Así funciona la pulsera telemática que vigilará a Rato fuera de prisión

Los principales fabricantes ofrecen soluciones de rastreo por GPS o radiofrecuencia

Rodrigo Rato ya ha salido de la cárcel de Soto del Real (Madrid) después de que la Audiencia Nacional le concediera el tercer grado penitenciario. A partir de ahora, el expresidente de Bankia disfrutará de un régimen abierto con control telemático a través de una pulsera. Pero, ¿cómo funciona esta tecnología? ¿es tan precisa como nos la han vendido en el cine?

Hoy en día la tecnología avanza a pasos agigantados, lo que permite a los fabricantes ofrecer una gran variedad de opciones en sus productos más allá de saber la ubicación de la persona que lleva un rastreador en el tobillo. Las más económicas, y menos seguras, son las de radiofrecuencia, pero ya han quedado obsoletas. En su lugar han surgido las que utilizan la tecnología GPS.

Estas pulseras son mucho más fiables y precisas. En cualquier rincón del mundo hay al menos cuatro satélites GPS visibles, lo que permite transmitir la geolocalización del dispositivo en tiempo real. Además, con esta tecnología se pueden definir las fronteras por las que el preso no puede pasar, ya sea su domicilio o su puesto de trabajo. En el caso de que el preso intente inhibir la señal del aparato y sortear así a la justicia, las autoridades reciben automáticamente una señal.

¿Cómo detecta la Policía si el preso se ha quitado la pulsera?

Librarse del aparato es una de las tentaciones de los presos que llevan este tipo de dispositivos. Aunque cortar la correa de la pulsera no es una tarea complicada, es imposible hacerlo sin que se enteren las autoridades que vigilan que se cumple correctamente con el régimen de semilibertad. Para ello, los fabricantes incluyen cables de fibra óptica en las correas para evitar manipulaciones. Si ese cable se corta, le llegará un aviso automáticamente a la Policía.

Otro de los aspectos más importantes la vigilancia en remoto de los presos son los programas informáticos para automatizar el rastreo. El “software” se puede personalizar según las necesidades de cada departamento para establecer en qué zonas pueden estar los delincuentes. Algunas pulseras informan a los presos de que se están acercando a los límites o que el dispositivo necesita recargarse.