Keir Starmer, un “Sir” que no quiere usar su título

Perfil del nuevo líder del Partido Laborista británico, un prestigioso abogado por los derechos civiles

Keir Starmer, en una imagen de archivo
Keir Starmer, en una imagen de archivo FOTO: Kirsty Wigglesworth AP

Nacido en el distrito londinense de Southwark en 1962, Keir Starmer, el nuevo líder del Partido Laborista británico, es hijo de una enfermera y un empleado de fábrica y fue el segundo de cuatro hermanos. Está casado y tiene dos hijos. Las causas relacionadas con los derechos humanos estuvieron en el foco de su prestigiosa carrera desde que empezó a ejercer la abogacía, en 1987, tras haber estudiado derecho en la Universidad de Leeds y en la de Oxford.

Actuó en diversos procesos de alto perfil, entre ellos, la defensa de la viuda de Aleksandr Litvinenko, el espía ruso envenenado en Londres en 2006 y cuando en 2008 fue nombrado director de la Fiscalía de Inglaterra y Gales -donde inició el proceso para cazar a diputados que estaban inflando sus gastos parlamentarios e impulsó un nuevo código para perseguir los casos de violencia contra las mujeres- el diario “The Guardian” le describió como “uno de los abogados más brillantes de su generación”.

No en vano, su trayectoria profesional le llevó a ser nombrado Caballero del Imperio británico en 2014, aunque ha renunciado a utilizar el elitista título de “Sir” y continúa usando el más común “Mr”.

A sus 57 años, Starmer ha protagonizado un rápido ascenso en el Partido Laborista. Diputado desde 2015, fue nombrado portavoz para el Brexit poco después del referéndum de 2016, lo que le aseguró un papel protagonista en el debate que monopolizó durante cuatro intensos años Westminster.

Starmer siempre se ha opuesto a la salida de Reino Unido de la UE, y por ello, aunque ha sido un estrecho colaborador de Jeremy Corbyn, su predecesor -mucho más tibio al respecto- las fricciones entre ambos han sido constantes.

Starmer asumió el rol de seducir a los votantes laboristas urbanos, mayoritariamente contrarios a la ruptura con la Unión Europea (UE), mientras otros dirigentes enviaban guiños favorables al Brexit en las zonas industriales deprimidas. Pero Starmer siempre insistió en la defensa de un segundo referéndum para revertir la salida de la UE mientras Corbyn mantenía una posición neutral.

La prensa conservadora le recrimina ahora aspectos como que posea una vivienda de 1,8 millones de libras (2,05 millones de euros) en el barrio londinense de Camden. Pero en la campaña de las primarias trató de recalcar reiteradamente su perfil izquierdista y se ha comprometido ahora mantener algunas de las propuestas estrella de su antecesor, como abolir las tasas universitarias y la nacionalización de servicios clave.

“A menudo me preguntan: ¿Eres ‘blairista’ o ‘corbinista’? No necesito tatuarme el nombre de nadie en la frente”, ha sostenido Starmer, que describe a ambos, Blair y Corbyn, como figuras ya “históricas” de la formación.