Macron relajará el confinamiento a partir del 11 de mayo y priorizará la reapertura de colegios

Con cerca de 15.000 fallecidos, el presidente francés admite que “la epidemia aún no está bajo control” pero estima que en un mes puedan realizarse test masivos y facilitar mascarillas

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Toda Francia estaba a la expectativa de las respuestas que el presidente Emmanuel Macron pudiese dar a las múltiples incógnitas que la crisis sanitaria deja en el país a corto y medio plazo.

Lo primero se daba por descontado: una prolongación del confinamiento hasta el 11 de mayo como algunos medios galos ya habían adelantado en la víspera al discurso. A partir de esa fecha, del 11 de mayo, Macron quiere pasar a la fase dos, progresiva en el sector de la educación y de los asalariados y dejando pocas esperanzas a la hostelería y el turismo de cara a este verano, según ha anunciado en un mensaje televisado de una media hora este lunes por la noche.

“El 11 de mayo, será el comienzo de una nueva etapa. Será progresiva, las reglas podrán ser adaptadas en función de los resultados, puesto que el objetivo primordial es la salud”. El presidente galo ha destacado que su prioridad será que puedan volver a abrirse de forma progresiva “guarderías, escuelas de primaria y secundaria” porque se están produciendo demasiadas “desigualdades” entre los menores que no tienen acceso a una ayuda suficiente en esta etapa.

La enseñanza superior “no empezará sin embargo antes del verano”, ha precisado. Macron ha manifestado su deseo de que los trabajadores puedan regresar progresivamente a partir del 11 de mayo siempre que se den las condiciones de seguridad suficientes. Y ha prometido que se prolongarán las ayudas a empresas y a asalariados, como el paro parcial, mientras sea necesario.

El jefe de Estado ha admitido errores y retrasos burocráticos en la respuesta a la crisis y ha asegurado que en esa fecha, el 11 de mayo, el país estará preparado para ”realizar un test a toda persona que presente síntomas”, añadiendo que “las personas que tengan el virus serán puestas en cuarentena”.

A partir de esa fecha también, se dispondrá de suficientes mascarillas para toda la población y Macron ha adelantado que en el transporte público y otras grandes aglomeraciones su uso podría convertirse en algo habitual.

El jefe del Estado francés se ha comprometido además a a anunciar, en un plazo de unos 15 días, “el plan de después” del 11 de mayo.

Pero ya ha adelantado algunas líneas de lo que le espera a Francia en el inicio de la temporada veraniega. A partir de esa fecha “seguirán cerrados”, ha advertido, bares, restaurantes, hoteles y festivales, que no se podrán celebrar antes de “mediados de julio”, ha precisado.

También las fronteras permanecerán cerradas hasta nueva orden. En su discurso, de poco menos de media hora, Macron también ha reclamado una mayor solidaridad europea y, también, más allá de sus fronteras, con la vista puesta en medidas drásticas como la anulación de la deuda de los países más pobres. “Estamos en un momento de verdad que reclama más solidaridad, es un momento de refundación”.

Esta era la cuarta vez que el presidente se dirigía a la nación desde que comenzó la pandemia. Los franceses llevan desde el 17 de marzo confinados y esperaban con mucha expectativa este nuevo discurso en momentos en los que el país se aproxima a los 15.000 muertos y casi 98.000 casos de coronavirus.

El último discurso de Macron llegó a sobrepasar los 35 millones de telespectadores por televisión. Si bien Macron logró una gran aprobación de la crisis al principio de la pandemia, a medida que pasan los días han ido aumentando las críticas sobre todo en lo que se refiere a la falta de mascarillas y a la incapacidad de cumplir con sus compromisos para importarlas.

El tambaleante discurso oficial en los últimos días sobre la eficacia del uso generalizado de las mascarillas -la portavoz del Gobierno incluso llegó a decir que no eran necesarias- está siendo blanco de criticas por la comunidad científica.

El 76% de los franceses considera que el Gobierno “ha ocultado la verdad” sobre las mascarillas, según un sondeo de Odoxa difundido el jueves pasado. Ya antes de la alocución presidencial, algunas empresas y sectores habían empezado a anunciar que reemprendían de modo gradual su actividad. La compañía más emblemática es Michelin, el gigante de los neumáticos, con sede en Clermont- Ferrand, en el centro del país.

Entre las razones para retomar su actividad figuran que deben suministrar neumáticos para los vehículos de policía, de bomberos y ambulancias.