos Generales del Estado en febrero de 2019.

En la misma línea, Sánchez quiso visualizar que la abstención de los 13 diputados de ERC no es la única fórmula que valora para desbloquear la situación. «El desbloqueo no solo depende de PSOE y Unidas Podemos, depende de todos», destacó, apelando al «resto de formaciones» a actuar con «generosidad» y «responsabilidad» porque no existe otra alternativa a un gobierno presidido por Pedro Sánchez.

En concreto, el líder socialista se refirió ayer a su capacidad de entendimiento con otras fuerzas de distinto signo, «también socialconservadoras», e hizo una llamada directa a Pablo Casado, asegurándole que «nadie le pide que renuncie a ser alternativa, sino que asuma su responsabilidad y permita que haya un gobierno cuanto antes». Con este movimiento, el líder socialista vuelve al verano, cuando pedía a PP y Ciudadanos que le dejaran gobernar con su abstención para que el país echara a andar y haya estabilidad. Esta vía es, sin embargo, incompatible con mantener viva la alianza con Unidas Podemos. En Moncloa reconocen que este es el «plan A» y en el que trabajan con «máxima dedicación» para que haya un acuerdo con el resto de formaciones que permitan la investidura. Sin embarco, en paralelo se realizan movimientos para lograr un entendimiento con Ciudadanos, que haga –en el mejor de los casos– innecesarios a los soberanistas. Así se encuadra la disposición a reunirse con la portavoz de los naranjas en el Congreso, Inés Arrimadas ,que fuentes gubernamentales expresaban ayer. «No hay ningún problema», aseguraron, y encuadraron esa futura cita «en los próximos días» después de que Sánchez cumpla con sus inmediatos compromisos internacionales. Tampoco se descarta una interlocución con los populares si el pacto de izquierdas se demuestra infructuoso.

Con estos antecedentes, Sánchez ya evita verbalizar su deseo de ser investido antes de Navidad y asegura que «no quiere poner ninguna fecha». El calendario juega en contra del candidato socialista, porque los republicanos ya han explicado que no tienen prisa en prestar su apoyo porque esto es «incompatible con un buen acuerdo». Abonan así la tesis de que la investidura sería como pronto en enero, una expectativa que Sánchez ya ha aceptado con resignación, aunque mantenga la reclamación de que debe haber un gobierno cuanto antes. «Estamos muy cerca de los 176 escaños», dijo ayer, aunque la distancia parezca abismal, si se plantea en los términos de la mesa de negociación con los partidos independentistas con los que el PSOE se reunirá hoy en el Congreso.

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