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La Estación Espacial internacional graba un ovni y la NASA corta la señal del directo

El incidente se produjo a las 11:04 horas de EE UU, cuando miles de espectadores seguían el canal oficial de la NASA en YouTube

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La Estación Espacial Internacional (ISS) vuelve a colocarse en el foco mediático a raíz de un inesperado corte en la retransmisión en directo de la NASA el pasado 18 de noviembre. Lo que en otras ocasiones habría pasado desapercibido como un problema técnico rutinario se transformó, en cuestión de horas, en un fenómeno viral alimentado por un supuesto “objeto no identificado” captado fugazmente por la cámara exterior.

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El incidente se produjo a las 11:04 hora central de EE UU, cuando miles de espectadores que seguían el canal oficial de la NASA en YouTube observaron cómo un punto luminoso cruzaba la pantalla justo antes de que la imagen saltara repentinamente a la habitual pantalla azul de pérdida de señal. La anomalía no terminó ahí: el audio desde la ISS permaneció intacto y la transmisión llegó a alternar durante segundos con otra cámara exterior antes de volver al mensaje de interrupción.

Esa secuencia -inusual en los típicos fallos de transmisión- avivó rápidamente las suspicacias. Durante horas, las redes sociales se inundaron de preguntas, teorías y capturas de pantalla. Algunos internautas interpretaron el corte como “demasiado oportuno”, y no faltaron quienes denunciaron una supuesta “censura preventiva”.

Un técnico jubilado del Centro Espacial Johnson, restaba dramatismo al incidente: “Los saltos de cámara no son infrecuentes cuando se pierde un enlace. El sistema intenta de forma automática mantener la emisión activa. Pero si el vídeo no se estabiliza, se lanza la pantalla azul. No hay nada excepcional en ello”, explicaba.

Este panel es el que habría ocultado parcialmente el ovni desde la ISSEspacio Misterio

Luces en movimiento y un efecto óptico protagonista

El fragmento de vídeo, reproducido masivamente en foros especializados y canales de análisis, muestra varios destellos desplazándose de derecha a izquierda. Para algunos usuarios, el movimiento da la impresión de que un objeto sólido cruza por detrás de un panel de la ISS, reforzando la idea de un artefacto físico en las proximidades de la estación.

Sin embargo, expertos en observación orbital consultados por este diario advierten de interpretaciones precipitadas. El astrofísico español Javier Lafuente, profesor en la Universidad de Granada, aclara que “una fracción significativa de estos supuestos avistamientos se explica por la propia sensibilidad del sensor. A 400 kilómetros de altura, la cámara puede captar ciudades iluminadas de noche, reflejos del módulo o incluso ruido provocado por radiación. El cerebro tiende a interpretar patrones donde no los hay”.

No es la primera vez que las cámaras de la ISS generan confusión. Los sensores de alta exposición son especialmente vulnerables a píxeles quemados, interferencias y artefactos digitales, fenómenos que pueden simular puntos móviles o parpadeantes.

Un veterano analista de imágenes satelitales del Centro Europeo de Observación Terrestre apunta otro factor relevante: “El supuesto efecto de ‘objeto ocultándose’ detrás del panel es compatible con un simple ruido del sensor. En plena oscuridad orbital, ese ruido puede dar la ilusión de profundidad y movimiento”.

La NASA guarda silencio... por ahora

Hasta el momento, la agencia estadounidense no ha publicado un comunicado específico sobre este episodio. Las interrupciones momentáneas en la señal son habituales debido a la compleja cadena de enlaces entre la ISS y la red de satélites TDRS. De hecho, según datos de la propia agencia, se producen decenas de microcortes al año, la mayoría imperceptibles para el público.

Sin embargo, la coincidencia entre la aparición de una anomalía visual y el corte inmediato de la transmisión vuelve a situar a la NASA ante su eterna sombra: la duda sobre su nivel de transparencia en emisiones abiertas. Las teorías conspirativas encuentran aquí un terreno fértil, especialmente en un momento en que los gobiernos han intensificado sus programas dedicados al estudio de fenómenos aéreos no identificados (UAP).

Un portavoz del Office of Space Communications estadounidense, afirmó que “no existe ningún protocolo que ordene cortar una transmisión por la aparición de un objeto desconocido”, pero admite que “ciertas anomalías ópticas suelen ser malinterpretadas por el público”.

Un suceso más

Este incidente se produce en un momento sensible. En Estados Unidos, el Pentágono ha reforzado la investigación oficial sobre fenómenos anómalos, mientras que la NASA presentó el pasado año su propio informe sobre UAP, en el que subrayaba la necesidad de recopilar datos más precisos y evitar conclusiones precipitadas.

La ISS, por su parte, lleva más de dos décadas emitiendo en directo. Y en ese tiempo, episodios similares -puntos luminosos, sombras inexplicadas o cortes abruptos- han alimentado recurrentemente debates sobre la posibilidad de que la agencia filtre o minimice información.

Misterio moderado y debate reabierto

El suceso del 18 de noviembre deja más preguntas que certezas. No existen pruebas sólidas de que la ISS registrara un objeto físico cercano, pero tampoco una explicación oficial detallada que cierre el debate. La frontera entre el simple fallo técnico y el fenómeno inexplicado vuelve a desdibujarse, alimentando un interés público que no muestra signos de disminuir.

Como apunta el analista espacial Miguel Torres, del Instituto Español de Estudios Estratégicos, “el misterio no reside tanto en el objeto en sí —que probablemente tenga una explicación convencional— como en la percepción pública. Cada incidente se interpreta bajo el prisma de la desconfianza acumulada. La NASA tendrá que decidir si asume ese desgaste o si opta por una política de comunicación más proactiva”.

Mientras tanto, las cámaras de la ISS seguirán transmitiendo -cuando la señal lo permita- y millones de ojos en todo el mundo permanecerán atentos a cualquier destello en la penumbra orbital.