‘Yesterday’, de The Beatles, nació en Huelva

La melodía rondó la mente de Paul McCartney con el nombre de «Huevos revueltos» hasta que dio con el título definitivo en un viaje hacia la costa portuguesa

La letra de este himno de The Beatles es inolvidable. «Yesterday» marcó la historia del cuarteto de Liverpool y tiene un lugar especial en el corazón de los fans del grupo. Tanto, que una inmensa mayoría de ellos se ha lanzado, a lo largo de los años, a intentar fantasear alguna que otra leyenda sobre el mismo. Lo que pocos, o casi ninguno, jamás habrían pensado es que su melodía rondó la mente de Paul McCartney con el nombre de «Huevos revueltos». No se la pudo quitar de la cabeza hasta que, de buenas a primeras, logró dar con el título definitivo durante unas vacaciones en España, en mayo de 1965. Este proceso creativo de la canción más versionada y radiada en la historia de la música fue minuciosamente descrito por el norteamericano Peter Ames Carlin en una exhaustiva biografía sobre el beatle.

El autor situó el origen de la canción en una mañana de finales del otoño de 1963. Por aquel entonces, despertó en la casa familiar de su novia, la actriz Jane Asher, después de haber soñado una melodía. «Fue una cosa de lo más extraña. Al abrir los ojos, se tiró de la cama y bajó hasta el piano de la sala de música, donde sus dedos encontraron la teclas correctas», relata el biógrafo. El músico británico pensó que había «robado inconscientemente» aquellas notas de otra canción, por lo que pasó meses mostrándola a amigos, que le confirmaron que nunca la habían escuchado. Entre esos allegados se encontraba Dick James, el editor del grupo, al que, sin embargo, no le impresionó la composición en absoluto.

«Yeah, yeah, yeah»

Éste tuvo el privilegio de escuchar la primicia de manos del cantante, pero rápidamente se limitó a preguntarle si no tenía otra de esas canciones con algún «yeah, yeah, yeah». Paul comprobó que aquella armonía le pertenecía, pero no lograba dar con la letra adecuada para acompañarla. Durante meses, la cantó con un absurdo texto que comenzaba: «Scambled eggs...(Huevos revueltos...)», aunque sin éxito. Hasta que en mayo de 1965, según recoge «Paul McCartney. La biografía», la pareja voló a España para unas vacaciones.

«Camino de la costa meridional de Portugal en coche, mientras su novia echaba un sueñecito a su lado, un inquieto joven empezó a darle vueltas a las palabras que encajaran en el riff inicial. Entonces, en algún lugar en medio de aquellos campos ardientes y baldíos, apareció la palabra inicial: Yesterday», continúa Ames. Una vez hallada, el resto del texto salió a borbotones de la pluma de McCartney, quien escribió las palabras de un hombre que reflexiona sobre su soledad emocional para plasmar la historia de cualquier historia de amor hecha añicos. Es cierto que en ningún momento se concreta la región española que entonces estaba recorriendo. Aunque su afición a las playas y su intención de llegar al sur de Portugal hacen de Huelva un puente inevitable.

La costa onubense es un rincón de paz: 120 kilómetros de fina arena dorada y blanca en las que disfrutar de 3.000 horas de sol al año y de aguas tranquilas. Desde la desembocadura del Guadiana (Ayamonte) hasta la del Guadalquivir (Sanlúcar de Barrameda) se puede disfrutar de algunos de los últimos rincones vírgenes de la Península Ibérica, además de playas urbanas de infinita belleza por Ayamonte, Cartaya, Isla Cristina, Lepe, Moguer, Almonte... Además, aquí pudo encontrar paisajes escarpados al abrigo del Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche, explotaciones mineras, dehesas de encinas y campos de viñedos. La oferta de esta provincia andaluza se completa con una impresionante herencia histórica de pueblos y civilizaciones milenarias. Tartesos, fenicios, romanos y árabes dejaron su huella en estas tierras que han alcanzado fama internacional por acoger, en el puerto de Palos de la Frontera, la partida de la expedición de Colón al encuentro del Nuevo Mundo en 1492.

Con su letra definitiva, McCartney presentó el tema a sus compañeros y al productor artístico del grupo, George Martin, quien acabó convenciéndole de que lo grabara con un cuarteto de cuerda. El resultado fue impresionante, pero en aquella canción no había rastro de los otros tres miembros del grupo. Fue editada como penúltimo corte del álbum de la banda sonora de «Help!», y no pasó desapercibida: el sello Capitol la publicó como single. Según la revista «Forbes», es el «single» que ha obtenido más recaudación en la historia de la música. Se estima que unos 490 millones de euros. Una cifra que, entre otras cosas, no hubiera sido posible sin su particular toque español.