La espectacular y sanguinaria fuga de “Porky”, el máximo líder de la mafia centroamericana

20 sicarios de la Mara Salvatrucha se disfrazaron de cuerpos de élite armados e irrumpieron a tiros en una cárcel de Honduras

Alexánder Mendoza
Alexánder Mendoza

El Palacio de Justicia de El Progreso (Honduras) se preparaba para que Alexánder Mendoza, alias “Porky” y líder de la Mara Salvatrucha, prestara declaración, acusado de asociación ilícita y de fraude. La vista estaba prevista para las 13 horas, pero se aplazó porque el fiscal no había llegado. A las 14 horas, un grupo de una veintena de falsos policías militares ingresaron en el juzgado con un supuesto testigo protegido, cubierto con una túnica negra de pies a cabeza. Cuando llegaron a la segunda planta, el testigo se quitó la túnica y sacó numerosas armas de gran calibre y encañonaron a todos los funcionarios judiciales para poder liberar a Porky. Durante su huida, se enfrentaron con Policía Militar y Policía nacional, en un tiroteo que duró algo más de 2 minutos y que finalizó con la muerte de cuatro agentes y de uno de los miembros de la Mara Salvatrucha.

El rescate estaba perfectamente planeado. Los 20 miembros de la banda utilizaron ocho vehículos para la operación y numeroso armamento. Finalmente, además del miembro de la Mara asesinado, cinco más fueron detenidos y lograron recuperar seis de los vehículos utilizados, que fueron abandonados en distintas partes de la ciudad con uniformes, armas y municiones.

Las autoridades han desplegado un amplio dispositivo para localizar al reo fugado y a sus cómplices y han ofrecido una recompensa de 2 millones de lempiras (unos 74.000 euros) a la persona que facilite información que permita la detención de poderoso delincuente.

“Porky” había sido trasladado previamente desde el Centro Penitenciario de El Progreso, en las afueras de la ciudad, y aunque estaba custodiado por miembros del Batallón 14 de Infantería y de la Policía Militar, la vigilancia bajó cuando llegaron al edificio judicial. Según muestra el vídeo de una cámara de seguridad del Palacio de Justicia, los militares intentaron evitar la fuga, pero fueron aniquilados por los miembros de la Mara que los triplicaba en número y que realizaron más de 100 disparos.

“Porky” llegó a lo más alto del escalafón de la Mara por méritos propios. Mató y vendió drogas para hacerse un nombre y lo logró, pero en 2015 fue detenido durante la “Operación Avalancha”, junto a algunos de sus colaboradores más cercanos. Tras su arresto fue trasladado a la Penitenciaría Nacional de Támara, desde donde seguía dirigiendo la organización. Durante su juicio, la Mara asesinó a varios de los fiscales del caso. En 2018 fue condenado a 20 años de cárcel por narcotráfico, ya que quedó probado que era el líder de una red de distribución y venta de drogas, y responsable de lavado de dinero ilegal. También se constató el pago de jugosos sobornos a policías hondureños, cuyos nombres estaban reflejados en los libros contables de la organización.

Durante la investigación, en la que se encontraron vínculos con otras organizaciones delictivas colombianas, se interceptaron varias llamadas telefónicas entre abril de 2015 y febrero de 2016 (cuando “Porky” ya estaba en prisión), en las cuales queda demostrado que el responsable de la banda dio la orden de asesinar a policías, jueces y fiscales. En su historial delictivo también tiene varios crímenes cometidos en la cárcel en la que estuvo recluido hasta este jueves.